Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

martes, 15 de julio de 2014

Archivo Talamasca

Éste archivo ha sido donado por David Talbot, estaba en su poder y nos lo ha cedido. Así que espero que les agrade y lo vean interesante.

Lestat de Lioncourt 


El teatro se ha alzado en París, ni más ni menos, y la Orden me ha rogado que me desplace hacia el país y visite la ciudad que está tomando forma en medio de la tragedia. Muchos duques, marqueses y diversos miembros de la familia real han caído ejecutados frente al pueblo, el cual ambicionaba venganza de sangre mientras los burgueses, completamente orondos y felices, aplaudían como locos. Un espectáculo terrible, pero que sin duda se ve representado aún de forma más abominable, si hay posibilidad alguna de ello, en los juegos de un teatro macabro.

Muchos dicen que allí se presenta el Diablo para congraciarse con los actores, pues se ven magníficos y jóvenes. Todos tienen el mismo aspecto. El cabello es negro, de corte simétrico, enfundados en túnicas del mismo color que el cabello y de una palidez propia de una muñeca de porcelana fina. En ocasiones llevan los labios pintados, pero otras veces sólo salen como ese extraño maquillaje. Sin embargo, Talamasca ha tomado conciencia que no es maquillaje. Allí, lo que hay, no es Lucifer sentado en una silla de oro sino un vampiro y su corte.

He acudido para investigar, como se me ha pedido, pero me siento completamente angustiado. Sé que no es posible que ellos me ataquen, pues nunca ocurrió con un miembro de la orden pues podemos vigilar sus movimientos y leer su mente, aunque más que leerla comunicarnos con ella.

Si les soy sincero las obras son sobrecogedoras. Hay una obra dedicada a La Muerte. Una obra encantadora, pero terrible. La muerte camina por el mundo y va sesgando la vida de una pareja joven, un niño, un clérigo y un niño que dormía plácidamente en la una. La Danza Macabra era muy popular en la época medieval, pero creí que se había erradicado. Sin embargo, ellos lo representan día tras día, noche tras noche, con sus diversas obras. Sin duda, como en toda obra, hay un fragmento de una de las representaciones que me ha fascinado.

Es el siguiente pedazo, el cual reproduzco con todo lujo de detalles:

—Por favor, os ruego—dijo una bailarina. Tenía un hermoso vestido rosa, con una falda vaporosa, y el cabello caía en dos trenzas a sus lados. Poseía una delicadeza terrible. Anteriormente había salido de una caja de música, bailado frente al público y sonreído como una niña inocente—. Por favor.

—¿Por qué debería tener piedad cuando conmigo no se ha tenido?—pregunta un joven con un hermoso violín, completamente vestido de negro y con unas manos hermosas. Jamás he visto unas manos tan blancas y hermosas. Tenía unas uñas filosas que centelleaban. También he de confesar que su belleza era mágica, sobre todo cuando movía las manos con elegancia. Se giraba en el escenario retorciéndose y entonando una canción algo siniestra—. Estoy libre del bien y del mal. Me burlo de Dios y del Diablo. Danzo por la tierra sin cadenas y me ofrezco a mí mismo como representante de la crueldad. Tengo mil nombres, pero muchos me llaman “La muerte inesperada”. Permíteme mujer, quiero beber de ti la felicidad que posees y luego deshacerme de tu cuerpo.

Tal vez, deba seguir investigando. Sin embargo, he descubierto que ese joven es un vampiro recién nacido, atormentado, y dirigido por uno de los vampiros más antiguos de los cuales se tiene consta. Se llama Nicolas de Lenfent y en más de una ocasión ha mentido sobe el teatro, es decir, intenta que nadie se marche creyendo fielmente en el folclore. Pero, este hombre sufre y padece tormentos. Pronto se delatará y delatará a todos. Necesito más datos. Quizás pronto ocurra una tragedia, por ello pido permiso para seguir indagando en los turbios asuntos de éste pequeño teatro parisino.



Olivier Smith.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt