Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

martes, 15 de noviembre de 2016

El amor por Stella

Más de los escritos de Lasher. Podemos comprender mejor a este ser, ¿no? Al menos yo estoy estudiando sus palabras.

Lestat de Lioncourt 


A veces ni siquiera se maquillaba como las desvergonzadas muchachas de su época. Tenía la cara lavada. Su mejor joya eran sus enormes ojos azules, llenos de luz de vida. Iba siempre vestida a la moda más actual, con un corte de pelo llamativo y una sonrisa encantadora. Pocos sabían el tormento que vivía su alma. Creo que sólo yo era capaz de leerla sin necesidad de palabras. Sus gestos, su forma de caminar, y sus palabras la delataban ante mis ojos expertos. La conocía desde la cuna, cuando fue mecida por primera vez por mis propias manos.

Stella era fuerte, decidida, y en sus eventos sociales vestía con glamour de Hollywood. Jamás he visto a una mujer mejor maquillada, con una forma tan elegante y desenfrenada de caminar, así como unas ganas inmensas de cubrir sus heridas con un par de canciones y unas copas. Odiaba a su hermana, pero a la vez surgía en ella la necesidad de acercarse por pena, por necesidad y por mil motivos que ni ella comprendía.

Las fiestas Mayfair cobraron un nuevo sentido tras su aparición. Eran mucho más alegres, se despilfarraba comida y bebida, no siempre estaban invitados todos los familiares y gente ajena al círculo, nuestro pequeño árbol familiar de raíces algo podridas, estaban fuera atónitos ante la desvergüenza de muchos en la piscina, el jardín e incluso el tejado.

La música me hacía bailar como un imbécil. Iba de un lado a otro dando palmas, saltando sobre los sillones y gritando que la vida era maravillosa. Reía, o al menos lo intentaba, mientras ella alzaba su copa y brindaba por su hija, sus amantes, Evy e incluso por los pomos de las puertas. Una noche todo se silenció tras un disparo. No pude detener la bala, ni contener a su hermano Lionel. Ella cayó a plomo mientras el revólver aún humeaba. Se quedó allí paralizado esperando que lo detuvieran, con los ojos llenos de lágrimas y el dolor destruyendo su corazón. Él era el autor material del crimen, pero la cooperadora necesaria e inductora era Carl.

De inmediato empezó a llover. Primero fue una lluvia fina, pero luego se convirtió en una tormenta que pilló sorpresivamente a viandantes y fiesteros en el jardín. Llovía con tanta fuerza que parecía un huracán con epicentro en la propia casa. Eran mis lágrimas. Había muerto mi bruja, mi adorada Stella, dejando atrás a una niña indefensa en manos de una auténtica criminal.


¿Y quién era yo en todo esto? “El Hombre”. Un ser que había amado a Stella Mayfair desde su concepción. Ella, tan hermosa, tan parecida a Julien y tan diferente a la amargada de su madre. Mi loca aventurera, mi niña adorada. Las fiestas se terminaron, el mobiliario que tanto amaba se ocultó en el desván y poco a poco se olvidó su nombre.  

No hay comentarios:

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt