Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

Mostrando entradas con la etiqueta Yutaka. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yutaka. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de septiembre de 2011

Comentario del autor


Hoy llueve. Llueve como hacía meses que no lo hacía. Parece que el mundo ha conocido mi felicidad, que me ha querido regalar un momento feliz. Amo la lluvia, la amo de forma intensa. Después de un pequeño encuentro en una coqueta cafetería, de unas sonrisas seductoras, y de palabras que no tengo porque repetir aquí... he caminado bajo la lluvia, he corrido bajo esta, y finalmente he conducido mi coche escuchando una de mis canciones favoritas. He disfrutado esta mañana como si fuera la última con un delicioso sabor a besos y café.

Muchos de mis lectores no lo saben, otros lo intuen y muy pocos asentiran a mis palabras: La lluvia me inspira. Quienes han conversado cinco minutos conmigo seguro que se ha percatado de mi sonrisa cuando hablo de la lluvia, de lo inspirado que me siento y lo deseoso que estoy de sentir el frío y crudo invierno.

He tenido nuevas ideas para historias, también para textos, que no veran aquí sino en mis otros blog's. Sacaré de mí lo mejor y lo peor, algunos creen que sólo saco lo peor y que debería callarme... señores... que os jodan.

Yo escribo para mí, por mis propios intereses de libertad. Si me quieres leer bien, si me quieres leer pues bien también. Somos libres de leer y pensar, de soñar y vivir. Así que sean felices, sean libres... actuen bajo sus principios.

La fotografía de hoy es una mezcla de dos distintas. Una es mía, otra es de Atsushi. Meses antes que se publicara la fotografía que ven de Atsushi Sakurai me saqué esa, las mezclé y me gustó el resultado. Lo mío no es maquillaje, es un juego de luces que hice con el lugar donde me tomé la instantánea.

Ha terminado el verano, volverán las prisas, los paraguas, los niños llorando frente a las guarderías, los empujones para salir al recreo, las madres ocupando las aceras sin dejar pasar al resto, la vida de cafelito caliente y churros en los bares, los chismorreos en la cola del pan, las palabras de "hace un frío de cojones" y la ropa de abrigo. Vuelve el otoño, vuelve a nosotros, poco a poco y ya se nota. ¡VUELVE LA LLUVIA!

Feliz Septiembre a todos, incluso a los que tienen recuperaciones pendientes. Espero que los exámenes les vaya bien, así como aquellos que empiezan el trabajo. A pesar del mal tiempo por regresar a la rutina, que a veces no lo es tanto, debemos poner buena cara.




Esta es mi canción señores... dancen en lo indecente y en la libertad que la indecencia provoca.

¡SOY FELIZ!

Pd: un saludo especial para Kiseki, Athenea, Rokio y ma Louise

viernes, 22 de octubre de 2010

Dark City - Capitulo 19 - Lluvias de otoño y nieves de invierno VII


Ayer este gran genio, este enorme músico, cumplió años. No pude subir el trozo antes por motivos que todos saben... pero aquí está.

FELICIDADES IMAI-SAMA!

La imagen está retocada para que sólo se vea su rostro, es de la última sesión de fotos para una revista que se encuentra en el LJ de Morgianasama.

---


El jardín para los niños, tanto para los cámaras como para los que allí asistían y los nuestros, estaba tras las cámaras. Así se entretenían viendo el programa, el plató era de Soma y fue idea suya. Parecía que funcionaba, pero teniendo en cuenta que mi hijo era algo antisocial en ciertos aspectos y que los hijos de Imai tenían carácter, era lógico que terminaran molestándose.

-Se notan los genes.-murmuró Hidehiko antes de ir a su posición.

-Porque las almas pueden danzar en la oscuridad bañadas de la sangre de sus víctimas.-susurré en el micro y comenzamos a tocar, era la señal acordada y nada debía de torcerse.

“Y es que tú eres la belleza carmesí,
regálame tus venas y deja que mi voraz sed se sacie.
Te convertiré en la reina de las tinieblas,
incluso la luna tendrá celos al acariciar tu piel.
Seremos amantes en la oscuridad.
Seremos demonios ebrios de pasión...
¡Oh! ¡Mi hermosa reina!
¡Qué la eternidad sea con nosotros!
Quiero hacerte enloquecer... ¡Ah!
como lo hacen tus caderas conmigo,
quiero hacerte estremecer y llevarte al último suspiro...
sin aliento, sin vida,
para luego regalarte otra atada a la mía...
¡Oh! ¡Mi hermosa criatura!
¡Qué la eternidad envuelva nuestra locura!”

Parte de aquella canción hablaba de lujuria, pasión desbordada, el deseo de ser inmortal y sobretodo de un amor que traspasaba la piel hasta el trozo más recóndito de nuestras almas.

Nada más finalizar el griterío del público era ensordecedor, sabía que eso golpearía su ego y el mío salía reforzado. Sonreí y di las gracias, para luego ser conducidos al sofá donde estaríamos en entrevista y debate.

Cuando aquellos dos, junto al resto de su banda, se colocaron los analicé. Todo el público contuvo el aliento para poder escuchar su música. Hidehiko se encendió un cigarrillo olvidándose de dónde estábamos, el resto seguía todos los movimientos que pudieran hacer.

“El diablo te impulsa hacia mí
Vas a ver qué es la desesperación,
vas a querer caminar entre las brasas del infierno.
¡Sí! ¡El infierno se abrirá con nuestros pasos!
¡Te haré daño y aún así me amarás!
Sabes que no puedes dejarme,
sabes que cuanto más te desprecio más me amas.
Soy el veneno que correr por tu nívea piel,
soy el veneno que corrompe tus sueños
y que se los apropia sin importarle nada.
¡Sí! ¡El infierno se abrirá con nuestros pasos!
¡Te haré daño y aún así me amarás!
Deberías odiarme,
pero soy tan superior que no puedes permitírtelo.
Quieres que te acaricie,
pero de mí sólo tendrás desprecio
y eso hará que te excites.
Susurraré en tu cuello el pecado
y el acto más infame,
cosa que hará que me vendas tu amor por cuatro monedas...
¡Como Judas!
Pero este Mesías te ofrecerá a ti el calvario,
porque aún así me amas.”

-Tanto ego hará que exploten los focos.-murmuró Yutaka.-Dios, ver para creer.

-Se mueve bien, toca bien, me gusta la canción.-dijo nuestro Imai, mi gran amigo Imai, mientras clavaba sus ojos en él afilando la mirada con cierto odio.-Este reto ahora ya también es mío.

-¡Insufribles!-exclamó Yutaka.

-Déjalos, si así se divierten por mi que exploten.-comentó su hermano comenzando a jugar con sus baquetas.

Al igual que a nosotros, al término de su actuación, todo el mundo ovacionó y coreó sus nombres. Al igual que nosotros vinieron hacia los sofás habilitados. Desde el jardín de infancia se veía a Jun cruzado de brazos mirando hacia otro lado, pero su hijo brincaba y se movía como su padre minutos antes.

-Los veo en un par de años en este mismo plató.-murmuró Hidehiko.

-Cállate.-mascullé antes que pusieran el micro abierto.

-¡Bienvenidos! ¡A ambos! Saben que no soy Soma-kun pero por una indisposición estoy yo de guía del espacio de música, este espacio que hoy tiene el honor de ser un especial de dos bandas.-comentó el joven que llevaba el programa por Soma.

Empezaron con preguntas de música, aficiones y aspectos técnicos del disco por supuesto. Eran para ambos grupos, primero uno y luego se cedía el turno.

Preguntaron cosas sobre la gira, el nuevo proyecto, los anteriores, también sobre las colaboraciones con otros grupos y mis trabajos en solitario.

-¿Harás alguno en solitario?-preguntó el chico y yo simplemente negué en rotundo.

-No, no me gusta estar solo en un escenario. Me agrada rodearme de buenos músicos, sobretodo si estos músicos son amigos desde la juventud... uno se compagina mejor, se entiende mejor en el escenario.-fue mi respuesta mientras ojeaba que sucedía tras las cámaras, a pesar que estuvieran vigilando a mi hijo cierto grado de preocupación me hacía estar atento a sus necesidades.

Junto al presentador había una chica florero, una que se unió a nosotros momentos después de salir del tema profesional para hablar de nosotros, de nuestro día a día y de nuestra forma de relajarnos o de socializar con nuestros seguidores. Era guapa, pero no parecía muy lista por las preguntas que empezó a hacer.

-Ahora vamos con Lucy, Imai, ¿es cierto que en pocas semanas se casará?.-preguntó aquella estúpida, yo simplemente reí bajo por la tontería que acababa de preguntarle y él alzó una ceja tras acomodar bien sus gafas de sol.

-Eso no es nada relevante o que afecte a mi profesionalidad como músico.-respondió cruzándose de brazos y piernas.

Me hizo gracia la pregunta puesto que yo no tuve que responder nada privado, había pedido que sobre mi familia no hicieran referencia. Había sido listo, él parecía principiante. Pero teniendo en cuenta que comenzaba a tener los flash y los focos sobre él, siendo parte del centro de atención, era normal que fuera torturado de esa forma.

-Pero...-dijo en un balbuceo intentando reconducir la entrevista, regresar a la pregunta y que esta vez la respondiera.-Querenos saber, ha sido una pregunta que todas sus fans se hacen.-todas las chicas comenzaron a gritar, para ser sinceros algunas no tenían cara de felicidad. Eso seguro que para su ego era algo glorioso, para mí era terrorífico en ocasiones.

-Si Imai se casa o no, sera irrelevante a lo que siente por su carrera, por sus fans y claro, por su pareja.-respondió su compañero con tal seriedad, que la chica se quedo callada y no volvió a decir nada más.

domingo, 10 de octubre de 2010

Dark City - Novela - Capitulo 19 - Lluvias de otoño y nieves de invierno VI


Yo me quedé allí meditando. Notando como mi estupidez había salido a flote. Noté el motor del coche de Kamijo y como se alejaba. Yo si bien deseé notar que regresaba a mi lado. Le había decepcionado, no había venido a mí por respuestas sino para desahogarse y yo había acabado echándolo de mi compañía.

Cuando regresé a casa tenía una llamada. Habíamos conseguido el cara a cara que antes tanto deseaba. Hidehiko daba el visto bueno, también el resto, sólo porque pensaban que eso me haría feliz. Acepté la invitación puesto que pensé que sería algo apropiado para olvidarme de todo y centrarme de nuevo en esa lucha estúpida. Mi ego lo pedía, o más bien lo deseaba.

El día de la entrevista fue bastante caótico. Recuerdo que los trajes llegaron casi una hora antes, pero fue tiempo suficiente para vestirnos y que terminaran los detalles de peluquería. La ropa era diferente a la de la promoción, aunque de similar diseño y misma casa de costura.

Estábamos muy concentrados, a pesar que había llevado a Jun porque Phoenix tenía trabajo y no había encontrado canguro para él. Se movía por la habitación de un sitio a otro viendo como nos arreglábamos. Pero al final llegó Amaury, había contactado con él Cat pidiéndole el favor que lo vigilara a la hora de la entrevista y así veía música en directo gratuitamente. Para él fue buen trato, para nosotros también.

Salí unos minutos fuera para desahogarme tomando un poco de té frío, en el pasillo vi pasar a un joven vestido completamente de cuero. Se veía bastante andrógino y deseable, cuando me fijé en su rostro y en su melena color fuego me percaté que era aquel chico llamado Sho. Era de los hombres de Kamijo, pero él dijo que desafortunadamente estaba en contra de dicho programa y no aparecería.

Los demás chicos estaban terminando de ser maquillados, todos estaban incómodos por lo que podía suceder aunque sabían que si no lo hacía no me quedaría conforme. Podía notarlo en el ambiente, sobretodo cuando quedaba escasos minutos para la aparición ante las cámaras.

Regresé junto a ellos sentándome en uno de los sofá, meditaba qué decir y qué no decir. Uno debía de ser conocido por lo que decía, también por sus silencios.

Escuché la puerta y esta se abrió leve. Era la pareja de Imai, él parecía neutral y bastante molesto cuando su pareja se comportaba como un adolescente.

-Disculpen, ¿el camerino de los Lucy?-interrogó aquel hombre, seguía tan andrógino como siempre.-Me he despistado y no los encuentro.

-Al fondo del pasillo.-respondió Yutaka siendo amable como siempre.

-Arigato.-dijo caminando con ese movimiento de caderas que tanto a mí, como a cualquiera con ojos, dejaba boquiabierto.

No entendía como podían estar juntos, eran personas muy distintas. Sin embargo, yo también lo era con Clarissa y terminó siendo mi esposa durante muchos años. Los polos opuestos terminan atrayéndose igual que los que tienen los mismos gustos, o carácter.

-¿Ya estás feliz?-preguntó Hidehiko mientras me acomodaba la chaqueta.-¿Feliz del todo? si te mueres ahí fuera quiero saber que lo eres.

-¡No seas cenizo! esto es un duelo, un duelo a vida o muerte, voy a demostrarle quien es el mejor.-gruñí saliendo de mis pensamientos.

-¡Sí somos los mejores!-exclamó Imai completamente convencido que les aplastaríamos.

-Y tú eres idiota si te crees que es un duelo de bandas, es un duelo de idiotas inmaduros.-reprochó Anii.-No sé como me dejaste convencer Yutaka... aún estoy meditando cuándo fue el momento y porqué.

-¿Y te sorprende?-dijo Hidehiko.-¡Qué ingenuo!-comentó antes de echarse a reír a carcajadas.-Eso mismo decías cuando terminaste en nuestra banda.

-Ese es otro misterio.-comentó antes de mirarme afilando la mirada.-Más te vale que esto salga bien, no quiero quedar en ridículo.

Primero actuaríamos nosotros, después los Lucy, cada uno con el tema que habíamos promocionados más en todo el tiempo a lo largo de las giras. Después un debate sobre nosotros y sobre ellos, volver a tocar un tema actual cada uno, primero ellos y luego nosotros, para acabar con duelo prácticamente ante los sms y llamadas del público.

El jardín para los niños, tanto para los cámaras como para los que allí asistían y los nuestros, estaba tras las cámaras. Así se entretenían viendo el programa, el plató era de Soma y fue idea suya. Parecía que funcionaba, pero teniendo en cuenta que mi hijo era algo antisocial en ciertos aspectos y que los hijos de Imai tenían carácter, era lógico que terminaran molestándose.

lunes, 30 de agosto de 2010

Dark City- Capítulo 18- Camino vital XXXII



Otro video de la cuenta de youtube de Uchihakagura


La entrevista cambió de rumbo nuevamente e intentó encauzarla, quiso llevarla a un plano más profesional y no personal. Sacó a la luz fotos de cantantes que nos habían influido, canciones que nos habían conmovido y libros que nos inspiraron. También hablaron de la relación con otros grupos de la ciudad, lo que sucedió en el Teatro Darkness con aquella obra de Paulo Wilde y las críticas que hicieron que saliéramos todos beneficiados.

Cuando salimos del estudio lo hicimos con varias cosas claras, además de una duda. Teníamos claro que había sido algo divertida, concienzuda, interesante y sobretodo una oportunidad increíble para abrirnos un poco más al resto. La actuación llamó mucho la atención por la puesta en escena, mucho más complicada que otros grupos que habían aparecido allí y tocado sin más. Era una actuación en directo y sonamos mejor que en el cd, eso fue positivo. Sin embargo, teníamos la duda de si todo el esfuerzo se recompensaría o simplemente nos terminaríamos decepcionando. Y esa duda se resolvería días más tarde.

Entre promoción y promoción teníamos horas de calma para regresar a casa o a los hoteles, porque incluso tuvimos que irnos fuera de la ciudad como es normal. Estuvimos en el norte del país en un programa de variedades, un concurso donde sólo actuaban celebridades de una cadena nacional y viajamos a países cercanos.

En la ciudad, gracias al programa de Soma Uchida y nuestra forma de presentarnos ante el espectador, ganamos más apoyo y más ventas. Nuestra discográfica comenzó a buscar filones en posters, camisetas, joyas parecidas a las que llevábamos como nuestros anillos y colgantes, muñecos con nuestra imagen y ropa que solíamos usar para vestirlos.

Los muñecos eran de esos articulados tan caros, pero hechos en la ciudad en una nueva fábrica y pintados después a mano. Un proceso entre mecánico y artesanal que me agradaba. Yo mismo tenía inversiones en esa fábrica y en otras tantas de Japón, incluso había comprado una coreana que hacía complementos personalizados a mano. Yo conocía bien el negocio y supe que era algo que podía ser atractivo al público, sobretodo a las chicas aunque también compraban esos muñecos chicos con afán de coleccionarlos. Eran los nuevos muñecos coleccionables, como lo fueron en su día los muñecos de las series de animación o de las películas de ciencia ficción.

La duda sobre el programa y nuestra aparición se resolvía, la ilusión aumentaba con cada actuación y pronto la gira de conciertos por Japón. Queríamos ir allí y dar cuatro conciertos, una pequeña gira por cuatro ciudades del país. Después regresaríamos a la ciudad, daríamos un par de conciertos y otro en dos ciudades más del país. Volveríamos a salir en un par de programas internacionales y daríamos conciertos en Francia, Nueva York y tal vez México.

Si bien la sombra de los Lucy se aumentaba y parecía querer engullirnos. Ellos tenían el mismo nivel de ventas, también habían sacado sus propias colecciones de llaveros con las guitarras que usaban, unas aplicaciones para los móviles y ordenadores para personalizar al máximo los aparatos y complementos de todo tipo. Así que ganaban aproximadamente lo mismo que nosotros, además de tener casi el mismo número de fans y algunos eran fanáticos de ambos grupos.

En realidad el único que competía con los Lucy era yo, porque eran de la misma discográfica. El resto del mundo no tenía esas ansias de revancha. Yutaka siempre decía que ya entendía a su hija, más bien la impotencia de su pequeña Midori, cuando veía a sus amigos pelearse y ella no poder hacer nada. Se sentía impotente porque jamás estaba conforme, no disfrutaba y veía una guerra abierta donde yo podía salir malherido.

-¡Quiero un careo con ese Imai!-grité al llegar a la suite donde nos hospedábamos, más bien me hospedaba yo pero era el cuartel general de ese día.-¡Me cago en su sonrisa de borracho de bar de carretera! ¡En sus gafas de sol baratas! ¡En su pose de chulo! ¡Imbécil! ¡Maldito yakuza!-vociferaba todo eso en japonés, cuando estaba tan molesto a veces sólo podía calmarme si gritaba en mi idioma natal.

-¿Has pensado en disfrutar de nuestro éxito y dejarte de tonterías?-preguntó Hidehiko.-O de entristecerte mejor, porque verás tu hijo Jun está a kilómetros de aquí y no lo verás hasta Navidad. Va a ser duro y lo harás más duro si no te centras en un objetivo más agradable.-dijo aquello encendiendo uno de sus cigarrillos.

-Hide tiene razón.-comentó Yutaka.-Yo echo muchísimo de menos a mi niña, quiero estar con ella y ver como hace sus dibujos con purpurina.-suspiró sentándose en el sofá, más bien tirándose en él.-Suerte que tenemos las cams en los portátiles, que hay cobertura en los hoteles donde vamos.-se aferró al cojín que allí había y se hizo un ovillo.-Echo de menos ir a casa de Megumi, comprar cosas para hacer dulces e invitar a los amigos de Miho. Echo de menos ir de la mano con Max.

-Echas de menos acostarte con Max, no mientas.-dijo nuestro Imai y se llevó un cojinazo en toda la cara.-¡Eh! ¡No hagas eso!-reclamó aquello antes de encenderse un cigarrillo y mirarme.-Atsushi cálmate, esto no es una carrera ni un rin de boxeo. Si tú quieres hacer de Rocky musical y darte de hostias en plató con ese tio hazlo, pero conmigo no cuentes. Yo estoy en la música para disfrutar, tú no disfrutas y eso hace que yo no disfrute. No sé si me explico.

Tenía razón, todos tenían razón. Incluso Anii pensaba lo mismo, pero él simplemente guardaba silencio. Los conocía bien a todos, sabía que estaban sintiéndose agobiados, presionados e impotentes. Yo tenía que relajarme, pero no encontré el motivo hasta que llegó una fotografía a mi móvil.

Hizaki había ido a ver a Jun ese día, había vuelto de unas promociones fuera del país y se pasó a ver a su hermano pequeño. Jun y Takumi estaban sentados uno frente al otro, cada uno con su peluche favorito, y con gesto serio. Después llegaron varias más donde jugaban y también donde se peleaban. La última fue de ambos durmiendo espalda contra espalda.

Tenía que disfrutar de todo lo que vivía porque había dejado cosas atrás que amaba, que realmente echaba en falta, y no podía tirar la oportunidad sin sacar algo bueno. Tenía que hacerlo ya no por mí o por mis amigos, sino por mis hijos y nietos. Estaba lejos de ellos, no podía verlos crecer día a día y era la primera vez que estaría tanto tiempo alejado de los que quería.

Sobre Miho no sabía mucho, sólo que Josep me llamó para comunicarme que se iban a Londres. Había ido a buscarla, la había encontrado y convencido de estar de nuevo a su lado. Si bien, para estar juntos de nuevos tenían que quedarse en Reino Unido. Yo no quise hacer un concierto allí por miedo a ella, a que pensara que iba a buscarla en esos días o intentar que ella me buscara a mí. También me llegaron noticias que él iba a volver a la música, después de más de quince años tocando sólo para él. Además de toda esa información tuve un adiós por su parte, no volvería a relacionarse conmigo o comentarme nada hasta que ella cambiara de opinión por sí misma.

Ese día estábamos alojados en un hotel del norte del país. Era uno de los más lujosos, pero no lo tomamos por el lujo sino por las vistas y porque era un hotel con fuertes medidas de seguridad. Además, para acceder al hotel tendrían que ir por carretera hasta llegar a un pueblo de montaña. Era un pueblo con montaña y mar muy cerca, teníamos vistas impresionantes. Aproveché que estábamos allí para caminar y comenzar a escribir, ya no canciones sino una especie de diario vital donde anotaría todo lo que sentía. Era como un diario de adolescente, pero no solía escribir sobre el día a día sino sobre recuerdos que saltaban a mi mente gracias a lo evocador del lugar. Terminé por relajarme y mirar de nuevo las imágenes de mi hijo y nieto. Esa noche tomé la decisión de intentar dejar a un lado esa absurda guerra.

Ese cuaderno vital terminaría uniéndose a mis escritos del portátil. Lo que comenzó como un desahogo se convirtió en parte de mí, una parte tan íntima que debía ocultar a todo el mundo. Me mostraba débil en algunos momentos, en otros como un ogro codicioso y miserable. Sacaba a relucir todas mis facetas, desde la de canalla hasta la de galán de historia barata de amor, vino y rosas. Se transformó todo aquello en una biografía detallada y desesperada.

sábado, 28 de agosto de 2010

Dark City- Capítulo 18- Camino vital XXXI


No suelo dar consejos sobre música... pero hoy les recomiendo esta banda Abingdon Boys School.




Había pensado bien en cada detalle, por minúsculo y superfluo que pareciese. Nada se escaparía de mis dominios. Por unos instantes me eché a reír a carcajadas, tantos años con Clarissa a mi lado y terminé actuando parecido a ella en esos casos. Ella era un genio, la gurú, para estos tipos de escaparates al mundo.

Los días pasaron como si el tiempo lo acortaran, al menos esos días me parecieron horas y no casi una semana. Aceptamos el pequeño contrato para aparecer en la caja tonta y pocos días después estábamos en antena en aquel plató. Las chicas que se encargaban del maquillaje eran muy amables y el conductor del programa era bastante simpático, aunque mucho más alto de lo que yo esperaba.

-Me gusta mucho su voz, tiene un gran talento.-escuché decir de sus labios mientras me maquillaban y él se sentaba a mi lado.-Ha tenido una vida complicada, pero intensa, es una de esas vidas que uno quiere vivir aunque esté varias veces al borde de la muerte.-sonrió de lado sin apartar los ojos del espejo.-Le felicito por sus canciones, también a todo su grupo.

-Es algo que hacemos por amor, por un impulso que no se puede explicar.-respondí notando como él sólo cerraba los ojos y sonreía aún más.

-Sí, entiendo qué es.-dijo antes de dejarse hacer.

-Papá.-escuché decir a un niño.-Papá.-tiraba de su manga dejando sus manos sobre la muñeca donde estaba el reloj.

-¿Qué haces tú aquí?-tomó a su hijo dejándolo sobre sus piernas.

El pequeño no tendría más de cinco años, era de estatura similar a la de Midori y parecía ser tan despierto como el hijo de Lionel y la propia hija de Yutaka.

-Papá vino Midori, vino mi novia con su papá Yuta y el perro pulgoso de Max.-los conocía, ese niño conocía a Midori y eso no lo sabía. No sólo la conocía a ella, sino también a Yutaka.

-¿Conoces a Yutaka?-pregunté y él se quedó mirándome.

-Te pareces al niño rabioso ese, el que llevaba Kamijo en el zoo.-entonces até cabos de alguna forma, Kamijo me dijo que fue a dar una vuelta a Jun hace unos meses y lo hizo al zoo.-¿Juan era?

-Jun, se llama Jun.-entonces él sonrió como si tramara algo.-¿Cómo es que conoces a Yutaka? Él no dijo nada.

-En realidad conozco a su perro guardián, Max.-sonrió de la misma forma que lo hacía su hijo, pero este se escapó.

-Soma, por favor quédese quieto necesito arreglar el maquillaje.-dijo la chica mientras empezaba a quitarle brillos.

-Así que conoces a Yutaka, Max y ¿a Hizaki?-interrogué alzando una ceja.

-Sí, a su hijo Hizaki también. El mundo es un pañuelo y esta ciudad no es tan grande.-comentó relajándose.-Pero tranquilo, no soy una mala influencia para su hijo. En realidad soy mayor que Max, pero por favor guarde ese pequeño secreto... me gusta que los espectadores crean que soy de la edad de Hizaki.-en ese momento nos dejaron a solas y rió.-Tengo casi cuarenta años, pero no los aparento ¿verdad? Además terminé la carrera de periodismo hace poco, todo porque necesitaba dinero para criar y educar a mi hijo antes que para conquistar mis sueños.-se levantó de la silla.-Ha sido un placer conocer a un hombre que se las ha apañado él solo.-estiró su mano.-Su hijo siempre me habla bien de usted.

-Nunca me habló de ti.-entonces recordé.-Eres uno de esos chicos del gimnasio ¿cierto?

-Sí, soy uno de los chicos que conoce del gimnasio.

Nuestras manos se estrecharon y él simplemente vio como su hijo regresaba hasta donde estábamos con un dibujo, un hermoso dibujo de un bosque. Me recordó a los dibujos que hacía Hero cuando niño, aunque nosotros jamás veíamos más allá que afición en él.

-Papá mira lo hice yo de una foto que me mostró papi Teru.-dijo antes de alzarlo.-¿Te gusta? ¿Crees que le gustará al tonto de Hiza? ¿Es el papá de Hiza? Se parece a Hiza, pero más a ese Juan.

-Es Jun.-comentaba saliendo de la zona de maquillaje para ir hacia el pasillo.

-Señor Sakurai, aún no terminé de arreglar su look para hoy.-dijo la maquilladora regresando a la sala.-¿Me permite?

-Claro.-dije sentándome en el asiento rogando que aquel chico no sacara trapos sucios, conocía a mi hijo y por lo tanto podría hacer preguntas comprometidas. No esperaba esa sorpresa, era algo que me había descuadrado.

Cuando salimos al plató la entrevista fue amena, divertida, llena de información sobre la banda y próximos conciertos además de nuestras influencias respectivas. Intentó comentar también sobre el pasado de la banda y puso un video que le había llegado de mano de una mano anónima, era de un concierto en una sala de Japón de cuando yo era prácticamente un niño. Fue de nuestros primeros conciertos y una de las pocas canciones que logramos grabar.

Se hizo un silencio intenso en el plató, jamás nadie pensó que tuviera esa pose y esas pintas. Se notaba mi agresividad, mi talento desde que era bien joven y sobretodo mi perversión con aquella letra tan explícita traducida a medias, ya que no deseaban que el programa fuera amonestado por estar en horario infantil.

Los gritos de las fans de aquella época, sus expresiones grabadas por una pequeña videocámara casera, expresaban el delirio que comenzábamos a generar en aquellos que nos escuchaban. Fue una buena época, divertida y a la vez cruel.

Para mí no cabía duda, quién había enviado la cinta era mi hijo. Los chicos se sorprendieron, yo también lo estaba pero disfrutaba. Mi voz no era tan madura, se notaba que era un adolescente con deseos de más y no un hombre hecho.

-¿Echan de menos esa época?-nos preguntó aquello tras terminar el video.

-Atsushi seguro.-dijo Imai y todos nos echamos a reír.-Yo sigo igual.

-Tú no vas a cambiar nunca, eso es lo malo.-respondió Anii a su comentario.-Creo que todos deseamos volver a la adolescencia, pero cada vez menos. Estamos consiguiendo lo que una vez deseamos, hemos vuelto a ser todos uno y a concienciarnos que los años pasan.

-Somos más maduros.-dijo Yutaka totalmente convencido aunque Hidehiko rió bajo y todos le secundamos.-¿Qué he dicho?

-Hay diferencias, estamos mejor que antes porque nuestro talento ha madurado y no nos precipitamos tanto.-intervino Hidehiko.-Pero por lo demás seguimos siendo nosotros.

-Todos hemos tenido un camino distinto, pero hemos llegado al mismo punto.-dije antes que Soma dijera algo.-Verá todos habíamos hecho nuestra vida, sin embargo llegó el momento de reunirnos de una vez y aceptar que hay cosas que sí debieron ocurrir.

-¿Cómo cuales Atsushi?-interrogó Soma observándome fijamente, analizando cada milímetro de mi rostro.

-Como dar conciertos, formar un buen grupo y dar lo mejor de nosotros. Somos música, somos pasionales y tenemos que sacarlo de nuestro interior porque no se puede callar ese deseo. El deseo es liberarnos. Creo que todo artista se libera en el escenario, con el pincel o como sea su profesión. Incluso los que no son artistas se liberan de alguna forma. Para nosotros el escenario es abrir nuestras alas invisibles, dejar que nuestras almas hablen pro nosotros y regalar un buen rato a nuestros seguidores.-todo el público se quedó callado y luego aplaudió sin necesidad que un regidor lo pidiera.-No sé si me explico, a veces lo hago muy mal.

-Te has explicado muy bien Atsushi.-comentó con una sonrisa.-Pero, sea sincero ¿Qué opina de los Lucy? Todos sabemos los altercados que han tenido con parte del grupo.

-Son un grupo más, pero si me quedara en decir eso mentiría. Para mí no son unos cualquiera, no los voy a subestimar ni voy a permitir tonterías por parte de alguno de los dos.-claramente me refería a los cabecillas, esos dos idiotas.-Pero él cumplió su condena ante la sociedad y el karma le hará pagar ante su suerte.

-¿Crees en el Karma?-interrogó alzando una de sus cejas.

-He tenido varios infartos, es como para no creer.-todos nos echamos a reír, pero realmente creía que el Karma había tenido parte de culpa de todo lo que me había sucedido.

La entrevista cambió de rumbo nuevamente e intentó encauzarla, quiso llevarla a un plano más profesional y no personal. Sacó a la luz fotos de cantantes que nos habían influido, canciones que nos habían conmovido y libros que nos inspiraron. También hablaron de la relación con otros grupos de la ciudad, lo que sucedió en el Teatro Darkness con aquella obra de Paulo Wilde y las críticas que hicieron que saliéramos todos beneficiados.

lunes, 23 de agosto de 2010

Dark City- Capítulo 18- Camino vital XVIII

Sé que uso el nombre del segundo grupo de Imai Hisashi, y también su nombre, al igual que el de algunos personajes tienen nombre de los cantantes que me gustan... pero su personalidad cambia, su persona cambia. Los nombres me gustan, cada nombre tiene un significado en la vida y creo que ese significado debemos de tomarlo para elaborar algo más que una forma de llamarnos.

Me gustó el nombre de Atsushi, así como su diminutivo... aquí sería "Atsu" que es caliente o fuego (ya no recuerdo bien si era uno u otro) eso le haría una persona pasional. Atsushi ya en sí es distinto, creo que es pescador... o un oficio que tiene que ver con lo atersanal. Atsushi en mi novela es alguien ligado a la industria, tanto artesanal como pesada, es alguien con vínculos. De ahí su uso.

Takumi está tomado por ejemplo de un anime, es donde primeramente lo escuché, su significado significa MAESTRO. Para mí los maestros tienen que tenerse en un pequeño altar, porque gracias a ellos conocemos el mundo.

Uta significa canción.

Y así seguiría, pero si tienen mayor curiosidad busquen en la red seguro que encontraran el significado de cada uno.

Por cierto el nombre más hermoso que hay en Japón, o de raíz japonesa, para una mujer es Sakura, al menos para mi gusto... ya que simboliza la flor de cerezo, una flor que conmemora un inicio de ciclo... una fiesta... un aroma... un legado.

---

Ahora les haré una oferta... escuchen el siguiente video y déjense influir por el ritmo, la pasión, la maestría, el poder... de las cuerdas de un violín a manos de un maestro como es David Garrett



Tiene multitud de covers, pero esta es mi favorita... Jackson influyó mucho en mí, se nota en mi obra, sobretodo esta canción. Ideé todo esto escuchando este tema y creo que merece ser escuchada de esta forma, no sólo por el genio de Jackson... ya que esto es un homenaje


---


Esa fue su presentación, iba todo bien hasta que mencionó a los Lucy. Los Lucy era la banda de mi enemigo. Mis ojos parecían expulsar llamaradas. Yo estaba dispuesto a ir y machacarlos. Incluso quería una competición en plató si me daban esa posibilidad. Hidehiko suspiró pesado cuando notó mi molestia y mis ganas de venganza.

Su actuación era impecable, sonaba igual que en su trabajo pero esta vez era en vivo. Me iba a estallar la cabeza. Estaba a punto de romper la pantalla de plasma que tenía frente a mí. Noté entonces que una mano apretaba una de las mías, cuando me di cuenta era Yutaka. Intentaba calmarme, pero eso no se lograría con una sonrisa y un apretón.

Nuestro Imai estaba con un cigarrillo en los labios moviendo la cabeza de igual modo que el otro, es más parecía encantado. Anii golpeó fuerte su nuca y él se giró sin entender nada, hasta que vio mis ojos que llameaban odio. Me iba a dar una úlcera ver aquello.

-Parece que la nena de ring molesta a Atsushi.-comentó Imai y todos le miramos.-¿Qué? Lleva el mismo corte.

-Cállate, haznos el favor.-murmuró Hidehiko antes de encender un cigarrillo, mientras se dejaba caer contra el respaldo de la silla.-Es nuestro rival.

-Quien va con él es muy bueno, los dos lo son, y el batería que dicen que sólo es suplente.-comentó Yutaka.-Vamos a tener que esforzarnos más.

-Quiero machacarlo.

Llegado el turno de la entrevista comenzaron a realizar las preguntas típicas de los grupos que les influenciaron, desde cuando tocaban, cual eran sus aspiraciones y después algo más personal que les hiciera cercanos al público. Comentaron el incidente de mi boda, Imai simplemente se quedó en silencio bebiendo un trago de agua mientras su compañero se las apañaba para explicar que todo estaba olvidado para ellos, que ya pagaron su error y que no volverían a cometerlo. Decía estar muy arrepentido, pero yo sabía que Imai no lo estaba y que el otro era un buen actor.

-Bien, este es el programa que hemos pensado que sería importante para ustedes.-comentó nuestro representante.-¿Qué les parece?

-Quiero un duelo con ese.-dije antes de levantarme, no admitiría un no por respuesta.

-Pero señor, el programa no es así.-di un portazo, no quería escuchar replica alguna.

Me fui directo hacia la máquina de cigarrillos y compré un paquete, no era la marca que me gustaba pero aliviaría mis nervios. Necesitaba el tabaco, aún lo echaba de menos, y por mucho que me dijeran yo haría con Phoenix con los doctores... oídos sordos.

-¿Vas a caer en eso?-preguntó Hidehiko caminando hacia mí con los brazos cruzados sobre su pecho, caminando con esa pose superior a cualquier ser vivo y tan calmado que daba miedo.-¿Todo porque un melenudo puede igualarse a ti y podría superarte?

-No lo entiendes.

-Sí lo entiendo, siempre es el ego.-me quitó el paquete tras forcejear un poco conmigo.-No puedes tomar esto, yo voy a dejarlo por mi mujer y Yutaka lo ha dejado hace tiempo. El único insensato es Imai que fumaría incluso el día de su entierro.

-¡Pues que me entierren!-respondí molesto arrebatándoselo para tomar un cigarro.-Dame fuego.

-No.-dijo secamente quitándome el cigarro de la boca.-Conozco esa mirada, esa pose, esas ansias. Usa esa rabia, ese deseo, para superarlo y no para matarte.-suspiró.-¿Quieres matarte? Hazlo, pero no delante mía.

-Quieres hacer que me sienta mal por volver al vicio.-dije mirándolo fijamente y él simplemente me entregó la cajetilla.

-Haz lo que te plazca, eres mayor para saber lo que haces. Todo lo que sucede es que tu ego te puede, te puede tanto como a él. Sois peores que dos niños de guardería encaprichados por el juguete del otro. En vez de trabajar juntos, olvidar diferencias, pediros disculpas por todo lo que os habéis dicho y hecho, hacéis lo contrario.-

No esperaba que me echara esa regañina. Imai me había intentado matar sólo porque decía que había dañado el honor de Megumi, Megumi pudo haberse revelado y buscarme porque tenía derecho a que fuera responsable de Miho. Él no tenía idea de nada, tan sólo escuchaba lo que quería. Yo no era como él, al menos en ese momento así lo pensaba pero luego me di cuenta que teníamos ciertos rasgos comunes.

Ambos éramos orgullosos, ambos mentíamos para conseguir lo que deseábamos, teníamos un lado violento, contactos con bandas organizadas, deseos de venganza, un orgullo superior a la razón y talento.

-Si él pudiera me pegaría un tiro.-reclamé como única excusa.

-¿Y tú no harías lo mismo con él? Te conozco.

Me quedé sin palabras. Tenía razón, no iba a replicar nada en contra de ello. Si tuviera un revolver y la oportunidad lo haría, incluso había pensado en sacarme la licencia de armas y practicar. Quería regresar a sentir una pistola, el frío que erizara mi piel al tenerla escondida bajo la ropa y poder apuntar a la sien de alguien aunque fuera sólo para hacer más efectivas mis palabras.

Hidehiko se marchó y me dejó pensativo, tal vez una pistola me sacaría el estrés mucho mejor que un cigarro. Tiré el paquete y me senté en los bancos esperando que saliera el resto, cuando lo hicieron me comentaron que harían una de esas entrevistas y nada más. No harían el enfrentamiento porque le parecían poco adulto, que sólo era para alimentar nuestros egos, y cuando se referían a nuestros egos era en referencia al mío y al suyo.

sábado, 21 de agosto de 2010

Dark City- Capítulo 18- Camino vital XVII

Lo que ven aquí es una chibi personalizada de mi novia, la cual me ha regalado, y que confeccionó una amiga nuestra :3... Yume. Yume hace este tipo de trabajos, los vende en su blog, y si alguien quiere saber cómo dar con ella que me lo diga... y yo le doy su blog.

Es uno de mis regalos de cumpleaños

Es mañana XD, pero ya tengo la gran mayoría.

PD: Ayer vi Origen, quiero recomendarla porque es una película que te deja pensando y es algo más que efectos especiales.

---


La primera semana de ventas fue caótica, por minutos estábamos arriba suya aplastándolos y en nada estaban ellos arriba. No sólo habíamos cosechado éxito en el país y en Japón, sino también en toda Europa y parte de la zona norte de América. Todos estaban felices por el éxito, pero yo quería desplazarlo por completo. Quería, sí, pero era imposible.

En esa semana un nuevo programa de televisión hacía furor. El presentador era un joven periodista que tenía la frescura necesaria para hacer un formato clásico atractivo y novedoso. Era el típico programa de entrevistas a cantantes actuales, o leyendas de la música, junto a sus interpretaciones en riguroso directo en el pequeño escenario. No sólo tenía entrevistas y actuaciones, también videoclips que salían a la luz o que sacaba de la memoria colectiva y los exponía hablando de la época, la sociedad y el impacto en otros artistas del género, y no tan del género. La MTV estaba en decadencia, la música era pop y mal hecha, pero ese programa local se convirtió en algo refrescante y necesario.

Por toda la ciudad surgió el rumor que el joven Soma Uchida estaba relacionado con el clan de Yuuji. El clan de Yuuji se refería a los amigos íntimos de Kamijo, no al clan mafioso que había tras su figura. Yo me encontraba en ese clan, aunque tan sólo porque Kamijo así había querido. No sabía como él se había involucrado con mi amigo, no parecía el típico chico que se aproximaba a él. Investigué y averigüé que se conocieron brevemente cuando Soma era fotógrafo de una de las revistas con más peso en la ciudad, revista musical y de cultura en general. Soma fue a fotografiar el teatro y terminó en las redes del ayudante de Kamijo, aquel hombrecillo que iba de un lugar a otro detrás de nuestro amigo.

Aún así no creía que ese rumor fuera cierto, Kamijo no hablaba de él, aunque si bien jamás hablaba demasiado sobre sus amistades y relaciones, y no se veía orgulloso de ese proyecto. Más bien parecía molesto por el rumor, como si parte de él lo despreciara por estar con su hombrecillo de confianza.

El programa era un éxito, como he dicho, y todas las bandas terminaban presentándose en el plató pidiendo un minuto para aparecer en las pantallas de los ciudadanos de nuestra “Dark City”. Si bien, se podía ver por internet y eso lo hacía más jugoso, no sólo nos verían los de la ciudad sino también los de otras en todo el mundo.

Por esos días habíamos conseguido un agente, ya no seríamos nosotros los que nos representáramos. Buscamos un hombre que nos diera confianza, llevaba a varios de los cantantes que estaban en nuestra compañía. Pero no nos quedamos de brazos cruzados en el tema legal, contratamos los servicios de un abogado por si algo se torcía. Ambos conversaban asíduamente que sería mejor para nosotros, algo que fuera legal al cien por cien y seguro para nuestra imagen. Terminaron hablándonos del show televisivo y nosotros aceptamos porque nos pareció buena idea.

Yo no había tenido la oportunidad de ver el formato, sí había escuchado de él pero con tanto ensayo y tanta entrevista no había tenido tiempo para verlo. Era de lunes a viernes, después de las seis de la tarde hasta casi las nueve de la noche. Sin duda una franja complicada debido a que otras cadenas suelen situar ahí programas eficientes y después vienen los pesos pesados. Si aburres al público se marchará a otra cadena y puede que termine enganchado a los Late Night de la competencia.

El día de la propuesta nos invitaron a verlo junto a ellos y a un contrato que había enviado la cadena para que firmáramos, para la intervención en el programa. Los siete nos sentamos observando cada detalle del plató, el público y finalmente el presentador.

Si tengo que describir el plató sería como una mezcla de los videoclips de rock más clásicos, con el visual kei actual junto a un poco de glam. Había detalles, posters, incluso una bola disco. Dependiendo de la pared del plató había un pequeño homenaje a los más grandes como Elvis, Lewis, Beatles, Jackson, Brown, AC/DC, David Bowie o Mercury. No importaba donde miraras, siempre había un guiño a una época sagrada de la música y a sus artistas. Un plató extraño, pero a la vez en su conjunto una obra de arte.

El público estaba sentado en sillas distintas unas a otras, más bien en filas de sillas distintas que eran un puzle perfecto. Las personas que allí se reunían eran jóvenes, incluso muchachos que rozaban la mayoría de edad, pero también había adultos de más de treinta años que vivían aquello con la misma pasión que el resto. Parecían emocionados de estar en un show intenso e interesante.

El presentador era alto, no parecía delgado sino más bien con músculos marcados tras su ropa cómoda y juvenil. No era la típica ropa de presentador de traje, camisa, corbata sino algo fresco. Llevaba uno de esos enormes jeans desgastados y muy anchos, de esos que muestra la goma del boxer, pero la camiseta de tirantas que llevaba caía justo en esa zona y no se mostraba por mucho que se moviera. No era una camiseta corriente, era un homenaje a una de las bandas clásicas de japón llamados X-Japan.


No sólo la presencia de Soma Uchida era refrescante, sino también su sonrisa y sus ojos llenos de emoción y carisma. Sus cabellos algo largos caían sobre su frente revueltos en aquel tinte castaño oscuro con reflejos más claros. Su voz era agradable y eso hacía que se le escuchara atentamente. Sus entrevistas eran hilarantes, atrevidas, y cargadas de humor además de información que acercaba a los artistas a los seguidores, detractores y a todos aquellos que ni idea tenían de ellos.

“Pues aquí estamos y os damos la bienvenida. Gracias por estar ahí una tarde más y no marcharte a programas del corazón. Sé que es tentador saber de qué color tiene la ropa interior alguna famosa o cómo llora amargamente en plató la mujer, o amante, de algún actor. Debe serlo, ellos tienen una audiencia alucinante. Pero tú nos has elegido, has elegido el mundo de la música y sin ella amigos no podríamos vivir. Todos tenemos una banda sonora que pondríamos a nuestras vidas.

Yo hoy pondré parte de esa banda sonora para que todos la disfruten. Estoy seguro que recuerdan al grupo clásico del New Wave, ya sea porque sonaba en el momento de su nacimiento, porque besó por primera vez o porque lo sintió como himno a lo largo de su vida. Hoy hablaremos de uno de esos grupos y es Culture Club.

Después de hacer un repaso importante sobre la importancia de la sociedad a todos los niveles, escucharemos como la banda del plató interpreta uno de sus temas más escuchados y tarareados como es Karma Chameleon.

Pero no es lo único que tengo para ofreceros. Tenemos el juego del melómano, en el cual llamaremos al azar a alguien de la ciudad y podrá contestarnos a una pregunta musical. Ya saben que si la aciertan conseguiran un ipod cargado con la música que más le apetezca. Además tendremos que escuchar qué nos quieren decir los internautas en la encuesta que tenemos en nuestra web.

Y por supuesto, para deleite de todos, tendremos un grupo de rock de la ciudad. Sí, hoy tenemos el gusto de mostrar rock en su más puro estilo. Tendremos a los Lucy en plató. Actuación, entrevista y cds firmados para los que hoy nos acompañan en plató.”

Esa fue su presentación, iba todo bien hasta que mencionó a los Lucy. Los Lucy era la banda de mi enemigo. Mis ojos parecían expulsar llamaradas. Yo estaba dispuesto a ir y machacarlos. Incluso quería una competición en plató si me daban esa posibilidad. Hidehiko suspiró pesado cuando notó mi molestia y mis ganas de venganza.

jueves, 12 de agosto de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital XXI

Señores se nos están derritiendo las neuronas a un paso acelerado. Aquí no hay quien respire, por lo tanto no estoy muy atento a todo lo que es subir a diario... pero ya para cuando termine la ola de calor seguiré como siempre. Hoy no actualizo con una edición prefiero hacerlo con el siguiente video para su disfrute personal, y mío también... es el nuevo pv de B-T

Y esto es para la novia de Alucard :3... Lo siento u.u no me agrada la idea u.u que te diga tu novio lo neurótico que soy XD. También que estoy encantado de saber de ti, que espero que lo estés llevando todo bien (estudios o trabajo, porque ya no sé si estás trabajando o aún estudias... ya que eso no lo he preguntado a tu novio XD) y que también disfrutes de días menos calurosos que nosotros (45 grados... confirmado por varios termómetros de la ciudad)





La ropa que usamos eran camisas simples, salvo la mía que sería con chorreras, y corbatas mal anudadas para ellos. Los pantalones eran de cuero, las botas eran algo altas y muy pesadas para Imai, porque le gustaba mostrar su rabia en escena y qué mejor que una fuerte pisada. Las chaquetas eran de corte moderno, tenían algo de visual kei pero sin propasarse. Me gustó el detalle de mi broche en la solapa, era plateado con formas extrañas creando una calavera.

-¿Y bien?-pregunté cuando estábamos todos para entrar en la zona del estudio donde nos tomarían las fotografías de estudio, luego tendría que ser algo más urbano.-¿Tengo mal gusto?

-Me gusta, me gusta para llevarlo todo a casa.-comentó Imai mirando como lucían sus botas, parecía encantado con lo que había encontrado para él.

-A Max le dará un infarto.-murmuró Yutaka al ver su maquillaje, profundizaba su mirada y su dulzura se evaporaba para mostrar algo de agresividad en sus facciones.

-No es para tanto.-dije dirigiéndome, y dirigiéndolos, hacia donde teníamos que colocarnos.

La sesión de fotos fue intensa. Creo que jamás me hicieron tantas fotografías, ni para el otro álbum ni para el día de mi boda con Clarissa. Recuerdo que eran unas doscientas fotografías que sacaron del enlace de nosotros con los invitados, cortando la tarta y brindando. Si bien, esa sesión era flash tras flash y perdí la cuenta de cuantas veces sentí que mis ojos ardían después de la ráfaga.

Yutaka parecía encantado, se notaba que su pareja era fotógrafo y estaba más que acostumbrado a que le tomaran foto tras foto. Posaba mejor que todos nosotros, la fotógrafa decía que tenía una mirada entre tierna y dura, perfecta para que la cámara le diera su cariño.

El hermano era más rudo, se mostraba en silencio como si estuviera tramando una de las suyas o simplemente empezara con sus amenazas convencionales. El maldito también tenía ese toque de experiencia, Imai parecía orgulloso de él y sin embargo él era un pato cuando le dijeron que tenía que posar normal.

-Yo no sé posar normal, yo tengo mis poses.-respondió y la chica rió bajo.

-¿Cuales? ¿Creés que sabes más que yo?-él simplemente empezó a mirar con furia la cámara y a jugar con el decorado como si fuera un gamberro más, uno de tantos que se pasan la vida en la calle.-Perfecto, tú pon las poses que quieras y yo tomo las fotos.

-Egocéntrico.-murmuró Hidehiko calando su cigarrillo.

-Como todos nosotros.-dije apoyándome en él.-¿Y bien? ¿Has descubierto ya qué hacer para cambiar? ¿O se te pasó esa crisis?

-Se pasó, ahora tengo la crisis de mi mujer. Mi mujer quiere ser madre, lo lleva intentando en secreto años y me lo confesó ayer. Fue al ginecólogo hace unas semanas y al parecer no puede ser madre.-lo dijo serio observando como seguía posando nuestro compañero.-Tal vez adoptemos en unos años, ahora se siente frustrada.

-Comprendo.-susurré aquello sin comprenderlo realmente, pero podía imaginar cómo se debía sentir alguien que deseaba algo con tanto esfuerzo y que no valiera para nada.

La sesión duró casi tres horas, entre cambios de escena, maquillaje nuevamente después que los focos nos hicieran sudar un poco. Salimos a la calle en la furgoneta habilitada para seguir con las imágenes promocionales. Fuimos directamente a un bosque, colocaron todo y empezaron a tomarnos fotografías dejándonos posar como nosotros creyéramos y ellos elegirían las perfectas para el álbum.

Terminamos agotados, con ganas de tomar un refresco y un almuerzo rápido. Después de quitarnos el maquillaje y volver a la ropa normal decidimos comer con los fotógrafos y maquilladores. El almuerzo fue rápido, comida precocinada de un restaurante de comida rápida, o más bien basura.

Cuando llegué a casa quería darme un buen baño y no escuchar a nadie, y al llegar no había nadie. María había limpiado, se notaba el aroma a los productos desinfectantes que ella usaba y había una nota preguntándome si deseaba que llevara un traje al tinte. En la nevera había dos notas pegadas, una era de Seth que decía que no volvería hasta después de la hora de la cena y la otra era de Phoenix. La nota de mi pareja era nada más recordándome que tenía que llevar al pediatra a Jun, que luego irían al parque y por último darse un capricho. El capricho lo sabía bien, seguro que era ir a tomar dulces o helado en una d ellas pastelerías que tenían como favorita tanto Jasmine como él.

Así que lo tuve todo bastante fácil. Llené la bañera, puse esencias, me metí y encendí la radio que teníamos para el baño. Fue relajante escuchar clásicos de los ochenta y setenta, regresar mentalmente a una época que ya no volverá y que me traía recuerdos de todo tipo.

Cuando salí había pasado casi una hora, Phoenix no regresaba y yo terminé por ponerme a jugar con los videojuegos de Seth y Hero. Parecían sencillos, pero no lo eran. Para mí el tetris era un vicio, un gran juego, no comprendía eso de ser espadachín de reinos lejanos con elfos y enanos ayudándome. Creo que me quedé dormido después de intentar jugar a ese nuevo entretenimiento, cuando abrí los ojos todo estaba recogido.


lunes, 9 de agosto de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital IXX



El resto del día fue tranquilo porque se marcharon a dar una vuelta al centro comercial, supongo que querían desahogarse paseando y comprando algún dulce. Se llevaron el bebé, Seth no estaba y yo no tenía ganas de hacer demasiado. Terminé tomándome el resto del día como si fuera un día de vacaciones.

No sé qué demonios ocurría a mi alrededor, pero no podía decirse que la calma llegara. Como si se tratara de una tremenda tormenta unos enormes nubarrones cubrieron mi alrededor y empezaron a descargar malas noticias. Lo que sucedía con Kamijo era sólo un reglón torcido, uno de cientos.

Creo que el único recuerdo agradable que tuve de esos días es que los informes médicos mostraban que el cáncer había remitido por completo, Phoenix ya estaba a salvo de esa terrible enfermedad que se estaba convirtiendo en pandemónium de cientos de familias. Antes el cáncer no era tan conocido, tal vez era eso, o quizás porque lo químico cada vez afectaba más a todo, desde la piedra más insignificante hasta algo tan vital como el agua y el aire.

En mi trabajo como empresario sufrí un duro golpe al ver como una de mis empresas debía echar el cierre, en uno de los países donde ocupaba un lugar de prestigio, era necesario cerrarla para que el resto prosperara y tal vez en tiempos menos revueltos volvería a levantar el negocio. Como músico, más bien como cantante, todo se volvía más precipitado. Tuvimos que retrasar unas semanas el lanzamiento porque yo quería hacerlo bien. Mi interés ya no era gustar al público, sino aplastar a ese idiota.

-Admítelo tienen esa fama, la pose de tipos malos, y una foto en comisaría.-comentó Hidehiko.-A las chicas de hoy en día les motiva los chicos violentos, los salvajes, greñudos sin oficio ni beneficio.

-Por eso Amaury es un Dios del metal y rock en la ciudad, está dando grandes pasos nacionalmente y empieza a ser conocido en países tan lejanos como Rusia. Ese mocoso está consiguiendo ser todo un ídolo de la crueldad, el despotismo, lo salvaje y la lujuria. Todo lo que le gustan a las damas y caballeros de hoy en día.-dijo Anii después de un ensayo, todos estábamos en un ascensor esperando llegar a unas grandes oficinas donde tendría lugar las fotografías para el album.

-Pero Amaury tiene un oscuro pasado.-comentó Yutaka con los brazos tras la nuca moviéndose hacia delante y hacia detrás.-Es uno de los chicos con mejor promedio en su escuela, también de la ciudad, es un artista increíble y tiene carisma. No sólo es pose. Además lo vivido cuenta.-todos le miramos.-¿Qué? No olvidéis que Miho es íntima suya. Os podría decir que es un adicto al chocolate y que vende su alma por una chocolatina de avellanas que suele llevar Cat, otro amigo de Miho, para controlarlo.

-Sé quien es ese chico.-dije interviniendo al fin.-Si quieren chicos malos, lo tendrán.

-¿Qué? ¿Estás borracho? Te recuerdo que quién anda medio ebrio siempre soy yo.-dijo Imai antes de abrazarse a Anii.-Tranquilo, hoy no bebí.

-Hay letras algo macabras, subidas de tono y también psicológicamente atrevidas en el cd. Lo hemos recubierto de una sutil capa de metáforas, pero todos sabemos qué quieren decir cada una de ellas.-dije desabrochando uno de los botones de mi camisa.-Señores hay que encontrar un look que sea extraño, que vaya más allá de la oscuridad y que demuestre que no estamos acabados ni mucho menos... sino que vamos a renacer de las profundidades.

-Vamos, que atraigamos raros y locos.-concluyó Imai, pero no tardó en sentir como todos le miraban reprendiéndole.

-Es buena idea.-comentó Hidehiko.-¿Qué has pensado?

-He pedido algunos complementos a Jasmine, complementos masculino no os asustéis, también en algunas tiendas donde Kamijo compra su ropa y la ropa de sus actores.-miré mis uñas largas pintadas de negro.-Confiad en mi buen gusto y criterio.

-¡Oh señor! ¡Estamos acabados! ¡Ten piedad!-gritó Yutaka para terminar riendo a carcajadas al ver mi cara seria, me había molestado. Sin embargo cambié el rostro cuando se puso de puntillas para revolver mis cabellos.-Confío en ti, todos lo hacemos.

-¿Cómo era eso de los mosqueteros?-interrogó Anii.

-Todos para uno y uno para todos.-sonrió de lado Hidehiko.

Fue lo último que hablamos en el ascensor que subía y subía hasta el rascacielos. Cuando llegamos la fotógrafa junto a todos los que nos maquillarían, peinarían, y harían nuevo estilismo, sentí pánico. Todos tenemos miedo a fracasar, pero el fracaso duele más cuando vas envejeciendo y dándote cuenta que hay oportunidades que no van a surgir siempre.

Creo que estuvimos casi dos horas esperando a estar listos, todos iban de un lugar a otro con las prendas y las pruebas. Además, tenían que maquillarnos y peinarnos, hacer que luciéramos como nunca. Cuando me miré al espejo con mi bastón entre las manos y aquel cabello algo revuelto sonreí. Fue un impulso de satisfacción. Yutaka tenía el pelo algo más claro, pero no demasiado, siguiendo con su corte habitual algo más degradado. Su ropa le quedaba perfecta. Imai se resistía a que cortaran algo su cabello, gritaba a la peluquera por cada corte que hacía para quitar peso a esa melena de león. Consiguió alborotarlo como ella deseaba, sí, pero a regañadientes de mi buen amigo. Su tinte era rubio, era el único de todos nosotros que podía soportar un color como aquel. Hidehiko sin embargo simplemente tuvo que alisar sus cabellos dándole algo de forma, poco más. Anii amenazó con que tocaran su forma de llevar sus cabellos, siempre tuvo cresta y se la perdonaron, pero tuvo leves reflejos blancos en las puntas dándole un toque extraño. Todos estábamos listos.

La ropa que usamos eran camisas simples, salvo la mía que sería con chorreras, y corbatas mal anudadas para ellos. Los pantalones eran de cuero, las botas eran algo altas y muy pesadas para Imai, porque le gustaba mostrar su rabia en escena y qué mejor que una fuerte pisada. Las chaquetas eran de corte moderno, tenían algo de visual kei pero sin propasarse. Me gustó el detalle de mi broche en la solapa, era plateado con formas extrañas creando una calavera.

-¿Y bien?-pregunté cuando estábamos todos para entrar en la zona del estudio donde nos tomarían las fotografías de estudio, luego tendría que ser algo más urbano.-¿Tengo mal gusto?

-Me gusta, me gusta para llevarlo todo a casa.-comentó Imai mirando como lucían sus botas, parecía encantado con lo que había encontrado para él.

-A Max le dará un infarto.-murmuró Yutaka al ver su maquillaje, profundizaba su mirada y su dulzura se evaporaba para mostrar algo de agresividad en sus facciones.

-No es para tanto.-dije dirigiéndome, y dirigiéndolos, hacia donde teníamos que colocarnos.

domingo, 1 de agosto de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital VIII


-¿Por eso ha dicho lo de antes?-preguntó intentando opacar sus sentimientos.

-Por eso siempre he sabido que tú te hiciste libre lejos de ellos. Tan sólo te pido una cosa y es que no eches pozoña a Miho. Sé que piensas que soy un gilipollas por todo lo que le hice a Yutaka, pero no apruebas lo que ha hecho. No lo apruebas porque te gustaría tener una familia y te molesta que ella no tome la posibilidad de tener una.-él sólo asintió golpeando la tierra con sus botas, aplastando las plantas de su alrededor, como si fuera un niño regañado.-Hagamos un trato, un trato de hombres, tú te dedicas a apoyar a Miho en todo y yo me callaré para siempre todo esto.

-Trato hecho.-dijo estirando su mano y yo no dudé en estrecharla.

Se marchó sin despedirse, creo que tenía demasiadas cosas que pensar. Yo regresé al estudio y seguí con mi trabajo. Me tocaba ser yo quien grabara. Nada más acabar mi parte conseguí comer algo. Al parecer todos decidieron comer más tarde, todo por adelantar trabajo.

Mientras comía medité en todo lo que habíamos hablado aquel chico y yo, era como regresar a mi juventud y verme reflejado en otro cuerpo. No era el único que se fue pensativo, yo también. Comí en silencio, cosa que no hacía puesto que me agradaba conversar sobre cualquier cosa. Hidehiko lo notó y quedó sentado a mi lado comiendo su arroz esperando que yo dijera algo, cosa que no hice.

-Ya que no eres capaz de confesar.-susurró dejando los palillos quietos dentro del bote.-Tendré que hacerte confesar yo.

-Sólo hablé con el amigo de mi hija, con uno de ellos, y me recordó bastante a mí. Espero que tenga la suerte que yo tuve, que deje de hacer el idiota y no se mate en una pelea.-él simplemente suspiró pesado al escucharme decir aquello.-Además estoy preocupado por Miho. No sé que barbaridades habrá escuchado, Hizaki es un exagerado.

-¿Qué pasa con Miho?-preguntó Yutaka quedándose parado frente a nosotros.-¿Qué con Miho?

-Nada, bobadas de Hizaki. Cuenta historias que no debe contar y luego la pobre no duerme, sólo eso.-no me creyó, pero el único que lo sabía allí a parte de mí era Hidehiko y él no iba a decir nada.

-Sí, como ese del hombrecillo que enterraron vivo.-me siguió la corriente, como siempre cuando quería ocultar algo que pudiera dañarlo.-Que muerte tan horrible.-añadió como si realmente conociera una historia similar.-Dicen que aún se escuchan sus lamentos en el ataúd, en la tumba sin nombre, del cementerio. Aúlla en las noches su dolor, su asfixia y su demencia. Es el espíritu maligno del campo santo, junto al de un niño que corretea buscando a sus padres.

-Vale.-masculló tragando saliva.

-Sí, fue horrible su muerte. Se pensó que era la mafia.-dijo con un brillo peligroso en la mirada.

No hablamos más sobre Miho, tan sólo sobre historias tétricas que no sé de donde se sacaba. Yutaka finalmente se marchó a otro lugar para intentar comer tranquilo.

Sabía que había ocurrido en mi casa, que había sucedido en el hospital y todo debido a Miho. Si bien, sinceramente no quería que conociera su paradero. No quería que se preocupara demasiado, ella era adulta y ya sabía cuidarse sola. Yo estaba preocupado, pero él lo haría el doble.

Cuando terminó el día de ensayos yo me fui directo a casa, el resto tomaría unas copas antes de ir a sus respectivos hogares. Estaba demasiado cansado para tomar nada, sólo quería dormir un rato antes que Jun se despertara a media noche o tener que levantarme de madrugada para poner orden, ya que últimamente Seth llegaba a altas horas. Se lo permitía porque rendía en los estudios, no dejaba sus trabajos de arte y por supuesto no llegaba drogado ni alcoholizado.

Sin embargo, eso no iba a ocurrir. Mi casa parecía un manicomio. Jasmine gritaba y lloraba como si se hubiera quedado viudo. Phoenix intentaba animarlo abrazándolo, acariciando sus cabellos y besando sus mejillas. Jun simplemente los observaba en silencio aferrado a su conejo de peluche.

-¡Es tu culpa!-gritó Jasmine.-¡Debiste hacerle entender! ¡Es al único que suele hacer caso! ¡Mi matrimonio se derrumba! ¡Voy a perder a Kamijo!-exclamaba entre sollozos antes de ocultar su rostro en el pecho de Phoenix.

-¿Qué ocurrió?-pregunté sin saber a qué venía todo eso.

-Emmanuelle llamó al teléfono de la casa y ella dijo que donde estaba su Kamijo, así que discutió con Kamijo y este se fue de casa.-comprendía que podía molestarse, además ella no me parecía inocente como para hacer aquello por descuido.

viernes, 30 de julio de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital VI


Al regresar a la cafetería fueron llegando uno tras otro los conocidos de mis hijos y mis hijos. La única persona que faltaba era Miho. Hizaki parecía como ido, Hero simplemente conversaba con el chico con nombre de gato y el hijo de Josep. Los tres parecían llevarse bien. Todo estaba tranquilo hasta que Hizaki me pidió conversar en una zona apartada al resto.

-Aquí estará bien.-dijo tomando asiento para mirarme fijamente.

-¿Qué sucede? ¿Tienes problemas?-me parecía extraño ese comportamiento en él. Jamás había pedido algo así. Cuando tenía que decirme algo lo hacía sin más, era curioso que quisiera apartarme y tuviera esa mirada.

-En mi vida no, pero en la vida de otros sí y es culpa mía.-respondió antes de clavar sus ojos en mí como si fueran dos puñaladas certeras.-Yo le conté todo a Miho, ella se molestó contigo porque yo le dije todo lo que sabía sobre tus juegos con Yutaka.

Nunca se pasó por mi cabeza que él pudiera ser tan imprudente, tan estúpido como lo estaba siendo. Me había vendido frente a Miho, nada más y nada menos ante mi propia hija. Él tenía la culpa de todo lo que había ocurrido. Él y nadie más. Comencé a comprender su preocupación, sus lágrimas y sus preocupaciones.

La rabia colapsó mi cabeza. Creo que la vena de mi frente se notó más que nunca. El tic de mi ojo apareció como de la nada. Mis manos se agarrotaron en forma de puño, porque las ganas de golpearlo no se iban. Había jodido todo. Yo quería contarle a Miho, pero hacerlo de forma serena y explicándole el porqué. Sabía bien lo bruto que podía ser Hizaki, el poco tacto que tenía con su madre lo demostraba todo.

-¡Qué!-exclamé golpeando la tabla de la mesa.

-¡Perdóname!-gritó antes que lo tomara por la solapa del traje y lo zarandeara.-¡Eres un estúpido! ¡Eres idiota! ¡No sé como puedes ser hijo mío! ¡Eres un cobarde! ¡Te metes en las vidas ajenas y así eres feliz!-me apartó las manos y salió corriendo de la cafetería, ni quería enfrentarme ni quería escándalos, pero yo no estaba por permitirle que se fuera sin ser regañado como debía ser.-¡Hizaki Sakurai de la Rosa!-espeté corriendo detrás de él dispuesto a todo.

-¡Déjame!-exclamó al salir del local.

No me percaté que no fuimos los únicos en salir, el resto de mocosos me agarraron junto a Hero. Todos empezaron a gritar que lo dejara, que no le hiciera daño.

-¡Eres un idiota! ¡Por tu culpa Miho se fue a Londres! ¡Tienes la culpa de todo! ¡Incluso de mis infartos! ¡Maldito idiota! ¡Tienes la cabeza llena de serrín!-era poco lo que le gritaba, intentaba controlarme pero no podía.

-¡Atsushi su corazón!-escuché gritar a Eduart aferrado a mi brazo.-¡Su corazón!

-¡Mierda tio cálmate!-decía aquel melenudo de Amaury prácticamente subido en mi espalda.-¡Si te infartas no arreglarás nada! ¡Sólo te vas a joder tú!

-¡Papá déjalo!-decía Hero llorando agarrado a mi otro brazo.

-¡No lo hice con mala intención! ¡Yo estaba preocupado y molesto! ¡Phoenix me agrada! ¡También Yutaka! ¡No se merecían eso! ¡Aquí quien tiene la culpa eres tú! ¡No apruebo lo que hizo Miho porque se pasó! ¡Pero yo también estoy molesto contigo! ¡¿Cuándo aprenderás a amar sin dañar a nadie?!-esas palabras me dejaron quieto y todos se apartaron de mí.

Entré en la cafetería de nuevo y me senté en un lugar apartado, yo solo, quería meditar lo que me había dicho. Siempre salía alguien dañado. Sin embargo, creía que ya estaba empezando a hacerlo bien de una buena vez.

Mientras meditaba Amaury entró sentándose frente a mí. Colocó la silla del contrario y apoyó sus brazos sobre el respaldo. Sus ojos eran puro fuego, podía decirse que su mente estaba bien revuelta entre varios sentimientos a la vez.

-No me caes bien del todo, pero al menos reconociste sus errores como político.-dijo antes de rascarse la cabeza, tal vez era su forma de buscar las palabras mágicas.-Pero no pareces mal tipo con tus hijos, eso le hace bueno. Verás no te estoy haciendo la pelota, pero mi padre fue una mierda y bueno Miho no sabe la suerte que ha tenido con sus viejos. Tiene a Yutaka y a ti para cuidarla, además de Megumi que se ve bien buena.-tomó aire y lo dejó ir para deslizar sus ojos por la mesa.-No sé como decir esto.-declaró con sinceridad observándome de nuevo.-Miho se dará cuenta que todos la cagamos. Ella también la caga, yo la cago. No es algo que sólo está en ti, está implícito en toda esta pocilga que llamamos planeta Tierra, mundo o cagarruta univeral.-tomó una servilleta.-Quiero que me diga lo que puede conseguir de ella, sé que la investigará y no sé que mierdas más, y a mí Josep no me dirá nada. Tampoco le va a decir nada a Eduart. Sé como es con sus crías y por protegerlo hará lo imposible. Así que por favor.-empezó a anotar su número y dirección.

-No voy a investigarla.-dije con seriedad.-Se agradecen tus palabras hacia mi persona.-comenté observándolo.-Sé que tú mataste a tu padre y a tu madre, son cargos que cayeron sobre ti pero terminaron quitándote como sospechoso. No voy a decírselo a nadie.-su rostro era de asombro, como si le hubiera caído un jarro de agua fría.-Fue por supervivencia. Yo hubiera hecho lo mismo con mi padre, pero me faltó valor. No digo que esté bien, la vida humana es algo que no se puede restaurar, pero sé lo que sentiste y sé que te liberaste. Nada más.

-¿Qué quieres a cambio?-quería comprar mi silencio y yo simplemente me eché a reír, eso fue divertido.

-Lo sé desde que te investigué.-revolví su melena.-Al igual que sé que te gusta el cacao, por tus palabras y porque has hecho que termine tragándote... tómate un cacao frío a mi salud.-me levanté.-No se lo diré a nadie.

miércoles, 28 de julio de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital V


Heroin - Buck-Tick, es la canción que no para de sonar en mi cabeza hoy...


-No me jodas Uta.-le reproché mirándolo de reojo.-Lo que te ocurre es que estás completamente enamorado de Max, además que tiene que ser bueno en la cama...-me encogí de hombros.-Por cierto, otra que tiene perro guardián va a ser madre. ¿Ya te dijo Megumi?-si no se lo había dicho era raro, pero supongo que aún no había querido entrar en contacto visual con Miho. Megumi temía la reacción de nuestra hija.

Sabía cómo podía reaccionar Miho ante una sorpresa así. A pesar de todo quería a su madre, aunque hubiera huido de Londres y por ende de su lado. Mario seguramente no querría problemas y Megumi tampoco, así que tal vez Yutaka no lo sabría porque podría terminar confesándolo. Esperé su respuesta, aunque su cara lo decía todo.

-¿Embarazada? Se nota que no perdió el tiempo.-respondió-Sólo espero que esta vez lo disfrute y le pida a su pareja todo lo que no nos pidió a nosotros.-realmente debió ser duro lidiar con una embarazada llena de caprichos por los antojos, además que ya de por si Megumi me resultaba una amante de las compras y los postres. Suspiré sintiéndome .-Se lo merece.-dijo totalmente convencido que Mario tendría la suficiente paciencia con una mujer en su estado.-Supongo que será niño, desde hacia años quería tener otro.-eso no lo sabía, aunque jamás le pregunté si ser madre era uno de sus deseos. Para mí ella era una buena amiga, pero no me gustaba entrometerme si deseaba tener otro puesto que yo no sería el padre.-Pero sabes bien que no quería hijo de su marido y bueno...-hizo un inciso para sonreír.-Me alegra que ahora pueda.-entonces me miró de reojo buscando alguna reacción en mi rostro.-Sólo espero que a ti no te de algo por eso, por aquello de que eres todo sobreprotector.

-Nada que ver, hace meses que lo sé.-dije tras un profundo suspiro.-Antes que tú hija me infartara y casi la palmara.-no era un reproche, no de forma completa.-Pero ya estoy bien.-mentía, por dentro quería morirme recordando las palabras de Miho. Aún no sabía cómo pudo saber todo, aunque tenía mis ligeras sospechas y todo apuntaba a Hizaki o el propio Yutaka.

Sabía que no le habían querido decir nada, simplemente le dirían que fue otro de mis excesos. No quería que supiera la dolorosa verdad. Quería mucho a Miho, pero estaba seguro que desaprobaba esa forma de ser en ella. A pesar de haberse criado lejos de mí parecía ser cierto que los genes son los genes. Él siempre me reprochó ese tipo de comportamiento, tal vez verlo en ella tan sólo le recordaría que tenía otro quebradero de cabeza con ella.

-Lo lamento Atsushi, en verdad no pensé que Miho fuera a tener una reacción como la que tuvo.-era sincero, podía verlo en sus ojos.-No sé lo que dijo y no quiero saberlo, lamento tanto se hayan dado las cosas de ese modo.-iba diciendo aquello mientras caminábamos hacia la salida del estudio junto a las niñas.

-Que ojalá me muriera, que no era mi hija y que me fuera al infierno.-era básicamente su mensaje.-Eso mientras agonizaba en el suelo.-dije de forma inconsciente.-Y casi me muero.-añadí con una sonrisa amarga, parecía la de un canalla que se enfrentaba a la muerte y se burlaba de ella, sin embargo era algo bien distinto. O me enfrentaba con cinismo a todo lo que sucedía o no lo superaría jamás.-Sin duda alguna tiene mis genes, pero ahora soy yo quien hubiera deseado que no los tuviera.-fui duro al decir aquello, pero su reacción fue desmedida y cruel. Aunque más que cruel era consciente que así hubiera sido todo más sencillo para ambos. Yo lo fui con Yutaka, pero él era quién debía darme mi castigo y no ella.

-Realmente yo lo lamento Atsu, no pensé que esa fuera a ser su reacción.-murmuró preocupado.-Podría decirte y darte la razón pero...-estaba por revolver sus cabellos para que dejara de preocuparse, si se lo dije era porque debía saberlo y así saber a qué se atenía.-Aparentemente ella la tiene ahora, pero no justifico la forma y el modo.

-Yutaka ella no tiene motivos ni razones, aunque yo poniéndome en su lugar los tendría. Quien me tiene que decir de todo eres tú, pero tú no eres así.-dije parándome para tirar de él y abrazarle.-Gracias al menos por hacer la vista gorda... no soportaría perderte otra vez.-susurré antes de besar su mejilla.-Te quiero Uta.

-No es bueno que andes diciendo eso Atsushi, no quiero causar problemas con tu...-sabía que aún le guardaba cierto rencor a Phoenix, a pesar que era feliz con Max y estaba enamorado de él. De igual modo había tensión con Phoenix al escuchar su nombre.-Pareja y no me andes dando besos, no quiero problemas con Max.

-Papi... La muñeca huele feo.-murmuró Midori separándola de ella, mientras a la niña empezaban a mostrar los ojos aguados.-Ya no la quiero.-y fue en ese preciso momento cuando empezó a llorar a pleno pulmón, jamás había visto un niño con mejores pulmones que ella.

-Te quiero como un hermano... y a tu hermano no le rechazas abrazos joder.-dije antes de tomar a la pequeña.-Hay que cambiarla y no hay pañales. Mierda...-murmuré intentando buscar soluciones.-¿Qué coño te dan de comer? no pega nada en una nena ese perfume.-besé su frente antes de comenzar a tranquilizarla, pero no se calmaba.-Hay que buscar a sus padres.

Entonces lo vi. Vi a ese tipejo estúpido y ridículo que casi acaba con mi vida. Imai Hisashi estaba en el estudio, él era de la nueva banda y eso lo tenía seguro por el pálpito que sentí. Me quedé paralizado con la niña llorando, lo peor de todo es que estiró sus brazos comenzando a gritar “papá”.

-Toma, Midori la encontró.-señalé a la niña antes que pensara que la quería secuestrar.-Quita esa cara de acojone.-comenté antes de dejarla en sus brazos, intentando quitarme el susto de encima.-Es linda tu princesa, no sale a su padre así que tiene suerte...-me giré hacia Midori que aún lloriqueaba.-No llores, papá Yutaka y el tío Atsu te van a comprar un enorme helado.-intentaba no pensar que ese estaba ahí, pero maldita sea era imposible... estaba ahí. No era un holograma, ni una pesadilla, simplemente era de carne y hueso.

Nada más ofrecérsela casi me la arrancó y ella se calmó, lloraba pero era un llanto leve y no como segundos atrás que parecía que la torturábamos. Frunció el ceño mirándome como si quisiera dispararme, pero dudaba que pudiera tener armas encima y menos en el estudio, como mucho me podría tirar el pañal sucio de su hija.

-¿El gato rabioso no te hizo nada verdad?-aquella pregunta la hizo en voz bien alta para que yo lo escuchara. La niña se aferró firmemente a él y yo lo observaba aún atónito ante el descubrimiento.-Tranquila nena, ahora mismo te llevo donde papá D para que te atienda.

-En verdad lo lamento.-empezó a decir Yutaka, se veía que la cara del tipo no la recordaba porque no estuvo presente en la boda.-Pero es que Midori la vio sola en ese estudio y bueno...-carraspeó intentando buscar palabras para no incomodarlo.-El sonido que había ahí no era el indicado para una bebé.

-Créeme que está acostumbrada a los gemidos y jadeos de D.-respondió con esa maldita sonrisa sádica.-Es normal, D es tan... sensible.-al comentar aquello Yutaka se sonrojó como un quinceañero.-En cuanto a lo tuyo, gato rabioso, no tomaré en cuenta tu... ¿cómo se llama? ¿comentario? ¿palabra? No sé ni que era.

Claro que yo comencé a reírme cuando vi la reacción de su pareja tras sus espaldas. Se había sonrojado como molestado.

-Ven aquí mi niña.-susurró tomándola en brazos y ella simplemente terminó por calmarse.-Iré a cambiarla, y espero que tú no te comportes como niño de preescolar... bueno eso va para ambos.-dijo al notar que reía bajo.-Que somos adultos.

Cuando vi que se marchaba me eché a reír a carcajadas doblándome casi. Tenía el cabello más largo así que me cubrió por completo el rostro. Podía decirse que parecía un adolescente burlándome del regañado de clase.

-¡Y yo pensaba que tenía cruz con Phoenix! ¡Existe el karma!-exclamé alzando los brazos.-Ni se te ocurra joderme Imai, te aseguro que esta vez no seré tan democrático.-dije clavando mis ojos en él para ir hacia Midori tomándola en brazos.

-Idiota....-escuché ese gruñido, fue una satisfación para mí escucharlo.-Al menos mi pareja esta sana.-murmuró mirándose las uñas.-¿Karma? ¡Ja! ¡Piensa lo que gustes! Pero yo es que lo dudo.-apartó sus cabellos de su sudada cara para seguir molestándome, o al menos intentándolo.-Pero sólo te digo algo, mi banda será mejor que la tuya y eso mininu cardíaco, será mejor que haberte arruinado tu boda.-ahí sonrió como un asesino, lo que era.-Que tengan un buen día.

-Seguro que tú pensabas en Max cuando dijo eso.-susurré girándome hacia él.

-¡Deja de burlarte de mí!.-exclamó dándome un golpe en todo el abdomen.-Dame a Midori, yo la llevaré a la cafetería. Ahí te quedas con tu amigo.-dijo tomándola de la mano para irse directo hacia la cafetería que estaba a unos metros.

-¡Sigue soñando Imai! ¡Sigue soñando!-dije a su comentario sobre mi banda, cuando ya se marchaba. Yo era mejor que él, pasara lo que pasara yo sería mejor que él.

El comentario sobre Phoenix no me afectó puesto que su enfermedad había remitido, además desearle el mal a alguien no era mi estilo... y más cuando podía salir afectada una niña y ese hombrecillo que iba con él. Entonces caí en la cuenta. El desgraciado era mínimamente gay y me eché a reír corriendo hacia la cafetería, puesto que él se había mostrado como macho.

martes, 27 de julio de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital IV


-Aunque tienes bonitas y firmes nalgas.-aquello lo dejó como estatua, además de rojo. Antes que gritara, o cualquier cosa semejante a todo lo que podía ocurrir en esas circunstancias, cerré la puerta y regresé a mi ensayo.

El ensayo iba bien, fue el último de la mañana. Yutaka pensó que sería hora de ir grabando de una vez, pero que antes necesitábamos todos un descanso. Max había llegado con Midori, pero se marcharon nuevamente en busca de un zumo para ella. La niña era dulce y parecía realmente hija suya, salvo por lo bronceada que era su piel.

Yo me marché al baño, tenía que asearme y refrescarme de paso. El resto se quedó en la sala pidiendo algo de comida de un restaurante cercano. Íbamos a comer allí, no podíamos perder tiempo en ir a casa y volver.

Nada más regresar supe que Yutaka había cambiado de opinión, como su hermano, y grabaron sus partes. Era el turno de Hidehiko, pero este primero calentaba recordando la melodía. Y allí estaba, encerrado en la gavina.

Decidí dar un largo paseo, mi turno era el último y tenía tiempo para estirar las piernas hasta que llegara la comida. Entonces vi a Yutaka su hija y la pequeña que había visto al extraño de hacía un rato.

-¿Dónde vas con la hija del culito perfecto?-pregunté agarrándolo por el brazo.-¿Te la encajó?-interrogué lazando una ceja. No quería complicaciones con los de la otra banda, seguro que no le sentaría nada bien al tipejo ver que la niña no estaba con su pareja. Daba por hecho que la pareja de ese hombre era otro, no podía estar con una mujer ni en sueños. Su aspecto delicado me recordaba al de las geishas. Midori parecía feliz, como si tuviera un nuevo juguete. Tomé aire y suspiré tras observarlos a los tres.-Vamos os compraré a las dos un batido de cacao en la cafetería... ¿y su padre?

-¡Tú callate!.-respondió molesto, parecía estar en pleno ataque de nervios.-Nadie me ha encajado nada, Midori la encontró y dice que es su muñeca.-ahí lo comprendí todo, era difícil hacerle entender a un niño que no podían ser ciertas cosas.

-Sí, es mía y es toda mona.-respondió con su tono infantil mientras la alzaba para que la viera mejor.-Es mi muñeca, mía y me la voy a quedar.-casi me carcajeo al ver lo necia que era, Miho era igual o peor que ella, parecía que Yutaka sólo tenía a su cargo mujeres con carácter. Él se masajeaba la sien intentando no molestarse aún más.-¿Batido de Cacao? ¡Sí! ¿Podemos ir papi? ¿Podemos?-preguntó balanceándose con la otra pequeña en brazos.

-Iré yo con ustedes, no me fío de que la andes cargando.-respondió tomando su cartera, se veía venir que lucharíamos porque me dejara pagar.

-Yo las invito chicas.-dije notando como la niña pequeña me observaba fíjamente.-Tienes unos ojos familiares, pero no sé de quién... me gusta tu ropa de gato, le preguntaré a tu padre de dónde la sacó.-decía rascándome la mejilla.-Jun querrá una... eh Yutaka ¿tú crees que nos pueden acusar de secuestradores?-dije medio en broma medio en serio.

-Deja de coquetear con la niña Atsushi.-no coqueteaba, sólo me gustaba malcriar a mis hijos como los ajenos.-Eres igual que el rabo verde de Imai...-dijo con los ojos en blanco para suspirar pesado.-Más bien, creo que deberían de agradecer que la tenemos con nosotros y no ahí sola en el estudio escuchando lo que yo escuché.-murmuró sonrojándose leve.

-Se escuchaban ruidos extraños, como los que hacen mis papás.-comentó Midori abrazando más a la niña que jugaba con un oso de peluche algo raído. Yutaka simplemente estaba volviéndose más rojo que nunca.

-¡Midori!.-la reprendió, pero fue demasiado cómico.

Yo intentaba no reírme, realmente intentaba no hacerlo, pero terminé explotando en carcajadas. No podía con aquel par, eran demasiado cómicos los dos.

-Gomen.. Pero es cierto.-dijo aferrándose más a la otra pequeña.-No deberías de mentir.-respondió y él la fulminó de tal forma que la silenció.

-¡Anda! así que el perro ladra bien en la cama.-dije dándole un leve golpe en la espalda.-Bueno entonces su padre encontró a su pareja.-hice leve memoria a ese trasero.-Joder que bueno está ese culito.

-De... ¡Deja de molestarme Atsushi!.-me lo reprochaba, podía sentirlo, pero sus ojos estaban cubiertos por el flequillo que casi le llegaba a los labios. Tenía el cabello más largo de lo normal.-Además, no es algo que te incumba.-cruzó sus brazos mostrándose en pose de niño regañado.-Sólo espero que Max no este cerca, no quiero escena de celos pero sería agradable que te volvieran a romper el labio.-sonrió y la pequeña rió, Midori simplemente seguía callada.-Creo que alguien está de acuerdo conmigo.

-No me jodas Uta.-le reproché mirándolo de reojo.-Lo que te ocurre es que estás completamente enamorado de Max, además que tiene que ser bueno en la cama...-me encogí de hombros.-Por cierto, otra que tiene perro guardián va a ser madre. ¿Ya te dijo Megumi?-si no se lo había dicho era raro, pero supongo que aún no había querido entrar en contacto visual con Miho. Megumi temía la reacción de nuestra hija.

domingo, 25 de julio de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino Vital III


Rogué que su relación no afectara a la calidad de su trabajo, aunque sabía que era alguien creativo y maduro. Sus cualidades le harían superar esos miedos y también los momentos de crisis que podrían venir. Él y su pareja eran puntos opuestos, pero creo que aún Imai no se había percatado.

Las semanas siguientes fueron de trabajo duro. No sólo trabajaba en el estudio, también en el despacho que tenía en casa. Había finalizado la recaudación de impuestos en la ciudad, más bien todo el país y fuera de las fronteras, así que observaba los nuevos presupuestos y cambios en las fabricas. Quería estar seguro de todo lo que tenía entre las manos. Y cuando no estaba centrado en informes lo estaba en canciones. A pesar de tener derivado gran parte del trabajo a personas de confianza bien cualificados era estresante, demasiado para un solo hombre. Sabía bien que los médicos lo desaconsejarían, pero a mí no me importaba hacerlo. Me hacía sentirme vivo todo aquello, a pesar del cansancio.

Con respecto a mi vida social Kamijo y Paulo seguían sintiéndose con un enorme lastre. Habían llegado rumores de ruptura en ambas parejas. Las revistas no tardaron en introducir a Kamijo también en su amplio jardín de variedades. Se podría decir que un hombre como él, físicamente y con su carácter, añadiendo su fortuna no pasaría desapercibido demasiado tiempo en una ciudad como esta, mucho menos si se relacionaba conmigo y posaba en revistas especializadas en música para hablar de su teatro. Así que terminó siendo codiciado y eso implicaba que hurgaran con lupa en su vida personal. Paulo era perseguido por ser un escritor de éxito, con una personalidad y una historia opaca por decir imposible de investigar, y con un alto cargo sin olvidar su físico.

Esos rumores no eran tan estúpidos, tenían algo de razón. Claudia se marchó del lado de Paulo, rumbo a un viñedo de Francia, y Jasmine estaba con la paciencia agotada ante los avances de Emma. Temía que ambos terminaran hundiéndose, pero yo no lo permitiría porque sabían que tenían mi mano extendida.

Mi vida también interesaba. Hizaki había sacado a la luz que estaba comprometido, así que se preguntaban si iba a ser un eterno compromiso como el mío. Referente a Phoenix poco decían, no podían negar su profesionalidad ante las cámaras, y sobre mi nueva vida en los escenarios más bien se mantenían al margen.

La prensa no era algo que me preocupara en exceso, pero sabía que la tendríamos que usar para llenarla de publicidad y entrevistas convenientes para todos nosotros. Tendríamos que poner la mejor cara, aunque jamás me agradaron los focos. Hubo un tiempo en que estaban continuamente en mi casa para reportajes de alta sociedad, pero en esos momentos sólo lo usaban para herirme y no para ayudarme. Era la hora de cambiar de nuevo las tornas.

El único misterio que había en mi vida eran los vecinos de estudio, no solía escucharse demasiadas conversaciones desde el otro lado de la pared, tampoco demasiado movimiento y como mucho pude ver como llegaba uno de los músicos de la discográfica al estudio. Era uno de los baterías más galardonados de la ciudad, solía hacer colaboraciones cuando había bajas en las formaciones de los grupos más representativos de la ciudad. Eso alimentaba el misterio y mis ganas de saber quienes eran.

Jamás pensé que me llevaría una sorpresa como aquella, mucho menos que empezara de esa forma. Era el cumpleaños de Anii, no solía celebrarlo demasiado y lo único que pedía era lo de siempre. Lo de siempre era una noche calmada en un buen restaurante y unos pequeños recuerdos de la celebración, nada de regalos ostentosos. Así que mientras iba pensando en el regalo que debía hacerle entraba en estudio.

Había estado toda la mañana ensayando dos canciones, para poder grabarlas después de la hora de almuerzo. Venía justo de tomar un aperitivo para soportar la jornada y vi un rostro nuevo en el estudio. Aquel personaje me pareció tentador, algo digno de investigación.

No puedo decir que al primer impacto visual pensara que era un hombre, tampoco una mujer. Era algo superior a ambos sexos. Parecía el perfecto equilibrio, un rostro andrógino y unas prendas tentadoras para cualquiera. Quería a Phoenix, pero como siempre digo no soy ciego. Observé su cintura delicada y opté por creer que era mujer, además portaba una cesta de almuerzo y una pequeña entre sus brazos.

Mi aspecto no era el mejor para una primera impresión, me había empapado la cabeza tras bañarme literalmente con un botellín de agua. Tenía la camisa algo abierta y fuera del pantalón, aquel lugar se había convertido en mi casa. Pero decidí iniciar contacto visual con mi acompañante de ascensor.

-¿Sube?-pregunté sin apartar los ojos de los suyos. Eran ojos asiáticos, pero no parecían ni japoneses ni chinos ni coreanos, era una mezcla de rasgos y profundidades. Simplemente era un espécimen único. Sus labios estaban levemente maquillados, pude notarlo, tal vez para resaltar el color y forma de estos. Él sólo asintió algo nervioso, no sabía si por mí o porque estaba deseando ver a alguien, dudaba causar ese efecto de mirar constantemente los números del ascensor y di por hecho que quería ver a su pareja.-¿Tienes a tu marido por aquí preciosa?

No sé que sucedió, pero esos ojos que parecían perfectos se volvieron oscuros y brillaron por el odio. Me intimidaron. Creí que era por lo de preciosa, si bien no fue por eso.

-¡Soy un hombre! ¡Un maldito y jodido hombre!-exclamó en japonés mientras la pequeña que iba en sus brazos rió. Parecía satisfecha que su padre casi engullera a otro. Noté entonces las uñas de sus manos, largas y pintadas de forma llamativas acorde con la yukata que llevaba.

-Lo lamento, es usted de una belleza superior y excesivamente cargado de androginia. Eso no tiene nada de malo, todo lo contrario. Debería sentirse orgulloso de ello.. es muy hermoso.-tomé entonces una de las manos de la pequeña y sonreí, tendría aproximadamente la edad de mi hijo pequeño.-Tú sí eres una niña, y muy guapa por cierto.

El ascensor se abrió en ese momento. Lo primero que vi fue correr a Imai, daba grandes zancadas esperando librarse de una de las baquetas de Anii. Su pareja iba detrás, y detrás de ellos Yutaka e Hidehiko.

-¡Anii! ¡Qué te pierdes!-gritó Yutaka subiéndose sobre él.-¡Hermanito! ¡No! ¡Imai no tiene la culpa!

-Necesito vacaciones... unas largas y extensas vacaciones.-murmuraba Hidehiko encendiendo uno de sus cigarillos.-A un país que desconozcan.

-¡Queréis comportaros como adultos de una vez!-exclamé practicamente echando llamaradas.-¡Es un estudio de grabación! ¡No es un patio de escuela!

-Ha olvidado qué fecha es mañana.-eso no era excusa, pero olvidar el cumpleaños de una pareja podía ser problemático.

-Ya, pero al menos he sido sincero.-dijo Imai colocándose bien la camisa.-Volvamos al estudio.

Cuando ellos regresaron busqué al muchacho pero ya no estaba, no había rastro de él ni de la niña. Nada más había otro estudio ocupado y era el de aquella banda. Supuse que era parte del equipo, o tal vez su pareja se encontraba allí. El misterio aumentaba y mis ganas de golpear la puerta casi no podía contenerlas.

Estando dentro, bien concentrados, alguien llamó a la puerta. Abrí yo porque era el más cercano a la puerta. Entonces lo vi ahí parado, sin cesta y sin niña, como si fuera un regalo.

-Konichiwa.-dijo algo nervioso.-Verá.-balbuceó en el idioma del país.-Le conté su comentario como mera anécdota a mi pareja y se ofendió.

-Ah... dígale que es un inmaduro si se ofende.-dijo como si nada. Para mí que otros dijeran que Phoenix era atractivo, dulce y sobretodo apetecible, eran halagos hacia mi buen gusto. Así que no comprendía los celos irracionales de otros. Las parejas se tenían porque uno las amaba, si amabas a tu pareja te sentirías orgulloso de todo lo que representa y por ello siempre hay que agradecer que digan piropos agradables.

-Es lo que pensé.-respondió siendo sincero, pero algo avergonzado por decir aquello. Era como si se hubiera visto forzado a hacerlo.

-Aunque tienes bonitas y firmes nalgas.-aquello lo dejó como estatua, además de rojo. Antes que gritara, o cualquier cosa semejante a todo lo que podía ocurrir en esas circunstancias, cerré la puerta y regresé a mi ensayo.

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt