Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

martes, 12 de noviembre de 2013

Visitas inoportunas

La noche era tormentosa y fría. Muchas calles se encontraban anegadas por la tremenda lluvia. El agua rozaba los bordillos y las alcantarillas ya no podían soportar más litros. Sin embargo, la tormenta parecía alejarse. Ya sólo era un murmullo suave que acariciaba la ciudad y posiblemente se iría en menos de una hora. La mansión se hallaba en aparente silencio. Algunos inmortales leían en sus habitaciones, conversaban con otros o como Armand y Benji que jugaban a videojuegos mientras Sybelle se prestaba a ser de juez.

Lestat era el único que tenía la música a todo volumen. Bon Jovi sonaba en ese momento explotando en los altavoces mientras sus risotadas se alzaban por encima del ruido que provocaba. Rowan estaba con él observando como se desenvolvía tarareando y aproximándose a ella para besarla. Pronto ambos cayeron en la cama completamente desnudos.

Gabrielle había llegado a la ciudad hacía tan sólo unas horas. Deseaba moverse por sus calles porque quería contemplar los pantanos, los cuales estarían inaccesibles. Lo único que podía hacer era llevar un 4x4, su propio vehículo, que permanecía aparcado en el garaje de la mansión desde hacía prácticamente una semana. Aquel vehículo era de fuerte tracción, con unas enormes ruedas y un tamaño gigantesco en su totalidad. Sin embargo, no recordaba donde estaban las llaves. Su nerviosismo era tal que era incapaz de recordar.

Entonces, en la mansión se pudo escuchar un grito terrible. Gabrielle había subido a la habitación de su hijo, abriendo sin llamar, mirando la escena y preguntando como si nada por las llaves de su propio vehículo. Lestat había gritado un “Madre” y Rowan corrió a cubrirse con las sábanas.

-Sólo quiero las llaves-dijo encogiéndose de hombros para luego acomodar su cabello-Las llaves de mi pequeño bebé. Pienso llevarlo a los pantanos y ver por mis propios ojos como están. Deseo sentir la vida salvaje muy cerca de mí.

-¡Pero estaba teniendo sexo!-gritó levantándose sin pudor alguno aún duro frente a su madre, la cual conocía a la perfección el cuerpo de su hijo.

-¿Y?-dijo mirando a los ojos a su hijo- Ni que fuera tan importante el sexo.

-¡Estaba con mi mujer!-respondió furioso porque no se iba.

-¿Me vas a decir donde están las llaves?-interrogó dejando sus brazos en jarra- Es importante.

-En la caja negra del garaje están todas las llaves. Que yo sepa la tuya tiene un pequeño sombrero negro por llavero.

-¡Es cierto!-exclamó llevándose las manos a la cabeza-Gracias hijo- se giró hacia la puerta y antes de irse miró a Rowan- Sigue disfrutando de mi hijo, Rowan.


Al cerrar la puerta Lestat se sentó en la orilla de la cama mientras ella empezó a reír abrazándolo por la espalda. Sin embargo él parecía un niño molesto, aunque su molestia se disipó como humo cuando ella comenzó a besar su cuello tirando de él hacia atrás en la cama. 

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt