Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

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jueves, 1 de septiembre de 2011

Comentario del autor


Hoy llueve. Llueve como hacía meses que no lo hacía. Parece que el mundo ha conocido mi felicidad, que me ha querido regalar un momento feliz. Amo la lluvia, la amo de forma intensa. Después de un pequeño encuentro en una coqueta cafetería, de unas sonrisas seductoras, y de palabras que no tengo porque repetir aquí... he caminado bajo la lluvia, he corrido bajo esta, y finalmente he conducido mi coche escuchando una de mis canciones favoritas. He disfrutado esta mañana como si fuera la última con un delicioso sabor a besos y café.

Muchos de mis lectores no lo saben, otros lo intuen y muy pocos asentiran a mis palabras: La lluvia me inspira. Quienes han conversado cinco minutos conmigo seguro que se ha percatado de mi sonrisa cuando hablo de la lluvia, de lo inspirado que me siento y lo deseoso que estoy de sentir el frío y crudo invierno.

He tenido nuevas ideas para historias, también para textos, que no veran aquí sino en mis otros blog's. Sacaré de mí lo mejor y lo peor, algunos creen que sólo saco lo peor y que debería callarme... señores... que os jodan.

Yo escribo para mí, por mis propios intereses de libertad. Si me quieres leer bien, si me quieres leer pues bien también. Somos libres de leer y pensar, de soñar y vivir. Así que sean felices, sean libres... actuen bajo sus principios.

La fotografía de hoy es una mezcla de dos distintas. Una es mía, otra es de Atsushi. Meses antes que se publicara la fotografía que ven de Atsushi Sakurai me saqué esa, las mezclé y me gustó el resultado. Lo mío no es maquillaje, es un juego de luces que hice con el lugar donde me tomé la instantánea.

Ha terminado el verano, volverán las prisas, los paraguas, los niños llorando frente a las guarderías, los empujones para salir al recreo, las madres ocupando las aceras sin dejar pasar al resto, la vida de cafelito caliente y churros en los bares, los chismorreos en la cola del pan, las palabras de "hace un frío de cojones" y la ropa de abrigo. Vuelve el otoño, vuelve a nosotros, poco a poco y ya se nota. ¡VUELVE LA LLUVIA!

Feliz Septiembre a todos, incluso a los que tienen recuperaciones pendientes. Espero que los exámenes les vaya bien, así como aquellos que empiezan el trabajo. A pesar del mal tiempo por regresar a la rutina, que a veces no lo es tanto, debemos poner buena cara.




Esta es mi canción señores... dancen en lo indecente y en la libertad que la indecencia provoca.

¡SOY FELIZ!

Pd: un saludo especial para Kiseki, Athenea, Rokio y ma Louise

jueves, 12 de agosto de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital XXI

Señores se nos están derritiendo las neuronas a un paso acelerado. Aquí no hay quien respire, por lo tanto no estoy muy atento a todo lo que es subir a diario... pero ya para cuando termine la ola de calor seguiré como siempre. Hoy no actualizo con una edición prefiero hacerlo con el siguiente video para su disfrute personal, y mío también... es el nuevo pv de B-T

Y esto es para la novia de Alucard :3... Lo siento u.u no me agrada la idea u.u que te diga tu novio lo neurótico que soy XD. También que estoy encantado de saber de ti, que espero que lo estés llevando todo bien (estudios o trabajo, porque ya no sé si estás trabajando o aún estudias... ya que eso no lo he preguntado a tu novio XD) y que también disfrutes de días menos calurosos que nosotros (45 grados... confirmado por varios termómetros de la ciudad)





La ropa que usamos eran camisas simples, salvo la mía que sería con chorreras, y corbatas mal anudadas para ellos. Los pantalones eran de cuero, las botas eran algo altas y muy pesadas para Imai, porque le gustaba mostrar su rabia en escena y qué mejor que una fuerte pisada. Las chaquetas eran de corte moderno, tenían algo de visual kei pero sin propasarse. Me gustó el detalle de mi broche en la solapa, era plateado con formas extrañas creando una calavera.

-¿Y bien?-pregunté cuando estábamos todos para entrar en la zona del estudio donde nos tomarían las fotografías de estudio, luego tendría que ser algo más urbano.-¿Tengo mal gusto?

-Me gusta, me gusta para llevarlo todo a casa.-comentó Imai mirando como lucían sus botas, parecía encantado con lo que había encontrado para él.

-A Max le dará un infarto.-murmuró Yutaka al ver su maquillaje, profundizaba su mirada y su dulzura se evaporaba para mostrar algo de agresividad en sus facciones.

-No es para tanto.-dije dirigiéndome, y dirigiéndolos, hacia donde teníamos que colocarnos.

La sesión de fotos fue intensa. Creo que jamás me hicieron tantas fotografías, ni para el otro álbum ni para el día de mi boda con Clarissa. Recuerdo que eran unas doscientas fotografías que sacaron del enlace de nosotros con los invitados, cortando la tarta y brindando. Si bien, esa sesión era flash tras flash y perdí la cuenta de cuantas veces sentí que mis ojos ardían después de la ráfaga.

Yutaka parecía encantado, se notaba que su pareja era fotógrafo y estaba más que acostumbrado a que le tomaran foto tras foto. Posaba mejor que todos nosotros, la fotógrafa decía que tenía una mirada entre tierna y dura, perfecta para que la cámara le diera su cariño.

El hermano era más rudo, se mostraba en silencio como si estuviera tramando una de las suyas o simplemente empezara con sus amenazas convencionales. El maldito también tenía ese toque de experiencia, Imai parecía orgulloso de él y sin embargo él era un pato cuando le dijeron que tenía que posar normal.

-Yo no sé posar normal, yo tengo mis poses.-respondió y la chica rió bajo.

-¿Cuales? ¿Creés que sabes más que yo?-él simplemente empezó a mirar con furia la cámara y a jugar con el decorado como si fuera un gamberro más, uno de tantos que se pasan la vida en la calle.-Perfecto, tú pon las poses que quieras y yo tomo las fotos.

-Egocéntrico.-murmuró Hidehiko calando su cigarrillo.

-Como todos nosotros.-dije apoyándome en él.-¿Y bien? ¿Has descubierto ya qué hacer para cambiar? ¿O se te pasó esa crisis?

-Se pasó, ahora tengo la crisis de mi mujer. Mi mujer quiere ser madre, lo lleva intentando en secreto años y me lo confesó ayer. Fue al ginecólogo hace unas semanas y al parecer no puede ser madre.-lo dijo serio observando como seguía posando nuestro compañero.-Tal vez adoptemos en unos años, ahora se siente frustrada.

-Comprendo.-susurré aquello sin comprenderlo realmente, pero podía imaginar cómo se debía sentir alguien que deseaba algo con tanto esfuerzo y que no valiera para nada.

La sesión duró casi tres horas, entre cambios de escena, maquillaje nuevamente después que los focos nos hicieran sudar un poco. Salimos a la calle en la furgoneta habilitada para seguir con las imágenes promocionales. Fuimos directamente a un bosque, colocaron todo y empezaron a tomarnos fotografías dejándonos posar como nosotros creyéramos y ellos elegirían las perfectas para el álbum.

Terminamos agotados, con ganas de tomar un refresco y un almuerzo rápido. Después de quitarnos el maquillaje y volver a la ropa normal decidimos comer con los fotógrafos y maquilladores. El almuerzo fue rápido, comida precocinada de un restaurante de comida rápida, o más bien basura.

Cuando llegué a casa quería darme un buen baño y no escuchar a nadie, y al llegar no había nadie. María había limpiado, se notaba el aroma a los productos desinfectantes que ella usaba y había una nota preguntándome si deseaba que llevara un traje al tinte. En la nevera había dos notas pegadas, una era de Seth que decía que no volvería hasta después de la hora de la cena y la otra era de Phoenix. La nota de mi pareja era nada más recordándome que tenía que llevar al pediatra a Jun, que luego irían al parque y por último darse un capricho. El capricho lo sabía bien, seguro que era ir a tomar dulces o helado en una d ellas pastelerías que tenían como favorita tanto Jasmine como él.

Así que lo tuve todo bastante fácil. Llené la bañera, puse esencias, me metí y encendí la radio que teníamos para el baño. Fue relajante escuchar clásicos de los ochenta y setenta, regresar mentalmente a una época que ya no volverá y que me traía recuerdos de todo tipo.

Cuando salí había pasado casi una hora, Phoenix no regresaba y yo terminé por ponerme a jugar con los videojuegos de Seth y Hero. Parecían sencillos, pero no lo eran. Para mí el tetris era un vicio, un gran juego, no comprendía eso de ser espadachín de reinos lejanos con elfos y enanos ayudándome. Creo que me quedé dormido después de intentar jugar a ese nuevo entretenimiento, cuando abrí los ojos todo estaba recogido.


lunes, 9 de agosto de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital IXX



El resto del día fue tranquilo porque se marcharon a dar una vuelta al centro comercial, supongo que querían desahogarse paseando y comprando algún dulce. Se llevaron el bebé, Seth no estaba y yo no tenía ganas de hacer demasiado. Terminé tomándome el resto del día como si fuera un día de vacaciones.

No sé qué demonios ocurría a mi alrededor, pero no podía decirse que la calma llegara. Como si se tratara de una tremenda tormenta unos enormes nubarrones cubrieron mi alrededor y empezaron a descargar malas noticias. Lo que sucedía con Kamijo era sólo un reglón torcido, uno de cientos.

Creo que el único recuerdo agradable que tuve de esos días es que los informes médicos mostraban que el cáncer había remitido por completo, Phoenix ya estaba a salvo de esa terrible enfermedad que se estaba convirtiendo en pandemónium de cientos de familias. Antes el cáncer no era tan conocido, tal vez era eso, o quizás porque lo químico cada vez afectaba más a todo, desde la piedra más insignificante hasta algo tan vital como el agua y el aire.

En mi trabajo como empresario sufrí un duro golpe al ver como una de mis empresas debía echar el cierre, en uno de los países donde ocupaba un lugar de prestigio, era necesario cerrarla para que el resto prosperara y tal vez en tiempos menos revueltos volvería a levantar el negocio. Como músico, más bien como cantante, todo se volvía más precipitado. Tuvimos que retrasar unas semanas el lanzamiento porque yo quería hacerlo bien. Mi interés ya no era gustar al público, sino aplastar a ese idiota.

-Admítelo tienen esa fama, la pose de tipos malos, y una foto en comisaría.-comentó Hidehiko.-A las chicas de hoy en día les motiva los chicos violentos, los salvajes, greñudos sin oficio ni beneficio.

-Por eso Amaury es un Dios del metal y rock en la ciudad, está dando grandes pasos nacionalmente y empieza a ser conocido en países tan lejanos como Rusia. Ese mocoso está consiguiendo ser todo un ídolo de la crueldad, el despotismo, lo salvaje y la lujuria. Todo lo que le gustan a las damas y caballeros de hoy en día.-dijo Anii después de un ensayo, todos estábamos en un ascensor esperando llegar a unas grandes oficinas donde tendría lugar las fotografías para el album.

-Pero Amaury tiene un oscuro pasado.-comentó Yutaka con los brazos tras la nuca moviéndose hacia delante y hacia detrás.-Es uno de los chicos con mejor promedio en su escuela, también de la ciudad, es un artista increíble y tiene carisma. No sólo es pose. Además lo vivido cuenta.-todos le miramos.-¿Qué? No olvidéis que Miho es íntima suya. Os podría decir que es un adicto al chocolate y que vende su alma por una chocolatina de avellanas que suele llevar Cat, otro amigo de Miho, para controlarlo.

-Sé quien es ese chico.-dije interviniendo al fin.-Si quieren chicos malos, lo tendrán.

-¿Qué? ¿Estás borracho? Te recuerdo que quién anda medio ebrio siempre soy yo.-dijo Imai antes de abrazarse a Anii.-Tranquilo, hoy no bebí.

-Hay letras algo macabras, subidas de tono y también psicológicamente atrevidas en el cd. Lo hemos recubierto de una sutil capa de metáforas, pero todos sabemos qué quieren decir cada una de ellas.-dije desabrochando uno de los botones de mi camisa.-Señores hay que encontrar un look que sea extraño, que vaya más allá de la oscuridad y que demuestre que no estamos acabados ni mucho menos... sino que vamos a renacer de las profundidades.

-Vamos, que atraigamos raros y locos.-concluyó Imai, pero no tardó en sentir como todos le miraban reprendiéndole.

-Es buena idea.-comentó Hidehiko.-¿Qué has pensado?

-He pedido algunos complementos a Jasmine, complementos masculino no os asustéis, también en algunas tiendas donde Kamijo compra su ropa y la ropa de sus actores.-miré mis uñas largas pintadas de negro.-Confiad en mi buen gusto y criterio.

-¡Oh señor! ¡Estamos acabados! ¡Ten piedad!-gritó Yutaka para terminar riendo a carcajadas al ver mi cara seria, me había molestado. Sin embargo cambié el rostro cuando se puso de puntillas para revolver mis cabellos.-Confío en ti, todos lo hacemos.

-¿Cómo era eso de los mosqueteros?-interrogó Anii.

-Todos para uno y uno para todos.-sonrió de lado Hidehiko.

Fue lo último que hablamos en el ascensor que subía y subía hasta el rascacielos. Cuando llegamos la fotógrafa junto a todos los que nos maquillarían, peinarían, y harían nuevo estilismo, sentí pánico. Todos tenemos miedo a fracasar, pero el fracaso duele más cuando vas envejeciendo y dándote cuenta que hay oportunidades que no van a surgir siempre.

Creo que estuvimos casi dos horas esperando a estar listos, todos iban de un lugar a otro con las prendas y las pruebas. Además, tenían que maquillarnos y peinarnos, hacer que luciéramos como nunca. Cuando me miré al espejo con mi bastón entre las manos y aquel cabello algo revuelto sonreí. Fue un impulso de satisfacción. Yutaka tenía el pelo algo más claro, pero no demasiado, siguiendo con su corte habitual algo más degradado. Su ropa le quedaba perfecta. Imai se resistía a que cortaran algo su cabello, gritaba a la peluquera por cada corte que hacía para quitar peso a esa melena de león. Consiguió alborotarlo como ella deseaba, sí, pero a regañadientes de mi buen amigo. Su tinte era rubio, era el único de todos nosotros que podía soportar un color como aquel. Hidehiko sin embargo simplemente tuvo que alisar sus cabellos dándole algo de forma, poco más. Anii amenazó con que tocaran su forma de llevar sus cabellos, siempre tuvo cresta y se la perdonaron, pero tuvo leves reflejos blancos en las puntas dándole un toque extraño. Todos estábamos listos.

La ropa que usamos eran camisas simples, salvo la mía que sería con chorreras, y corbatas mal anudadas para ellos. Los pantalones eran de cuero, las botas eran algo altas y muy pesadas para Imai, porque le gustaba mostrar su rabia en escena y qué mejor que una fuerte pisada. Las chaquetas eran de corte moderno, tenían algo de visual kei pero sin propasarse. Me gustó el detalle de mi broche en la solapa, era plateado con formas extrañas creando una calavera.

-¿Y bien?-pregunté cuando estábamos todos para entrar en la zona del estudio donde nos tomarían las fotografías de estudio, luego tendría que ser algo más urbano.-¿Tengo mal gusto?

-Me gusta, me gusta para llevarlo todo a casa.-comentó Imai mirando como lucían sus botas, parecía encantado con lo que había encontrado para él.

-A Max le dará un infarto.-murmuró Yutaka al ver su maquillaje, profundizaba su mirada y su dulzura se evaporaba para mostrar algo de agresividad en sus facciones.

-No es para tanto.-dije dirigiéndome, y dirigiéndolos, hacia donde teníamos que colocarnos.

domingo, 1 de agosto de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital VIII


-¿Por eso ha dicho lo de antes?-preguntó intentando opacar sus sentimientos.

-Por eso siempre he sabido que tú te hiciste libre lejos de ellos. Tan sólo te pido una cosa y es que no eches pozoña a Miho. Sé que piensas que soy un gilipollas por todo lo que le hice a Yutaka, pero no apruebas lo que ha hecho. No lo apruebas porque te gustaría tener una familia y te molesta que ella no tome la posibilidad de tener una.-él sólo asintió golpeando la tierra con sus botas, aplastando las plantas de su alrededor, como si fuera un niño regañado.-Hagamos un trato, un trato de hombres, tú te dedicas a apoyar a Miho en todo y yo me callaré para siempre todo esto.

-Trato hecho.-dijo estirando su mano y yo no dudé en estrecharla.

Se marchó sin despedirse, creo que tenía demasiadas cosas que pensar. Yo regresé al estudio y seguí con mi trabajo. Me tocaba ser yo quien grabara. Nada más acabar mi parte conseguí comer algo. Al parecer todos decidieron comer más tarde, todo por adelantar trabajo.

Mientras comía medité en todo lo que habíamos hablado aquel chico y yo, era como regresar a mi juventud y verme reflejado en otro cuerpo. No era el único que se fue pensativo, yo también. Comí en silencio, cosa que no hacía puesto que me agradaba conversar sobre cualquier cosa. Hidehiko lo notó y quedó sentado a mi lado comiendo su arroz esperando que yo dijera algo, cosa que no hice.

-Ya que no eres capaz de confesar.-susurró dejando los palillos quietos dentro del bote.-Tendré que hacerte confesar yo.

-Sólo hablé con el amigo de mi hija, con uno de ellos, y me recordó bastante a mí. Espero que tenga la suerte que yo tuve, que deje de hacer el idiota y no se mate en una pelea.-él simplemente suspiró pesado al escucharme decir aquello.-Además estoy preocupado por Miho. No sé que barbaridades habrá escuchado, Hizaki es un exagerado.

-¿Qué pasa con Miho?-preguntó Yutaka quedándose parado frente a nosotros.-¿Qué con Miho?

-Nada, bobadas de Hizaki. Cuenta historias que no debe contar y luego la pobre no duerme, sólo eso.-no me creyó, pero el único que lo sabía allí a parte de mí era Hidehiko y él no iba a decir nada.

-Sí, como ese del hombrecillo que enterraron vivo.-me siguió la corriente, como siempre cuando quería ocultar algo que pudiera dañarlo.-Que muerte tan horrible.-añadió como si realmente conociera una historia similar.-Dicen que aún se escuchan sus lamentos en el ataúd, en la tumba sin nombre, del cementerio. Aúlla en las noches su dolor, su asfixia y su demencia. Es el espíritu maligno del campo santo, junto al de un niño que corretea buscando a sus padres.

-Vale.-masculló tragando saliva.

-Sí, fue horrible su muerte. Se pensó que era la mafia.-dijo con un brillo peligroso en la mirada.

No hablamos más sobre Miho, tan sólo sobre historias tétricas que no sé de donde se sacaba. Yutaka finalmente se marchó a otro lugar para intentar comer tranquilo.

Sabía que había ocurrido en mi casa, que había sucedido en el hospital y todo debido a Miho. Si bien, sinceramente no quería que conociera su paradero. No quería que se preocupara demasiado, ella era adulta y ya sabía cuidarse sola. Yo estaba preocupado, pero él lo haría el doble.

Cuando terminó el día de ensayos yo me fui directo a casa, el resto tomaría unas copas antes de ir a sus respectivos hogares. Estaba demasiado cansado para tomar nada, sólo quería dormir un rato antes que Jun se despertara a media noche o tener que levantarme de madrugada para poner orden, ya que últimamente Seth llegaba a altas horas. Se lo permitía porque rendía en los estudios, no dejaba sus trabajos de arte y por supuesto no llegaba drogado ni alcoholizado.

Sin embargo, eso no iba a ocurrir. Mi casa parecía un manicomio. Jasmine gritaba y lloraba como si se hubiera quedado viudo. Phoenix intentaba animarlo abrazándolo, acariciando sus cabellos y besando sus mejillas. Jun simplemente los observaba en silencio aferrado a su conejo de peluche.

-¡Es tu culpa!-gritó Jasmine.-¡Debiste hacerle entender! ¡Es al único que suele hacer caso! ¡Mi matrimonio se derrumba! ¡Voy a perder a Kamijo!-exclamaba entre sollozos antes de ocultar su rostro en el pecho de Phoenix.

-¿Qué ocurrió?-pregunté sin saber a qué venía todo eso.

-Emmanuelle llamó al teléfono de la casa y ella dijo que donde estaba su Kamijo, así que discutió con Kamijo y este se fue de casa.-comprendía que podía molestarse, además ella no me parecía inocente como para hacer aquello por descuido.

miércoles, 28 de julio de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino vital V


Heroin - Buck-Tick, es la canción que no para de sonar en mi cabeza hoy...


-No me jodas Uta.-le reproché mirándolo de reojo.-Lo que te ocurre es que estás completamente enamorado de Max, además que tiene que ser bueno en la cama...-me encogí de hombros.-Por cierto, otra que tiene perro guardián va a ser madre. ¿Ya te dijo Megumi?-si no se lo había dicho era raro, pero supongo que aún no había querido entrar en contacto visual con Miho. Megumi temía la reacción de nuestra hija.

Sabía cómo podía reaccionar Miho ante una sorpresa así. A pesar de todo quería a su madre, aunque hubiera huido de Londres y por ende de su lado. Mario seguramente no querría problemas y Megumi tampoco, así que tal vez Yutaka no lo sabría porque podría terminar confesándolo. Esperé su respuesta, aunque su cara lo decía todo.

-¿Embarazada? Se nota que no perdió el tiempo.-respondió-Sólo espero que esta vez lo disfrute y le pida a su pareja todo lo que no nos pidió a nosotros.-realmente debió ser duro lidiar con una embarazada llena de caprichos por los antojos, además que ya de por si Megumi me resultaba una amante de las compras y los postres. Suspiré sintiéndome .-Se lo merece.-dijo totalmente convencido que Mario tendría la suficiente paciencia con una mujer en su estado.-Supongo que será niño, desde hacia años quería tener otro.-eso no lo sabía, aunque jamás le pregunté si ser madre era uno de sus deseos. Para mí ella era una buena amiga, pero no me gustaba entrometerme si deseaba tener otro puesto que yo no sería el padre.-Pero sabes bien que no quería hijo de su marido y bueno...-hizo un inciso para sonreír.-Me alegra que ahora pueda.-entonces me miró de reojo buscando alguna reacción en mi rostro.-Sólo espero que a ti no te de algo por eso, por aquello de que eres todo sobreprotector.

-Nada que ver, hace meses que lo sé.-dije tras un profundo suspiro.-Antes que tú hija me infartara y casi la palmara.-no era un reproche, no de forma completa.-Pero ya estoy bien.-mentía, por dentro quería morirme recordando las palabras de Miho. Aún no sabía cómo pudo saber todo, aunque tenía mis ligeras sospechas y todo apuntaba a Hizaki o el propio Yutaka.

Sabía que no le habían querido decir nada, simplemente le dirían que fue otro de mis excesos. No quería que supiera la dolorosa verdad. Quería mucho a Miho, pero estaba seguro que desaprobaba esa forma de ser en ella. A pesar de haberse criado lejos de mí parecía ser cierto que los genes son los genes. Él siempre me reprochó ese tipo de comportamiento, tal vez verlo en ella tan sólo le recordaría que tenía otro quebradero de cabeza con ella.

-Lo lamento Atsushi, en verdad no pensé que Miho fuera a tener una reacción como la que tuvo.-era sincero, podía verlo en sus ojos.-No sé lo que dijo y no quiero saberlo, lamento tanto se hayan dado las cosas de ese modo.-iba diciendo aquello mientras caminábamos hacia la salida del estudio junto a las niñas.

-Que ojalá me muriera, que no era mi hija y que me fuera al infierno.-era básicamente su mensaje.-Eso mientras agonizaba en el suelo.-dije de forma inconsciente.-Y casi me muero.-añadí con una sonrisa amarga, parecía la de un canalla que se enfrentaba a la muerte y se burlaba de ella, sin embargo era algo bien distinto. O me enfrentaba con cinismo a todo lo que sucedía o no lo superaría jamás.-Sin duda alguna tiene mis genes, pero ahora soy yo quien hubiera deseado que no los tuviera.-fui duro al decir aquello, pero su reacción fue desmedida y cruel. Aunque más que cruel era consciente que así hubiera sido todo más sencillo para ambos. Yo lo fui con Yutaka, pero él era quién debía darme mi castigo y no ella.

-Realmente yo lo lamento Atsu, no pensé que esa fuera a ser su reacción.-murmuró preocupado.-Podría decirte y darte la razón pero...-estaba por revolver sus cabellos para que dejara de preocuparse, si se lo dije era porque debía saberlo y así saber a qué se atenía.-Aparentemente ella la tiene ahora, pero no justifico la forma y el modo.

-Yutaka ella no tiene motivos ni razones, aunque yo poniéndome en su lugar los tendría. Quien me tiene que decir de todo eres tú, pero tú no eres así.-dije parándome para tirar de él y abrazarle.-Gracias al menos por hacer la vista gorda... no soportaría perderte otra vez.-susurré antes de besar su mejilla.-Te quiero Uta.

-No es bueno que andes diciendo eso Atsushi, no quiero causar problemas con tu...-sabía que aún le guardaba cierto rencor a Phoenix, a pesar que era feliz con Max y estaba enamorado de él. De igual modo había tensión con Phoenix al escuchar su nombre.-Pareja y no me andes dando besos, no quiero problemas con Max.

-Papi... La muñeca huele feo.-murmuró Midori separándola de ella, mientras a la niña empezaban a mostrar los ojos aguados.-Ya no la quiero.-y fue en ese preciso momento cuando empezó a llorar a pleno pulmón, jamás había visto un niño con mejores pulmones que ella.

-Te quiero como un hermano... y a tu hermano no le rechazas abrazos joder.-dije antes de tomar a la pequeña.-Hay que cambiarla y no hay pañales. Mierda...-murmuré intentando buscar soluciones.-¿Qué coño te dan de comer? no pega nada en una nena ese perfume.-besé su frente antes de comenzar a tranquilizarla, pero no se calmaba.-Hay que buscar a sus padres.

Entonces lo vi. Vi a ese tipejo estúpido y ridículo que casi acaba con mi vida. Imai Hisashi estaba en el estudio, él era de la nueva banda y eso lo tenía seguro por el pálpito que sentí. Me quedé paralizado con la niña llorando, lo peor de todo es que estiró sus brazos comenzando a gritar “papá”.

-Toma, Midori la encontró.-señalé a la niña antes que pensara que la quería secuestrar.-Quita esa cara de acojone.-comenté antes de dejarla en sus brazos, intentando quitarme el susto de encima.-Es linda tu princesa, no sale a su padre así que tiene suerte...-me giré hacia Midori que aún lloriqueaba.-No llores, papá Yutaka y el tío Atsu te van a comprar un enorme helado.-intentaba no pensar que ese estaba ahí, pero maldita sea era imposible... estaba ahí. No era un holograma, ni una pesadilla, simplemente era de carne y hueso.

Nada más ofrecérsela casi me la arrancó y ella se calmó, lloraba pero era un llanto leve y no como segundos atrás que parecía que la torturábamos. Frunció el ceño mirándome como si quisiera dispararme, pero dudaba que pudiera tener armas encima y menos en el estudio, como mucho me podría tirar el pañal sucio de su hija.

-¿El gato rabioso no te hizo nada verdad?-aquella pregunta la hizo en voz bien alta para que yo lo escuchara. La niña se aferró firmemente a él y yo lo observaba aún atónito ante el descubrimiento.-Tranquila nena, ahora mismo te llevo donde papá D para que te atienda.

-En verdad lo lamento.-empezó a decir Yutaka, se veía que la cara del tipo no la recordaba porque no estuvo presente en la boda.-Pero es que Midori la vio sola en ese estudio y bueno...-carraspeó intentando buscar palabras para no incomodarlo.-El sonido que había ahí no era el indicado para una bebé.

-Créeme que está acostumbrada a los gemidos y jadeos de D.-respondió con esa maldita sonrisa sádica.-Es normal, D es tan... sensible.-al comentar aquello Yutaka se sonrojó como un quinceañero.-En cuanto a lo tuyo, gato rabioso, no tomaré en cuenta tu... ¿cómo se llama? ¿comentario? ¿palabra? No sé ni que era.

Claro que yo comencé a reírme cuando vi la reacción de su pareja tras sus espaldas. Se había sonrojado como molestado.

-Ven aquí mi niña.-susurró tomándola en brazos y ella simplemente terminó por calmarse.-Iré a cambiarla, y espero que tú no te comportes como niño de preescolar... bueno eso va para ambos.-dijo al notar que reía bajo.-Que somos adultos.

Cuando vi que se marchaba me eché a reír a carcajadas doblándome casi. Tenía el cabello más largo así que me cubrió por completo el rostro. Podía decirse que parecía un adolescente burlándome del regañado de clase.

-¡Y yo pensaba que tenía cruz con Phoenix! ¡Existe el karma!-exclamé alzando los brazos.-Ni se te ocurra joderme Imai, te aseguro que esta vez no seré tan democrático.-dije clavando mis ojos en él para ir hacia Midori tomándola en brazos.

-Idiota....-escuché ese gruñido, fue una satisfación para mí escucharlo.-Al menos mi pareja esta sana.-murmuró mirándose las uñas.-¿Karma? ¡Ja! ¡Piensa lo que gustes! Pero yo es que lo dudo.-apartó sus cabellos de su sudada cara para seguir molestándome, o al menos intentándolo.-Pero sólo te digo algo, mi banda será mejor que la tuya y eso mininu cardíaco, será mejor que haberte arruinado tu boda.-ahí sonrió como un asesino, lo que era.-Que tengan un buen día.

-Seguro que tú pensabas en Max cuando dijo eso.-susurré girándome hacia él.

-¡Deja de burlarte de mí!.-exclamó dándome un golpe en todo el abdomen.-Dame a Midori, yo la llevaré a la cafetería. Ahí te quedas con tu amigo.-dijo tomándola de la mano para irse directo hacia la cafetería que estaba a unos metros.

-¡Sigue soñando Imai! ¡Sigue soñando!-dije a su comentario sobre mi banda, cuando ya se marchaba. Yo era mejor que él, pasara lo que pasara yo sería mejor que él.

El comentario sobre Phoenix no me afectó puesto que su enfermedad había remitido, además desearle el mal a alguien no era mi estilo... y más cuando podía salir afectada una niña y ese hombrecillo que iba con él. Entonces caí en la cuenta. El desgraciado era mínimamente gay y me eché a reír corriendo hacia la cafetería, puesto que él se había mostrado como macho.

domingo, 25 de julio de 2010

Dark City - Capitulo 18 - Camino Vital III


Rogué que su relación no afectara a la calidad de su trabajo, aunque sabía que era alguien creativo y maduro. Sus cualidades le harían superar esos miedos y también los momentos de crisis que podrían venir. Él y su pareja eran puntos opuestos, pero creo que aún Imai no se había percatado.

Las semanas siguientes fueron de trabajo duro. No sólo trabajaba en el estudio, también en el despacho que tenía en casa. Había finalizado la recaudación de impuestos en la ciudad, más bien todo el país y fuera de las fronteras, así que observaba los nuevos presupuestos y cambios en las fabricas. Quería estar seguro de todo lo que tenía entre las manos. Y cuando no estaba centrado en informes lo estaba en canciones. A pesar de tener derivado gran parte del trabajo a personas de confianza bien cualificados era estresante, demasiado para un solo hombre. Sabía bien que los médicos lo desaconsejarían, pero a mí no me importaba hacerlo. Me hacía sentirme vivo todo aquello, a pesar del cansancio.

Con respecto a mi vida social Kamijo y Paulo seguían sintiéndose con un enorme lastre. Habían llegado rumores de ruptura en ambas parejas. Las revistas no tardaron en introducir a Kamijo también en su amplio jardín de variedades. Se podría decir que un hombre como él, físicamente y con su carácter, añadiendo su fortuna no pasaría desapercibido demasiado tiempo en una ciudad como esta, mucho menos si se relacionaba conmigo y posaba en revistas especializadas en música para hablar de su teatro. Así que terminó siendo codiciado y eso implicaba que hurgaran con lupa en su vida personal. Paulo era perseguido por ser un escritor de éxito, con una personalidad y una historia opaca por decir imposible de investigar, y con un alto cargo sin olvidar su físico.

Esos rumores no eran tan estúpidos, tenían algo de razón. Claudia se marchó del lado de Paulo, rumbo a un viñedo de Francia, y Jasmine estaba con la paciencia agotada ante los avances de Emma. Temía que ambos terminaran hundiéndose, pero yo no lo permitiría porque sabían que tenían mi mano extendida.

Mi vida también interesaba. Hizaki había sacado a la luz que estaba comprometido, así que se preguntaban si iba a ser un eterno compromiso como el mío. Referente a Phoenix poco decían, no podían negar su profesionalidad ante las cámaras, y sobre mi nueva vida en los escenarios más bien se mantenían al margen.

La prensa no era algo que me preocupara en exceso, pero sabía que la tendríamos que usar para llenarla de publicidad y entrevistas convenientes para todos nosotros. Tendríamos que poner la mejor cara, aunque jamás me agradaron los focos. Hubo un tiempo en que estaban continuamente en mi casa para reportajes de alta sociedad, pero en esos momentos sólo lo usaban para herirme y no para ayudarme. Era la hora de cambiar de nuevo las tornas.

El único misterio que había en mi vida eran los vecinos de estudio, no solía escucharse demasiadas conversaciones desde el otro lado de la pared, tampoco demasiado movimiento y como mucho pude ver como llegaba uno de los músicos de la discográfica al estudio. Era uno de los baterías más galardonados de la ciudad, solía hacer colaboraciones cuando había bajas en las formaciones de los grupos más representativos de la ciudad. Eso alimentaba el misterio y mis ganas de saber quienes eran.

Jamás pensé que me llevaría una sorpresa como aquella, mucho menos que empezara de esa forma. Era el cumpleaños de Anii, no solía celebrarlo demasiado y lo único que pedía era lo de siempre. Lo de siempre era una noche calmada en un buen restaurante y unos pequeños recuerdos de la celebración, nada de regalos ostentosos. Así que mientras iba pensando en el regalo que debía hacerle entraba en estudio.

Había estado toda la mañana ensayando dos canciones, para poder grabarlas después de la hora de almuerzo. Venía justo de tomar un aperitivo para soportar la jornada y vi un rostro nuevo en el estudio. Aquel personaje me pareció tentador, algo digno de investigación.

No puedo decir que al primer impacto visual pensara que era un hombre, tampoco una mujer. Era algo superior a ambos sexos. Parecía el perfecto equilibrio, un rostro andrógino y unas prendas tentadoras para cualquiera. Quería a Phoenix, pero como siempre digo no soy ciego. Observé su cintura delicada y opté por creer que era mujer, además portaba una cesta de almuerzo y una pequeña entre sus brazos.

Mi aspecto no era el mejor para una primera impresión, me había empapado la cabeza tras bañarme literalmente con un botellín de agua. Tenía la camisa algo abierta y fuera del pantalón, aquel lugar se había convertido en mi casa. Pero decidí iniciar contacto visual con mi acompañante de ascensor.

-¿Sube?-pregunté sin apartar los ojos de los suyos. Eran ojos asiáticos, pero no parecían ni japoneses ni chinos ni coreanos, era una mezcla de rasgos y profundidades. Simplemente era un espécimen único. Sus labios estaban levemente maquillados, pude notarlo, tal vez para resaltar el color y forma de estos. Él sólo asintió algo nervioso, no sabía si por mí o porque estaba deseando ver a alguien, dudaba causar ese efecto de mirar constantemente los números del ascensor y di por hecho que quería ver a su pareja.-¿Tienes a tu marido por aquí preciosa?

No sé que sucedió, pero esos ojos que parecían perfectos se volvieron oscuros y brillaron por el odio. Me intimidaron. Creí que era por lo de preciosa, si bien no fue por eso.

-¡Soy un hombre! ¡Un maldito y jodido hombre!-exclamó en japonés mientras la pequeña que iba en sus brazos rió. Parecía satisfecha que su padre casi engullera a otro. Noté entonces las uñas de sus manos, largas y pintadas de forma llamativas acorde con la yukata que llevaba.

-Lo lamento, es usted de una belleza superior y excesivamente cargado de androginia. Eso no tiene nada de malo, todo lo contrario. Debería sentirse orgulloso de ello.. es muy hermoso.-tomé entonces una de las manos de la pequeña y sonreí, tendría aproximadamente la edad de mi hijo pequeño.-Tú sí eres una niña, y muy guapa por cierto.

El ascensor se abrió en ese momento. Lo primero que vi fue correr a Imai, daba grandes zancadas esperando librarse de una de las baquetas de Anii. Su pareja iba detrás, y detrás de ellos Yutaka e Hidehiko.

-¡Anii! ¡Qué te pierdes!-gritó Yutaka subiéndose sobre él.-¡Hermanito! ¡No! ¡Imai no tiene la culpa!

-Necesito vacaciones... unas largas y extensas vacaciones.-murmuraba Hidehiko encendiendo uno de sus cigarillos.-A un país que desconozcan.

-¡Queréis comportaros como adultos de una vez!-exclamé practicamente echando llamaradas.-¡Es un estudio de grabación! ¡No es un patio de escuela!

-Ha olvidado qué fecha es mañana.-eso no era excusa, pero olvidar el cumpleaños de una pareja podía ser problemático.

-Ya, pero al menos he sido sincero.-dijo Imai colocándose bien la camisa.-Volvamos al estudio.

Cuando ellos regresaron busqué al muchacho pero ya no estaba, no había rastro de él ni de la niña. Nada más había otro estudio ocupado y era el de aquella banda. Supuse que era parte del equipo, o tal vez su pareja se encontraba allí. El misterio aumentaba y mis ganas de golpear la puerta casi no podía contenerlas.

Estando dentro, bien concentrados, alguien llamó a la puerta. Abrí yo porque era el más cercano a la puerta. Entonces lo vi ahí parado, sin cesta y sin niña, como si fuera un regalo.

-Konichiwa.-dijo algo nervioso.-Verá.-balbuceó en el idioma del país.-Le conté su comentario como mera anécdota a mi pareja y se ofendió.

-Ah... dígale que es un inmaduro si se ofende.-dijo como si nada. Para mí que otros dijeran que Phoenix era atractivo, dulce y sobretodo apetecible, eran halagos hacia mi buen gusto. Así que no comprendía los celos irracionales de otros. Las parejas se tenían porque uno las amaba, si amabas a tu pareja te sentirías orgulloso de todo lo que representa y por ello siempre hay que agradecer que digan piropos agradables.

-Es lo que pensé.-respondió siendo sincero, pero algo avergonzado por decir aquello. Era como si se hubiera visto forzado a hacerlo.

-Aunque tienes bonitas y firmes nalgas.-aquello lo dejó como estatua, además de rojo. Antes que gritara, o cualquier cosa semejante a todo lo que podía ocurrir en esas circunstancias, cerré la puerta y regresé a mi ensayo.

viernes, 23 de julio de 2010

Dark City - Capitulo 18 - camino vital II


Y los tres quedamos en silencio sin decir nada. Yo aún estaba malhumorado, Hidehiko seguía con su periódico mientras que Imai garabateaba en la libreta. Podíamos empezar media hora más tarde, pero no más, si no subían los subiría yo.

-¿Habéis pensado en buscar algo para los conciertos? Es decir, ropa que realmente esté bien. Cambiar el estilo en cada cd o gira.-dijo Imai sin alzar la vista de la libreta.-Yo quiero botas, unas botas que sean resistentes como las que llevan algunos grupos de la ciudad. ¿Los has visto?

-Ni me recuerdes a cierto maldito mocoso.-dije entre dientes.-Pero la idea no está nada mal.

-Podrías cortarte un poco el pelo Atsushi, ya te llega más allá de los hombros y tal vez no tan peinado. Te vendría bien que le dieras volumen.-al decir eso Hidehiko ambos lo miramos fijamente, creo que nuestras miradas traspasaron el periódico porque lo bajó.-¿Qué?

-Hablas como estilista y me has dado escalofríos.-respondió Imai.-Pero vamos, la cosa es cambiar un poco. Quiero innovar, no quiero ir con la ropa que voy. Quiero algo nuevo, quiero joderles a todos los que nos vean y quieran ser como nosotros. Porque como nosotros no hay nadie.-comentó levantándose del suelo dejando a un lado la libreta.-¡Quiero revolucionar en los directos! ¡Y que todas las tias me miren queriendo que las haga madres!

Su discurso no hubiera tenido efecto en nosotros, conocíamos bien uno de las causas de su pasión por ser una estrella del rock. Sin embargo, en ese preciso instante llegaban Anii y Uta.

-Bueno no creo que sea bueno que tengas esas expectativas.-le hacía leves gestos para que se diera cuenta que debía rectificar y callarse.

-¿Qué? Atsushi tendré ya pasados los cuarenta pero aún así me siguen gustando las de veinte y veinticinco años. La carne joven tienta amigo mío, tienta mucho. Y yo la quiero tentar.-nada más acabar de explayarse en su exposición, de hombre en busca de carne, creo que sintió como todo su cuerpo crujía.

Anii estaba presente. Era un hombre sensato, pero podía perder los papeles fácilmente si veía que algo así ocurría. Por mucho que conociéramos bien a Imai, sobretodo él, no debía de haber dicho eso teniendo pareja. Anii simplemente le golpeó duro en la nuca, un golpe que prácticamente lo tumbó.

-Y no me vuelvas a dirigir la palabra en un buen tiempo, por mí te puedes ir a la mierda.-murmuró dirigiéndose hacia su batería para comenzar a golpear duro el instrumento.

Ese encontronazo no hizo que abandonáramos la idea de cambios estéticos, como también de intentar componer algo que nos gustara a todos. Tomé la libreta de Imai y cambié un par de frases, puse otras palabras a las que había e incluso él opinó que estaba mejor de esa forma. Hidehiko aportó la idea para el título. Yutaka tenía cierto ritmo en la cabeza desde hacía días y con ligeros cambios podríamos usarlo, sólo tendríamos que hacerlo de una vez.

Mientras Imai conversaba con Yutaka sobre el ritmo del tema, la base esencial para que una letra tuviera fuerza y no pasara desapercibida, yo me dediqué a escribir. Hidehiko leía una y otra vez los temas que estaban hechos, Anii ponía en práctica los golpes de ritmo que le proponía su hermano pequeño. Todos nos pusimos manos a la obra.

-Agítate, quiero que saques tu alma de la calma estúpida que te rodea. Quiero excitar tus sentidos, involucrarte en el ritmo que quiero doblegar con mis caderas. Princesa, deja los suspiros de amores perdidos. Deja de buscar, princesa. Yo no soy príncipe de sangre azul, pero puedo darte la dosis necesaria para avivar tus latidos. Simplemente se mi sensual presa.-susurré mientras escribía de pie frente a la ventana que daba a los jardines de fuera del estudio.-Derrocha toda tu pasión en mi cama, hazlo mientras te ato y me gritas que me amas. Quiero que seas partícipe de los sentidos, que el sentimiento de la lujuria fluya entre tus piernas, y que al fin convulsione tu corazón en rítmicos latidos.-movía mis pies, caderas, brazos y cabeza. Había olvidado por completo que estaba delante de todos ellos. Hice un leve grito como si estuviera en pleno orgasmo y sonreí de forma peligrosa.-La noche nos abriga, nos encadena en las influencias de lo prohibido. Deja que tu alma regrese a la vida y que tu cuerpo corresponda al lívido. Arriésgate, quiero tu carne joven bajo mi cuerpo. Agítate porque este es nuestro tiempo.

-¡Atsushi para!-exclamó Yutaka y yo salí del trance.-¿No te da vergüenza? Parece que te estás tirando a alguien aquí, Max podría venir y escuchar todo lo que vas soltando y pensar lo que no es.

-Me importa muy poco lo que diga o haga tu lindo perrito guardián.-dije sonriendo ampliamente, a punto de carcajearme por su reacción.-Uke

-Sea como sea, compórtate.-dijo Hidehiko riendo bajo.-Ya estamos a punto de acabar parte de nuestro trabajo y necesitamos concentrarnos.

-Yo voy a por un refresco.-nadie entendía que necesitaba componer de esa forma.

Me marché a la cafetería con mi libreta y seguí leyendo la letra mientras bebía de un enorme vaso de refresco. Aún hacía calor, seguía siendo verano a pesar que habíamos tenido un descanso. Mi bolígrafo colocaba sobre algunas líneas otras palabras, quería ver si se podía ser más explícito sin que nos censuraran en medio mundo. No lograba encontrar la forma de concluirla y hacerla más pasional, llena de lívido y deseo.

“Arriésgate, quiero tu carne joven bajo mi cuerpo. Agítate porque este es nuestro tiempo. Hagamos esto hasta que caigamos rendidos por el cansancio y la demencia. No princesa, si aceptas el trato no regresarás al jardín de la inocencia.”

-Esto me lo censurarán.-murmuré revolviendo mis cabellos antes de dar un nuevo trago al refresco.

-¿Hoy no viene su hijo pequeño?-era la chica que me atendió cuando me visitó Hero.-¿Le ocurre algo? ¿Necesita algo?

-Que un censor no me niegue cantar esto.-dije mostrando la letra y ella simplemente se sonrojó.-No se sonroje, es algo que todos hacemos.

-Sí, pero he imaginado el escenario, la letra, coreografía y la verdad es buena pero demasiado sensual para mí.-comentó marchándose bastante roja.

-Pues yo la veo floja.-murmuré cayendo sobre la mesa, cansado mentalmente más que físicamente.

Me marché de la cafetería con el enorme bote de refresco, aún estaba por la mitad y la verdad no iba a desperdiciarlo. Regresé donde estaban y lo primero que oí fue una discusión de pareja entre Anii e Imai. Estaban estresados, como todos, pero no discutían de algo relacionado con las letras sino con lo que había dicho antes Imai.

-¡Me niego a que vayas con ese tipo de ropa! ¿Quieres que todos te lo miren? ¿Eso quieres? ¿Quieres poder tirarte a todas las estúpidas que griten tu nombre?-Yutaka lo tenía agarrado por detrás rogando bajo que se calmara.

Tal como abrí la puerta la cerré y me quedé fuera hasta que todo se calmó. Mientras estuve dando vueltas a la canción dando sorbos a mi refresco, como si fuera un niño inocente esperando que sus padres dejaran de lanzarse acusaciones. Entré de nuevo al sentir que todo estaba silencioso. Anii lloraba, Imai estaba a su lado intentando calmarlo y su hermano simplemente los observaba con cierta seriedad.

-Me voy a casa, estoy algo agotado y no creo poder hacer mucho más.-dije antes de tomar mis cosas para marcharme.

Antes que cerrara la puerta escuché como todos me decían adiós, salvo Anii que seguía llorando. Él siempre se desahogaba de esa forma. Tenía aspecto rudo, maneras rudas y parecía tan serio como Hidehiko. Sin embargo era pura fachada.

Anii era un hombre poco común, su aspecto ya hablaba bastante de él. Tenía el cabello como un adolescente, a veces se hacía reflejos y pequeñas mechas de colores llamativos sin dejar de peinarlos como una enorme cresta. Su pasado era punk, y podría decir que también su presente. A veces combinaba ese peinado con pequeñas melenas que llegaban hasta la cintura, las cuales eran extensiones, y pequeños mechones sobre su frente. Ese aspecto contrastaba con el traje y la ropa formal, aunque siempre que iba a su casa lo encontraba con camisetas de los Sex Pistols, Ramones y Parálisis Permanente. Pero lejos de ese reflejo de hombre duro y maduro estaba la verdad, lo que era realmente y que sorprendía a todos los que terminaba relacionándose con él.

Ni era tan seguro, ni tan rudo, ni tan fuerte. Solía llorar a escondidas e intentar ser feliz, pero siempre le venían preocupaciones a la cabeza. Me gustaba escuchar sus análisis psicológicos cuando caía ebrio. Era de los pocos que tomó una amistad estrecha con él cuando éramos jóvenes, ya que era muy retraído y asustaba su forma agresiva de interactuar con otros.

Mientras llegaba a casa recordé una conversación que tuvimos poco después de conocernos, cuando yo me acerqué a él sólo porque me parecía un tipo interesante y diferente a todo lo que había a mi alrededor. Más bien recordé una cita que me hizo sonreír.

“Todos piensan que ser punk me convierte en violento, que seguro que estoy todo el día drogado y escupiendo diarrea mental por la boca. Creen que somos criminales. Pero la verdad es que todos somos sensibles, ocultamos nuestra sensibilidad en momentos de violencia y todo es porque queremos ser como los erizos. No quiero que nadie me haga daño, no quiero enamorarme, no quiero ser más sensible de lo que soy, porque entonces llegará el momento que me sienta vulnerable y ese día me joderé pensando en qué pasó y qué no ocurrió.”

-Ese día ha llegado.-dije en un murmullo esperando que un semáforo cambiara el disco.

Rogué que su relación no afectara a la calidad de su trabajo, aunque sabía que era alguien creativo y maduro. Sus cualidades le harían superar esos miedos y también los momentos de crisis que podrían venir. Él y su pareja eran puntos opuestos, pero creo que aún Imai no se había percatado.

viernes, 9 de julio de 2010

Dark City - Capitulo 17 - Ironías del destino LIV


Era la conversación más cordial que habíamos tenido hasta ese momento. Jamás pensé que llegáramos a estar de acuerdo en algo, o al menos tener claro que teníamos que estar apoyándonos por el bien de Yutaka. Creo que ese era el motivo, el único motivo que teníamos ambos para ser cordiales y soportarnos.

No regresé de inmediato a casa, no podía. Sabía que si decía la verdad Phoenix podía sospechar algo que realmente no era. Decidí que debía ir a encontrarme con el mar. Hacía años que no iba, por cuestiones de trabajo y enfermedad. Quería ir al rompeolas, ver las olas salpicando y el sol brillando deslumbrante en un día típicamente veraniego.

Al llegar a los aparcamientos cercanos al paseo marítimo quedé maravillado. Desde hacía unos tres o cuatro años, tal vez alguno más, se estaba luchando por el derribo de hoteles e instalaciones demasiado cercanas al mar. Y allí estaba, una playa más despejada y hermosa. La zona más rocosa siempre estaba desierta, y a ella me marché. Allí no había nadie, pero a menos de seiscientos metros comenzaban las sombrillas y toallas. Yo quería paz, quería ver el mar con una ansiedad que no tenía desde mi juventud.

Y allí me encontré frente a la brisa de aquel paraíso. Las olas golpeaban las rocas sobre las cuales estaba. Mis ojos se clavaron en el horizonte, allá a lo lejos donde un barco cruzaba aquella frontera tan mística del más allá. El faro que se encontraba a mis espaldas parecía saludar como un enorme gigante a las gaviotas que planeaban sobre una pequeña porción de rocas. Realmente si tengo que describir lo que mis ojos alcanzaban ver estaría horas narrándolo.

La brisa agitaba mis cabellos y sonreí por inercia. Los días de playa siempre se esperaban con ansias en la juventud. Hundirte en el mar, sentirte libre en el líquido elemento y tirarte en la arena observando el cielo azul. Esos días vinieron a mi mente. Vinieron en blanco y negro, como si fuera una película antigua, y las carcajadas se hacía eco como si estuviera en una gruta.

-Esos días no volverán.-dije antes de quitarme la camiseta y bajar hacia tierra firme.-Esos días ni ninguno que haya vivido, pero venir aquí es como sentirlo de nuevo.-sonreí notando la arena cálida en mis pies, puesto que me había quitado los zapatos. Caminé hacia la orilla sintiendo el frescor del agua y sonreí aún más que antes.-¿Y para qué quieres que vuelvan? No, no seas idiota. Ahora empieza lo bueno, aunque hayan cosas en tu vida que detestes y quieras borrar. Es la edad perfecta para apreciar y disfrutar la vida.

Realmente así lo creo. A partir de los cuarenta nos damos cuenta de nuestros fracasos, reflexionamos sobre nuestras acciones y tomamos en cuenta la experiencia para actuar. Siempre lo he pensado así. Pero el reencuentro con los recuerdos me hacen sentirme tranquilo. Buscar el mar o alguna fotografía es necesario, por eso estaba allí humedeciendo mis pies mientras notaba como el sol calentaba mi piel.

Pasados unos minutos me marché. Me coloqué bien la ropa y el casco para marcharme hacia casa. Ya estaba dispuesto a volver junto a Phoenix, dar mis explicaciones si las necesitaba y tumbarme en el suelo rememorando el paisaje de aquel lugar.

Cuando llegué él estaba allí sentado con Jun en brazos, se había dormido sobre sus piernas y él lo acomodaba mejor sobre su cuerpo. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, así que no dudé en ir hacia él para acariciar sus mejillas y secarlas.

-Me tenías preocupado.-murmuró hipando.

-Han hecho daño a Yutaka y Max se metió en una pelea para ayudarlo, quería saber cómo estaban y darles mi apoyo de forma personal. También quería ver por mis propios ojos comos e encontraba Kamijo.-dije mirándole a los ojos.-No llores gatito, si lloras te pondrás con los ojos hinchados.

-Debiste decir que pasaba, pensé que te ocurría algo malo.-alzó su mano acariciando mi rostro.-Hueles a mar.

-Fui a la playa un momento, quería desahogarme de alguna forma o más bien relajarme. Realmente no sé porqué fui allí, pero me sentí bien al poco de estar contemplando las olas.-susurré antes de besar dulcemente sus labios.-Y ya estoy aquí, junto a ti y al pequeño.

-A veces pienso que aún no te comprendo, que no puedo comprender porqué haces algunas cosas y me da miedo. Tengo miedo que ocurra algo y que yo no pueda ayudarte.-susurró antes de devolverme el beso.

-Pheonix todos tenemos nuestros misterios.-dije antes de tomar al pequeño.-Déjamelo, haré que descanse mejor en su parque.

Él sólo asintió. Yo, como dije, dejé al pequeño en su pequeño parque para que descansara de forma segura. Regresé a su lado abrazándolo. Por unos minutos me puse en la piel de Max, más allá que la víctima fuera Yutaka. Realmente no supe si reaccionaría igual que él ante la sola idea que alguien pusiera un dedo encima a Phoenix, pero terminé imaginándome volando los sesos al autor de dicho acto.

jueves, 8 de julio de 2010

Dark City - Capitulo 17 - Ironías del destino LIII


-Sí, por Emma. Me veo sin Jasmine. Un día llegaré a casa y no estará, creo que por eso estoy siempre en el teatro. Temo ir a casa y que haya desaparecido, que se haya esfumado de mi vida, y que no vuelva.-suspiró cansado.-Pero eso son cuestiones causadas por mi estupidez, por no escucharte y por no escucharlo, ahora no tienen remedio.

No dije nada. No tenía mucho que decir, tan sólo aceptar que él deseara tomar las consecuencias. Me quedé unos minutos junto a él, después me levanté y me marché sin despedirme.

Hacia la salida del lugar iba meditando qué hacer y qué decir. No quedaba demasiado lejos la casa de Yutaka y Max, tan sólo a unos diez o quince minutos en moto. Pero antes de ir tenía que conseguir averiguar qué podía decir ante la noticia y ante ellos. Decidí sentarme en el jardín cercano dejando que la fuente fuera el único murmullo junto a mis pensamientos.

Ir allí sin más presentándome con las entradas y algún obsequio era una locura. Sin embargo, sabía que desearían despejarse y no pensar en lo sucedido. Yutaka era alguien especial para mí, por mucho que Max pensara que sólo me importaba para dañarlo. No debía intervenir demasiado y no sabía como aguantar mis ganas.

Cuando tuve las palabras que creí correctas me marché en dirección a su apartamento. No podía creer aún que el tiempo nos pusiera en una situación parecida. Era un adolescente cuando creía que pasara lo que pasara terminaría a su lado, en cierta forma tenía razón. Sigo a su lado, es mi amigo y no puedo evitar quererlo.

Al llegar a su telefonillo me temblaron las manos. No había comprado nada tan sólo las entradas. Un sudor frío recorría mi frente y la boca se había resecado tanto que casi no podía tragar saliva. Llamé finalmente y quien contestó fue Max.

-¿Sí? ¿Quién es?-preguntó mientras se escuchaba de fondo la televisión.-¿Hay alguien?

-Por favor ábreme.-dije echando hacia atrás mis cabellos, dejando las manos tras mi nuca, estaba demasiado nervioso.-Max sé lo que ha sucedido, necesito verlo.

-Está descansando.-respondió.-No molestes.

-No creo que le haga feliz que seas así de grosero conmigo, te recuerdo que él y yo seguimos siendo amigos.-entonces escuché un pequeño calambrazo como un zumbido y la puerta se abrió.-Gracias.

Subí hacia su apartamento por las escaleras, quería meditar un poco más lo que diría. Cuando llegué a la planta correspondiente la puerta ya estaba abierta y Max me esperaba recargado en el marco de esta.

-Yutaka realmente está descansando.-dijo mirándome con los ojos fríos, como si intentara ocultar su rabia.-¿Qué quieres?

-He sabido lo que ha sucedido, me han puesto en conocimiento de los detalles.-su rostro no mostró asombro, suponía que me enteraría de cualquier forma.-Es extraño porque por un lado quiero darte las gracias por protegerlo, aunque es tu cometido como su pareja, y por otro hubiera deseado tener la oportunidad que tú tuviste.-saqué las entradas y se las ofrecí.-Deseo que lo saques de casa, que se despeje unas horas, y si puede ser con algo cultural y que le evite pensar en todo lo que ha pasado. Seguramente le habrán puesto ayuda psicológica y también tiene la tuya. Pero yo soy su amigo, antes no lo cuidé como debía lo sé. Ahora quiero hacerlo como lo hacen los amigos, preocupándose e intentando dar su apoyo.

-Para mi fue un placer dejar medio muerto a uno de ellos.-dijo mirándome con cierto brillo en los ojos.-Debí haberlo matado.-añadió y luego miró las entradas.-Le diré que nos invitas, pero no esperes que te lo agradezca. Este gesto no quita lo que has hecho en el pasado, no voy a ponerme a decir que eres buena persona por algo como esto.

-Lo sé.-respondí.

-¿Algo más?-preguntó alzando una ceja.

-Si necesita algo, lo que sea, avísame. No me importa ayudar, es más deseo hacerlo. Tanto yo como Hidehiko, Imai o su propio hermano. Todos estamos dispuestos a cuidarlo y ayudarlos.-lo decía con total sinceridad, tal vez por eso no tuve más que silencio. Si no hubiera sido así, si hubiera dudado un segundo, hubiera tenido otra reacción.

-Vale.-dijo metiéndose más hacia su hogar.-Adiós.

-Adiós.

Era la conversación más cordial que habíamos tenido hasta ese momento. Jamás pensé que llegáramos a estar de acuerdo en algo, o al menos tener claro que teníamos que estar apoyándonos por el bien de Yutaka. Creo que ese era el motivo, el único motivo que teníamos ambos para ser cordiales y soportarnos.

martes, 6 de julio de 2010

Dark City - Capitulo 17 - Ironías del destino LI


Indudablemente aquellos dos eran muy parecidos, puesto que veía las mismas absurdas discusiones con Kamijo cuando él intentaba molestarlo. Yoshiki a veces estaba allí leyendo revistas de moda, música y play boys. Jamás pensé que un hombre como él le gustaran ese tipo de mujeres, más bien creía que las mujeres no eran su tipo. Kamijo intentaba que Jasmine no viera las revistas, ni que nosotros observáramos las ojeadas que daba a ciertas portadas.

-¡Kamijo te gustan tetudas! ¡Pobre Jasmine tendrá que ponerse dos globos aerostáticos!-exclamó Teru y él se giró afilando su mirada, realmente se había molestado.

Estábamos a pocos metros de ellos, podíamos escuchar y ver claramente lo que sucedía. Yoshiki se reía a carcajadas antes que Kurou, su pareja, tomara la revista y la hiciera cachitos frente a su cara.

-¿Qué dices?-intentaba disimular, aunque era evidente que le atraían las europeas con ciertas tallas voluminosas.

-Nada, nada.-movió su cabeza e hizo agitar sus cabellos, eso hizo a su vez que cayeran sobre su frente.-Yo sólo digo la pura verdad.-dijo negando con su cabeza y él comenzó a golpearle la frente.

-Que te quede claro.-decía señalándolo con el dedo, golpeándolo leve.-Yo no soy como Yoshiki.

-Obvio, tú eres peor.-dijo en respuesta el que consideraba su hermano.-Aunque peor que tú es Yuki, ese hombre es nefasto. Creo que por culpa de vosotros dos he terminado como he terminado, bueno Mario también tiene parte de culpa ¿no crees?-preguntó antes de abrazarse a Kurou.-¡Oh! ¡Kurou-kun! ¡Sálvame! ¡Sálvame te digo! ¡Sálvame de las malvadas garras de estos hombres de instintos bajos y salvajes!

-Como si tú fueras inocente, sobretodo cuando me atas y prácticamente violas la primera vez.-cuando dijo eso se hizo un silencio intenso, sobretodo por él. Su rostro se volvió de un color intenso, sus piernas temblaron, y tanto Kamijo como Teru terminaron destornillándose de la risa.

-Y luego dices de nosotros Hide, somos santos frente a estos.-chistó Imai.

-¿Ah sí?-preguntó Anii.-Mejor me callo, porque lo tuyo no tiene nombre.

-Pero bien que te gusta, te gusta.-dijo Yutaka codeándolo.

Y las discusiones como bromas iban y venían, era un ambiente desenfadado y eso me hacía sentirme aún más libre. Ser como era, no otra cosa, era lo que me daba la capacidad para seguir componiendo mientras realizábamos pequeños recesos. Era y es la magia y la belleza de la amistad, puesto que cuando uno tiene buenos amigos y estos son felices la felicidad se repercute en ti y sientes que todo es posible… incluso alcanzar la cima de todo tu potencial.

Pero esos días calmados se enturbiarían en un abrir y cerrar de ojos. Terminada la grabación nos dimos unas semanas de descanso, tan sólo para poder acomodar nuestras vidas y aceptar la fama que iba creciendo. Tenía que componer nuevos temas, pero antes quería disfrutar de mi vida.

Estábamos en verano, un verano tórrido e irresistible. Cuando llegara la época de lluvia nos encerraríamos en nuestro proyecto, si bien mientras disfrutábamos cada cual a su modo. Yutaka había ido a la piscina aquel día, el mismo día en el cual recibí la llamada de Imai. Yo estaba en casa jugando con Jun en la piscina privada que teníamos. Él estaba aprendiendo a nadar y yo estaba junto a él como padre orgulloso. Sin embargo, la felicidad dura poco y las preocupaciones vienen de la nada.

Las noticias que obtuve fueron terribles, abrieron una herida en mi alma y creo que mi dolor se hizo palpable para mi hijo. Habían intentado abusar de Yutaka en los aseos del parque de atracciones. Antes de salir juntos sucedió lo mismo en la piscina del barrio. Anii en esa ocasión molió a golpes al atacante, esta vez fue Max, aún así yo quería golpear a las personas que habían intentado abusar de él.

-¿Qué ocurre?-preguntó Phoenix apareciendo con una bandeja con limonada para que me refrescara.

sábado, 19 de junio de 2010

Dark City - Capítulo 17 - Ironías del destino XLI


Una fotografía, a mis años, ya no era una cualquiera. Tenía en mi mente cientos de fotografías desde la de mi nacimiento, mi primer cumpleaños hasta las que ya tenía consciencia de todo lo que sucedía a mi alrededor. Me preguntaba, y aún me pregunto, cuál será la última que me tomen. Antes de morir quiero dejar por escrito que esa fotografía y la del día de mi nacimiento deberían ir en mi ataúd, un ataúd que después sería quemado para ser incinerado en su interior y notar como mis cenizas se expanden por el aire de un hermoso parque de Sakura. Deseaba estar con el mayor símbolo de mi vida y de la vida de mi madre. Las flores de cerezo siempre han estado presentes y lo estarán por la eternidad.

El día siguiente fue idéntico al anterior. Pasamos todo el día ensayando y grabando. Era horrible el estrés que podíamos sentir a cada paso. Yutaka iba de un lado a otro meditando cada cambio por insignificante que fuera. Anii tan sólo estaba tirado en el suelo intentando relajarse un segundo. Hide no perdía su paciencia leyendo el periódico mientras Imai y yo discutíamos.

-¡Te digo que no hay que cambiar nada!-exclamé molesto.

-¡Yo pienso que sí!-respondió tozudo.

-¡No dará tiempo! ¡Lo has hecho todo a última hora como siempre! ¡Cabeza de chorlito!-estaba rabioso y los demás simplemente pasaban por alto nuestro gritos.

-¡Lo dice el señor me creo un Dios!-cuando dijo eso lo tomé por la camisa y él tomó la mía.

-Callaros me duele la cabeza.-escuché de lejos a Anii, pero no le hice caso.

-¡Callaros ya!-gritó Hidehiko dejándonos petrificados.-Os comportáis como si fuerais niños de cuatro años, así que os felicito porque no tendréis que tener tratamiento antiedad.-dijo antes de sobarse la frente y mirarnos fijamente.-Yo creo que no deberíamos meter ese arreglo, sería demasiada complicación para Anii y para Yutaka, no olvidéis que tienen que modificar su parte y no la nuestra.

-No me importa.-respondió Yutaka en un tono bajo.-Pero hagamos lo que hagamos debe ser ya, no podemos esperar al último día. Hay que terminar de grabar porque queda nada y no quiero que lleguemos mal al ensayo general.-me tomó de las manos y las apartó de Imai, aún seguíamos agarrándonos como dos críos, después hizo lo mismo con él.-Por favor comportaos.

Finalmente no metimos el cambio. Imai reflexionó que era demasiado precipitado y sería cambiar todo el final. Así que nos pusimos manos a la obra, grabamos hasta que quedó como habíamos acordado y después celebramos que otra canción había sido grabada con éxito. Las tensiones eran obvias, pero no podíamos dejar a un lado la amistad por dar nuestras opiniones.

Yutaka parecía feliz cuando grababa y cuando ensayaba, se liberaba de todo. Anii también reía a carcajadas frente a los movimientos infantiles de su hermano. Eran dos personas con sentido del humor, con mucho sentido del humor. Imai y yo observábamos como grababan mientras Hidehiko se concentraba en observar el trabajo del sintetizador y como iba quedando los arreglos.

Al terminar la grabación terminamos en un bar. Yo llamé a Kamijo para que nos acompañara. Nada más aparecer Imai se quedó con los ojos clavados en él. Mi amigo apareció con un traje italiano y una camisa de Armani. El traje parecía hecho a medida y a su gusto, un gusto clásico y a la vez con un toque moderno. Se sentó junto a mí tras saludar a todos.

-Imai si sigues mirándolo te sacaré los ojos.-logré escuchar en un murmullo a Anii cuando Kamijo se disculpó para ir al baño nada más llegar.

-¿Qué dices? Simplemente sigo sin creer que sea asiático.-comentó intentando no hacer caso al celoso patológico que tenía a su lado.

-Lamento la interrupción.-llegó justo cuando Anii le reprendía y reprochaba hasta el día en el que nació.

-Kamijo.-dije llamando su atención.-¿Todo está listo?

-Sí, quería comentaros que todo está listo. Paulo vino con Claudia Lioncourt y mostró sus bocetos, bocetos que ya se están plasmado con prisa y paciencia a la vez.-sonrió de forma dulce y eso hizo que Imai terminara abriendo la boca como idiota.-Lioncourt no es su apellido real, es su nombre artístico y la verdad me agrada. Es una mujer increíble, deberían conocerla.

-Ten cuidado Jasmine puede terminar intentando matarla como Anii a ti.-comenté riendo bajo y Yutaka también lo hizo.

-¿Disculpa?-preguntó alzando una de sus finas cejas.

Todo se tranquilizó cuando llegaron las cervezas, aunque Kamijo pidió un vino que a penas tocaba. Parecía interesado en conocer hasta el más mínimo detalle del estudio, de la convivencia en él, de nosotros y todo lo referente al proyecto. Se notaba preocupado, quería que todo fuera perfecto y sus manías me parecían peores que las de Yutaka. Sin embargo era normal. Para él el teatro era su vida, era parte de él, y quería hacer disfrutar a los espectadores de algo especial y único relanzando el nombre del teatro Darkness. Su elegancia se dejaba notar por encima de nosotros, acaparaba las miradas de hombres y mujeres sobretodo por su forma pausada y agradable. Todos parecían introducidos en un hechizo, yo estaba ya acostumbrado.

-Terminaremos el disco a tiempo.-dijo Hidehiko intentando tranquilizarlo.

-Me cuesta creer que podáis hacerlo en tan poco tiempo, que finalmente no haya tenido que abandonar mis deseos de algo como esto. Por favor, necesitaría que me hicierais llegar las canciones ya creadas para darles el visto bueno al proyecto.-comentó antes de escuchar el sonido de su móvil.-¿Oui? Lo lamento Teru, no pude conseguirte una casa mejor acondicionada pero creo que mi elección fue la correcta ¿No es así?-no sabía quién era Teru, pero tenía curiosidad.-Si necesitas ayuda sabes que puedes contar con Mario, lo sabes.-sonrió tomando la copa mientras observaba el matiz de color del vino, par dar luego un sorbo.-Sí, en una hora nos reunimos y terminamos de conversar sobre cuales serán tus labores. Un abrazo.-susurró antes de cerrar y me miró.-¿No querías que tuviera un asistente? Ya tengo asistente. Un viejo amigo se ha mudado a la ciudad y hará mi trabajo sucio en el teatro. Pero necesita que le explique ciertas labores que tendrá que desempeñar, también algunas zonas del teatro. Debo marcharme.-nos miró a todos y sonrió antes de dejar un billete para pagar su bebida.-Fue un placer conversar con ustedes.-estrechó nuestras manos, aunque conmigo no lo hizo y tan sólo tuve una pequeña palmada.-Después tendremos que hablar.

lunes, 14 de junio de 2010

Dark City - Capítulo 17 - Ironías del destino XXXIV


-No, prefiero la chica con la que salgo.-tenía novia y ni me había enterado.

-¿Tienes novia? ¿Cómo es? ¿Cómo se llama? ¿Desde cuando? ¿Por qué no me lo has dicho antes?-empecé con las preguntas típicas de un padre, estaba entre preocupado y orgulloso.

-Tengo novia, no te importa como es. Pero si deseas un dato que te valga la pena y sea objetivo, para nada subjetivo, no soy tu hombre. Aunque te podría decir que es rubia, de padres del norte de Europa pero que no es nada fría en la cama.-me desmontó por completo la imagen de mi hijo, sobretodo cuando se levantó y me dio un ligero golpe en el hombro.-¿Cómo creés que puedo pintar algo tan realista sin probarlo?-echó a caminar y casi correr hacia la puerta.-¡Voy a ver si Hiza terminó!

Aquello me pasmó. Creo que fue como si me tiraran un cubo de agua helada. Mi pequeño ya no era pequeño y se había convertido en un hombre. Durante unos minutos estuve sorbiendo mi café granizado recordando sus primeros pasos, sus primeras palabras y las últimas navidades. Había cambiado demasiado y todo lo hacía lejos de mí. Quería pedirle a Clarissa que me lo dejara un mes, un mes completo en casa, pero sería demasiado duro para ella porque no quería hacer que sintiera que le arrebataba a Hero.

En lo que meditaba ellos dos aparecieron. Hizaki no sonreía, estaba serio. Hero tan sólo se abrazó a él frotándose como si fuera un gato. Aunque lo molestara y dijera que era más basto que él, que tenía menos nivel cultural, en realidad lo admiraba y apreciaba por encima de cualquier persona.

Pasamos una hora juntos los tres. Era como cuando aún vivíamos juntos. Hero volvió a su aparente inocencia, creo que lo hacía por Hizaki para que no se preocupara demasiado por él. Desde las palizas y las vejaciones en el colegio se había comportado de esa forma, una apariencia angelical frente a Hizaki y de aparente normalidad. Sin embargo, tuve quejas durante los días que estuve internado en el hospital. Me llegaron rumores que se había vuelto más introvertido y peligroso, puesto que devolvía los golpes de forma salvaje y desmedida. Aunque también era desmedido que a él le golpearan y no interviniera nadie.

Sin embargo, todo se enrareció cuando Hizaki mencionó a Miho y a sus hijos. Hero pasó de estar feliz a estar serio e incómodo. Hizaki lo notó pero no le quiso dar importancia ya que tenía que volver al estudio. Yo me quedé con Hero esperando que dijera algo al respecto.

-¿Qué pasa con Miho?-pregunté tomándole de las manos para dejarla entre las mías.-Hero no me puedes mentir, sé bien que cuando mientes te tiemblan las manos.

-Tiene la culpa que estuvieras mal.-murmuró evitando mi mirada para mirar hacia el jardín.-Sé que trataste mal a Yuta pero es cosa de ustedes, no cosa de ella. No sé porqué te dijo que no te quería, yo sé que es mentira.-eso es lo que yo quería creer.

-¿De quién has escuchado eso?-dije tomándolo del mentón.

-Hizaki hablaba por teléfono con un amigo suyo, un tal Soma, mientras esperaba en la sala para familiares.-me miró entones y noté que estaba a punto de llorar.

-No me pasó nada Hero, ven aquí.-solté sus manos y él se fue de su asiento a tomar el que estaba a mi lado. Le rodeé con mis brazos acariciando sus largos cabellos en silencio.

Después que se relajara lo llevé al estudio y allí estuvo observando como grababa mi parte. Tras el grueso cristal podía observar como Anii lo miraba fijamente mientras él sólo me miraba a mí. Cuando salí estuvimos escuchando el resultado, yo lo hice con Hero sobre mis rodillas como si fuera aún un niño pequeño. Pero él se cansó de oírnos discutir sobre la siguiente canción a grabar.

-Es muy parecido a ti, más que Hizaki.-murmuró Hide.-Es increíble.

-Era como verte a ti cuando tenías su edad.-añadió Yutaka.-Pero no le gusta cantar ¿verdad? Eso me dijo Miho.

-No, él dibuja.-saqué su bloc y mostré sus dibujos, todos los bocetos que tenía allí y todos comenzaron a reír a carcajadas.-¿Qué pasa?

-No hay duda, ese niño es tuyo por completo.-respondió Imai intentando no carcajearse demasiado.

-Podría hacer la portada del cd.-comentó Anii.

-Él quiere hacer eso con el de Hizaki, pero también podría hacer el nuestro.-todos asintieron cuando dije aquello, me llenó de orgullo que pensaran que tenía tanto talento como para dejarle hacer la imagen de nuestro proyecto.

viernes, 11 de junio de 2010

Dark City - Capítulo 17 - Ironías del destino XXXII


Terminé por meterme en el estudio yo solo, sentarme en uno de los sofás y reflexionar sobre el comportamiento de Hizaki. Yo había roto mi promesa de cuidarla, así que ella merecía que alguien más intentara cumplir lo que prometí. Hizaki no lo comprendía, él sólo veía que alguien nuevo entraba en su territorio para llevarse algo que le pertenecía. Era estúpido. No sabía cómo hacérselo ver y ya me daba por vencido.

Me tumbé en el sofá con las manos tras la nuca, observaba el techo impecable del estudio y también lo silencioso que podía ser cuando no estaba el resto alborotando. Comencé a quedarme dormido, pero entonces escuché pasos por la habitación y un sutil perfume a tabaco. Abrí los ojos y lo vi de pie frente a mí con una sonrisa canalla.

-¿Agotado?-interrogó Hidehiko.

-Los juegos de cama, a veces son peligrosos.-respondí riendo bajo mientras me incorporaba para dejarle hueco a mi lado.

-¿Qué le pasa a tu hijo? Parece una chimenea andante, va fumando los cigarrillos calada tras calada. Me recuerda a ti cuando algo te molestaba o alguien rondaba tu territorio.-hizo una leve flexión con sus dedos como si fueran comillas cuando dijo territorio.

-Tiene complejo de Edipo.-respondí estirándome y bostezando a la vez.

-Anda, eso parece genético.-comentó riendo bajo y yo simplemente le golpeé leve por lo que había dicho.-Sigue molestándote cuando digo eso, pero es la verdad. Si tu madre hubiera seguido viva seguro que te hubieras ido a vivir con ella mucho antes de dejar a Clarissa, te hubieras aferrado a su falda y le hubieras pedido mimos como si fueras un crío de dos años. Eres y serás un niño de mami. Tu hijo es igual aunque lo niegue.

-Gracias, muchas gracias.-dije en un tono sarcástico.-Se agradece tu sinceridad.

-¿Te molesta que sea sincero? Eso no es nuevo tampoco.-rió bajo antes de revolverme la cabeza como si fuera un perro.-Anda, no te molestes.

-¿Y el resto?-intenté cambiar de tema y él solo caló su cigarrillo.

-Pues al llegar, supongo.-dijo echándose hacia atrás en el sofá.-¿Has pensado el orden de las canciones o eso lo dicen ellos?

-Lo dicen ellos.-respondí observando la puerta, se abría para dar paso a Yutaka que venía solo esta vez.

-Buenos días.-dijo fresco como una lechuga, parecía que despertar temprano no le molestaba. No tenía ni una ojera, se había vestido mejor que el día anterior y parecía de muy buen humor.-Yo voy a empezar a ensayar por mi cuenta.

-De acuerdo.-susurré observándolo.

-¿Y Midori?-preguntó Hidehiko.-Mi mujer está con eso de tener hijos, yo la verdad es que creo que aún estamos bien para disfrutar un par de años sin llantos y pataleos.-comentó apagando el cigarrillo en un cenicero que había preparado para nosotros, aunque aún estaba lleno con las colillas de la última hora de ayer.

-Pues hoy estaba emocionada con el vestido de caperucita que le hice.-dijo sacando su bajo acomodándose en el sofá que teníamos frente a nosotros.-Ahora quiere que le haga uno de lobo a Max.

-¿Desde cuando coses?-pregunté entrecerrando los ojos intentando no imaginármelo con gafas de ver cosiendo y tejiendo como su abuela.

-¿Desde que quiero ropa diferente y exclusiva que no hay en tiendas porque no es de mi talla? Soy bajito Atsushi, es un dato importante por si no te habías fijado en estos veintitantos años, casi treinta.-comentó molesto aunque luego suspiró y se puso serio.

-¿He hecho algo mal?-no entendía porqué ese ataque así de la nada.

-Estoy molesto, sólo eso, y tú no me dejas practicar.-dijo comenzando a entonar las notas de la canción que teníamos que ensayar, una de las dos que debíamos grabar en menos de tres días. Teníamos calculado cuántas teníamos que ensayar y grabar para llegar sin problemas.

No dije nada más, me mantuve al margen ensayando por mi cuenta. Imai junto a Anii llegaron pasada la hora en la que habíamos quedado. Ambos se fueron a sus puestos sin dirigirnos la palabra, parecían molestos uno con el otro. Aunque Yutaka vino feliz parecía que yo le hice enojar con sólo dos palabras, pero luego supe el porqué o más bien lo deduje. Le molestaba, y mucho, tener que hacerlo todo precipitado sin poder tener controlado hasta el último detalle. Sin embargo, me sentía mal porque no le daba derecho a echarme todo a la cara. Si estaba molesto con el mundo no era mi problema, sino el suyo. Pero mis labios estaban sellados, no quería que empezara con su drama como hacía cuando éramos pareja y aquello no terminaría nunca hasta que diera un portazo esperando a que yo rogara disculpas. Así era él, ese defecto venía de familia puesto que su hermano era idéntico cuando estaba rencoroso con el mundo.

Pasada una hora de ensayos, afinamientos y recordatorios, por separado empezamos el verdadero ensayo. Sonaba bien, demasiado bien para lo previsto. Yutaka incluso bailaba por inercia, sonreía, se sentía satisfecho. Su hermano reía bajo al verle hacer su danza de la victoria, porque eso era. Imai entraba perfecto en el estribillo uniendo su voz a la mía. Hide simplemente lo hacía todo de forma impecable. Así que nos decidimos que tras un largo ensayo y un pequeño aperitivo grabaríamos. Fue por turnos, yo sería el último, así que me dediqué a estar hablando por teléfono con Phoenix y espiar los ensayos de Hizaki.

Alguien comenzó a tirar de mi camisa, era el tirón típico de Hero cuando era niño. Al girarme lo vi allí de pie y me impacté, porque su cambio físico iba aumentando y tenía mucho más mío que de Clarissa. Se aferró a mí sin decir ni una palabra, simplemente sonreía husmeando lo que yo husmeaba. Hizaki era bueno, tenía talento, y aún estaba descubriéndose sus posibilidades.

viernes, 4 de junio de 2010

Dark City - Capítulo 17 - Ironías del destino XXV


El resto del día lo dediqué a estar con Jun. Él no se despegaba demasiado de mí. Phoenix siempre dijo que terminaría siendo una replica mía aún más perfecta que Hizaki. Yo simplemente rogaba paciencia para cuando fuera un adolescente, puesto que si salía tan parecido a mí tendríamos problemas ambos. Pero en esos momentos no parecía un pandillero sin corazón, sino dulce y frágil. Intentó durante todo el día llamar mi atención, cuando no le hacía caso terminaba molestando al gato y este parecía perder la paciencia por momentos.

No pude dormir mucho en la noche puesto que el calor me lo impedía, también el nerviosismo que tenía porque podía ser un encuentro tenso. No nos habíamos reunido los cinco a la vez desde hacía mucho, por ello estaba más nervioso que de costumbre. Pero terminé durmiéndome con Phoenix acomodado sobre mi pecho.

En la mañana siguiente me levanté temprano, me di un buen baño relajante para soportar todo lo que vendría durante el día, y me marché rumbo al bar donde habíamos quedado. Me puse ropa cómoda que no desentonara con el resto. Cada vez vestía más como un veinteañero, era curioso porque mi hijo cada vez vestía más como un cuarentón. Así que tomé uno de mis trajes de verano y creo que acerté porque nada más llegar vi a Imai con un traje similar.

-¡Atsushi aquí!-exclamó señalando un taburete próximo a la barra.-¿Quieres una? Está bien fría y las hay alemanas, japonesas, españolas y americanas.-él estaba en su paraíso.-También tiene sidra.

-No bebo tan temprano, son sólo las once de la mañana.-comenté sentándome a su lado.

-Yo ya llevo dos, con el calor que hace ahí fuera dan ganas de enchufarse al grifo de la cerveza.-dio un trago a su jarra y me dio un buen golpe en la espalda.-¿Y cómo estás enfermito?

-Pues hasta ahora pensaba que perfecto, pero creo que me duele la espalda.-dije mirándolo de reojo.-Estás de buen humor.

-Te corrijo, estoy de muy buen humor.-comentó girándose hacia mí.-Me sienta bien volver con vosotros, no sé porqué. Creo que esto irá bien esta vez.

-Dicen que a la tercera va al vencida.-escuché la voz de Hide tras mi espalda, al girarme lo vi.

-¿Desde cuándo estás aquí?-interrogué.

-Ah, él llegó antes pero estaba en el baño.-comentó Imai.-¿Te pido otra copa?

-No, ya con una voy bien.-puso mis manos sobre mis hombros y sonrió.-¿Qué tal estás Atsushi?

-Mejor que hace unos días.-respondí.-¿Y los hermanos?

-Supongo que Yutaka estará al caer.-dijo Hide.-Pero Anii tenía que ir al médico y tal vez se retrase.

-¿Qué le pasa?-pregunté mirando a Imai y él tan sólo sorbía su cerveza.

-Ah, eso.-dijo alzando una ceja.-Se resfrió porque el muy idiota se la pasó el otro día tirado en el suelo por culpa del calor. Más que por el resfriado creo que es alergia.

Después de ponernos al día y mientras esperábamos a Yutaka y Anii nos entretuvimos conversando sobre los temas y el libro. Hidehiko decía que a pesar de ser un libro homosexual y algo extraño, prácticamente una biografía, le impactó lo realista que era y que le llegaba más que cualquier otra obra. Él solía leer cualquier libro, tenía la mente abierta y era un pequeño ratón de biblioteca. Imai dijo que fue genial leerlo, que no sabía que Paulo Wilde escribiera de ese modo y se convirtió en un fanático hasta tal punto que ya tenía todas las obras que había escrito hasta el momento.

En el hospital tan sólo nos dedicamos a pasarnos los trozos de las canciones, los arreglos que le haría cada cual, pero no a dialogar sobre la obra en sí. Realmente era un buen proyecto y parecía tener algo más que una buena puesta en escena. Era una novedad que cantaran varios grupos en directo, canciones como si fuera una banda sonora, aunque fuera tras los actores y prácticamente escondidos. No querían usar un cd, porque deseaba que sonara en directo y el directo siempre era más espectacular que algo grabado.

Yutaka llegó finalmente con su pareja, más bien con su perro guardián, que cargaba todo su equipo de fotografía. Anii llegó veinte minutos después que su hermano. Finalmente todos pedimos algo de alcohol para brindar, Imai llevaba su quinta o sexta cerveza y seguía como si no hubiera bebido ni gota de alcohol.

domingo, 11 de abril de 2010

Dark City - capitulo 16 - Aroma de oscuridad IX


Después que atendieran a mi madre intentaron curarme las heridas, pero yo era como un gato salvaje. No permitía que me tocaran. Si bien él me hizo entrar en razón y me aplicó los ungüentos necesarios para que aquellos golpes cicatrizaran bien. Luego vistió bien a mi hermano y le dio unas cuantas frutas como merienda.

No le di las gracias. Porque no supe cuando se fue. Yo estaba al lado de mi madre tomándola de la mano. Aquella paliza fue una de las mayores que él le había dado, todo porque había visto más cariño hacia mi hermano y hacia mí que hacia él. Los celos de un estúpido que es capaz de dañar a quien supuestamente amaba.

Pasados unos días volví a verlo. Iba haciendo los recados de la tienda de su padre. Él tan sólo me volvió a mirar y yo me acerqué. Sin embargo, nada más aproximarme él salió corriendo. Años después me confesó que yo le había dado miedo, mis reacciones y mi forma de ser parecían las de un loco. Por eso tardé meses en poderme acercar a él, meses en no poder decirle a mi forma que estaba agradecido.

Poco a poco fuimos conociéndonos todos. Fue como un suceso en cadena. Todos nos hicimos amigos sin saber bien porqué. Supongo que era la necesidad de cada quién de tener a alguien para hablar. El primer día que estuvimos todos juntos fue un caos, pero al menos nos divertimos.

Imai era un chico de clase media, un muchacho poco normal. Propuso hacer un grupo. Quería hacer un grupo de música sí o sí. Él era bueno con la guitarra, tenía mucho talento, y había aprendido solo de oídas. Hidehiko sabía tocar un poco la guitarra, aunque no era excepcional. Sin embargo Imai hizo que aprendiera de forma rápida y demostrara que era un demonio con el instrumento.

Anii, así lo llamábamos algunos, o Toll era un genio con la batería. Tocaba desde que tenía doce años. Su sueño era ser el líder de una banda. Tenía dotes de mando, pero siempre terminaba enclaustrándose en las tiras cómicas que hacía y el tiempo se pasaba ante sus narices. Lo conocí porque me ofreció una de ellas en la escuela. Quería hacerse famoso con sus dibujos, pero eso no le retribuía tener chicas guapas. Su hermano era Yutaka. Su hermano fue quién lo convenció para que se integrara en nuestro grupo.

Yo jamás había cantado más allá de las nanas a mi hermano. Pero había escuchado que los cantantes de las bandas rock tenían gran popularidad, entre hombres y mujeres, y yo quería ser popular para tener el mundo a mis pies. Quería ser como Bowie. Veía el poster que tenía escondido en mi habitación y deliraba con ser tan grande como él algún día. También deliraba con otros grupos glam rock y metal.

El primer día que estuvimos todos juntos fue en el garaje del padre de Imai. Su padre tenía una empresa de transportes, una pequeña empresa en una gran ciudad. Aprovechamos que los cuatro camiones no estaban y nos metimos dentro. No había nadie pero Imai hizo algo absurdo, tirar besos a un público imaginario, cosa que ayudó a que me relajara mínimamente para poder cantar.

-¡Bienvenidos! ¡Somos Best Theater!-cuando grité eso fruncí el ceño.-No me gusta.-murmuré.

-¡Lo elegí yo! ¡Es bueno!-gruñó Imai.

-A mí me gusta Beautiful Thing.-susurró Hidehiko y nos giramos hacia él.

-Es mejor.-declaré.

-¿Qué tal Best Thing?-interrogó Anii tras un solo brillante de batería.-¿Qué?

-Pues que nos quedamos con ese.-repuso Imai.-Venga Atsushi canta de una puta vez.

-¡Best Thing!-grité en un gruñido.-Tocaremos Starman de David Bowie.

-Eso, escoge una sencilla y así calentamos.-murmuró Imai.

-Amo Bowie, él es un genio.-susurró Yutaka aferrado a su bajo, no había dicho nada y era como si no existiera en realidad.



En ese momento creo que me enamoré de él. Lo había visto mil veces, pero con la chupa de cuero y aquellos pantalones parecía otro. No era tan niño como lo había estado observando en casa de su hermano. Poco después sería mi pareja y sería el principio del fin.

Tocamos esa canción dejándonos la vida en ello. No sonábamos mal. Pero era de novatos tocar lo que otros habían inventado. Me fui a casa convencido que podía hacer una buena canción y que Imai podía encargarse de la música junto a Hide de los arreglos oportunos. Los hermanos podían dar su visto bueno y si creían factible cambiar algo que les gustara más. Al fin y al cabo Imai era el líder, pero era un grupo y como grupo debíamos tomar decisiones.

Cuando tuve que irme sólo se lo confesé a Hide. Fue duro decirle a un amigo que me guardara un secreto como aquel. Mi padre quería matar a Yutaka, no sabía bien quién era y tarde o temprano lo sabría. Hidehiko siempre nos encubría porque Anii no veía con buenos ojos que fuéramos pareja. En sí Hide nos descubrió en un local de ensayos que alquilamos. Nos vio haciéndolo como posesos en los aseos de aquel antro de mala muerte. Mis palabras exactas cuando lo descubrió fueron “Díselo a Anii y eres hombre muerto”.

Sin embargo, él fue quien me consoló cuando tuve que apartarme de quién amaba. Hidehiko siempre intentó comprenderme, incluso en cosas que eran increíblemente extrañas. Sentir que estaba ahí para escucharme me hacía ser fuerte. Parte de mi fortaleza era porque sabía que él estaba ahí, que él me escucharía.

Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt