Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

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domingo, 6 de marzo de 2016

Daniel ha decidido hablar nuevamente de la familia, pero esta vez con otro matiz más importante e incluyendo la gran variedad que se da en nuestra sociedad.

Lestat de Lioncourt


Las familias y su concepto han evolucionado con el paso de los siglos. Lentamente el modelo tradicional ha dado un vuelco mostrando que cualquier núcleo con amor y recursos suficientes para una vida pacífica, digna y emocionalmente estable es apropiado para llamarlo familia. El ser humano ha demostrado que las barreras pueden romperse, sin embargo siempre habrá mentes retrógradas que aún increpen los nuevos modelos familiares.

Todavía hoy hay quienes alzan la voz exigiendo que un niño crezca con una figura materna y paterna, pues puede verse vinculado a problemas emocionales que eviten su buen desarrollo como ser humano y miembro activo de la sociedad. Señalan a los homosexuales, tanto hombres como mujeres, de ser el diablo y modificar a su antojo la sociedad. Posiblemente creen que esta forma de amar y sentir su sexualidad se produjo ayer. Sin embargo, la homosexualidad existe en la naturaleza en numerosas especies animales y la humana no iba a ser excepción. Además, hay familias de padres y madres divorciados, solteros o viudos que también entran en este nuevo concepto de familia.

Los vampiros también tenemos nuestro núcleo familiar. El más conocido es un grupo de vampiros que deciden unirse. Algunos serán creaciones del líder, indistintamente si es hombre o mujer, y otro serán amigos o aliados de épocas pasadas. Un claro ejemplo de este modo de familia es Gregory que bajo su techo está su mujer, su protegido y varios amigos. Flavius habla de familia cuando conversa con Pandora, pues los vínculos son similares al amor y respeto que se deben dar en los núcleos más básicos de la sociedad. Otro ejemplo podría ser Armand que durante décadas ha convivido con Sybelle, Benji y Louis. Actualmente vive con Sybelle, Benji y Antoine. El último ejemplo que podríamos destacar es la vieja familia que poseía Jessee y que se ha visto mermada tras las Quemas y sus terribles consecuencias. Khayman, Maharet, Mekare, David Talbot, Thorne y Jesse convivían bajo un mismo techo grandes épocas del año.

El segundo grupo más conocido es de una pareja de vampiros que se soportan, más o menos, conviviendo bajo un mismo techo. Es el caso de Pandora y Arjun que vivieron durante décadas viajando por el mundo o Marius y un servidor. Convivimos mostrando nuestras debilidades y encarando el desafío de soportarnos pase lo que pase.

Después está el tercer grupo que son vampiros que aman conversar con otros, pero no son capaces de convivir mucho tiempo juntos. Cyril creó varios vampiros aunque eso no le interesó demasiado. Prefirió ser su única familia. Puede mezclarse con otros, destruir o construir, pero al parecer ama la soledad y descubrir cómo cambia el mundo cada vez que despierta.

Pero todos recordarán un cuarto grupo. Es el grupo que tiene realmente vínculos más fuertes. Lestat creó a su propia madre ofreciéndole así una oportunidad mágica para esquivar a la muerte. Él logró algo que muchos desearíamos. Nuestras familias quedan atrás y tenemos que desvincularnos completamente de ellas. Tarquin Blackwood no lograba comprender ese punto. No se puede vivir cerca de humanos inocentes que desconocen tu verdad. Ellos no te verán envejecer ni morir, pero el tiempo pasará por ellos y acabarán en un ataúd. Debes asumir eso cuando eres un vampiro. No puedes convertirlos a todos. Sabes que eso es imposible y que no todos asumen la inmortalidad aceptándola. Hay quienes perdemos el juicio por el camino y podemos acabar como Nicolas de Lenfent.

El hecho anteriormente mencionado obligó a Lestat a alejarse de Rose. Rose era una niña de edad aproximada a Claudia cuando él la rescató. Esta vez no le dio la vida eterna y decidió conservarla entre algodones. La pequeña creció con los mejores tutores, en una familia de dos mujeres lesbianas que la atendían con cariño, y logró ser una mujer refinada e inteligente. Si bien Lestat no pudo ocultar lo que era para siempre. Ella se enteró de la peor forma que su tío Lestan era Lestat de Lioncourt, su amante Louis era Louis de Pointe du Lac y que no era humano.

Lestat siempre deseó tener una familia porque cuando era niño sólo tenía a su madre, pues sus hermanos sólo le ofrecían golpes porque eran igual que salvajes y su padre nunca le mostró amor o respeto. Lestat tuvo una madre con mano dura, pero que se desvivía porque su hijo al menos fuese feliz. Siempre quiso protegerlo como una leona aunque sus fuerzas se iban debilitando. Por eso cuando Lestat se marchó de París, dejando a su amante enloquecido en manos de Armand, se aferró a su madre que finalmente se marchó para que tanto él como ella pudiesen pasar página. Cuando Lestat llegó a América del Norte conoció un mundo nuevo, lleno de sensaciones, con gente refinada del viejo mundo intentando imponer sus principios a los “salvajes” y esclavos. Se enamoró nuevamente como jamás lo ha hecho y decidió tener una hija. Creó a Claudia para que Louis tuviese algo por lo que luchar, pero también porque él quería ser padre y poseer una familia. El concepto de familia era importante para aquel joven vampiro. Pues la familia es importante para cualquier humano y nosotros no dejamos de ser humanos del todo. Somos una mezcla, como ya he dicho en otros escritos, y necesitamos del contacto y cariño de aquellos que amamos.

El príncipe de los vampiros, como así lo hemos coronado todos, ahora también posee un hijo biológico gracias a la ciencia. Viktor de Lioncourt es idéntico a su padre en muchos aspectos, y no sólo físicos, porque posee ese arranque rebelde y temerario así como esa chispa de hombre de acción. Sus modales y conocimientos son más elevados. Él estuvo preparado para ser vampiro desde que era un niño. Pese a su claustrofobia deseaba con tesón ser como su padre, como los científicos que le rodeaban, como el milenario que le apoyaba en sus horas de estudio y como su madre. Seth, el hijo de Akasha, siempre comprendió este hecho aunque no tanto su creado.


Actualmente Viktor y Rose son vampiros formando parte de una familia mayor. El núcleo familiar de los vampiros se ha agrandado. Ya no convivimos en pequeños o medianos círculos de inmortales. Ahora Lestat desea que todos nosotros seamos una Gran Familia similar a la de Maharet pero incorporando a espíritus, humanos y cualquier ser que vague por la tierra. En realidad el mundo es una Gran Familia, pues es nuestro hogar, y deberíamos comenzar a darnos cuenta que aunque no tengamos vínculos de sangre deberíamos amarnos y respetarnos como hermanos. Quizás este concepto es muy hippie para muchos de vosotros, ¿no es así? No obstante os invito a reflexionar sobre ello en este domingo. 

viernes, 20 de noviembre de 2015

Querido tío

Rose me escribió esto hace años. Sin duda es hermosa por dentro y por fuera.

Lestat de Lioncourt


Querido tío Lestan:

Hoy he cumplido ya doce años. Mañana será mi fiesta de cumpleaños. Sé que quizás no puedas acudir, pero me gustaría verte allí. Echo mucho en falta tus abrazos, tus historias inexplicables y nuestros momentos mágicos hablando sobre el futuro. No sé que sucederá en los próximos años. Dices que soy muy joven y puedo hacer todo lo que yo desee. ¿Realmente puedo hacerlo? Creo que me faltarán vidas para cumplir todos mis pequeños deseos. ¿Un ser humano puede vivir tanto tiempo? Querría vivir más de cien años y poder viajar a todos esos países donde dices que has estado. ¡Sería maravilloso ir contigo! Estoy segura que a tu lado nada malo podrá suceder. Tú siempre estás ahí para salvarme de cualquier mal.

A veces me pregunto si realmente eres humano, pues eres un ángel. Tienes lo que la tía Marge llama bondad. Yo creo que es algo más que bondad. Cuando era más pequeña recuerdo que viajé contigo hacia las estrellas y, ahora que he crecido, no sé si fue un sueño maravilloso u ocurrió realmente. En muchas ocasiones olvido tantas cosas... ¡Pero eso no puedo olvidarlo! He olvidado el perfume de mi madre, pero no sus caricias o sus ojos llenos de tristeza. Igual que no puedo olvidar tus palabras, ese abrazo firme y la luz de las numerosas constelaciones de ese día. Todavía no sabía siquiera que eran constelaciones, pero ahora podría nombrarte algunas de ellas sin dificultad. Sé que decidiste cambiar mi apellido por el tuyo. Rose Fisher murió aquel día, el mismo que firmaste los documentos mientras mirabas con rabia a los que eran mi familia, mientras me jurabas que me querrías como una hija. ¿Te cuento un secreto? Yo te quiero como a un padre. Tú eres mi padre, aunque te llame tío Lestan.

Sé que siempre me has dicho que soy muy madura para mi edad, que he logrado encajar en la escuela privada donde mis tías y tú me habéis apuntado, y que, por supuesto, mi inteligencia es brillante. Sin embargo, hay cosas que se escapan de mi comprensión. Tú siempre has sido muy bueno contigo, aunque no sé si yo soy todo lo que tú esperabas de mí. Deseo realmente hacer todo lo que imagino. Quiero ser alguien valioso, como tú, y aportar algo más que mi presencia a éste mundo.

Me estoy haciendo mayor y todavía tengo sueños de niña. Tal vez soy muy caprichosa al pedirte que vengas, al rezar constantemente por verte llegar a mi balcón y que me alces como si fuese una niña de seis años. Es estúpido. Si bien sé que soy algo más que una niña adoptada por un hombre amable, rico y atento. Sé que tú has cambiado el mundo, al menos el mío, y yo tengo el destino de cambiar el de otros. Quiero hacer algo bueno. Necesito que me acompañes. Todavía te necesito y dijiste que estarías siempre conmigo hasta que no te necesitara. ¿Y si siempre te voy a necesitar? Nunca voy a querer que te vayas. Rompes mi corazón cuando te veo irte y lo recompones cuando al fin llegas con un libro, unas muñecas o simplemente un abrazo que me hace sentirme en casa.

¡Por favor, tío Lestan, quiero sentirme de nuevo en casa! Amo a mis tías, son muy buenas conmigo, pero también te quiero a ti. ¿Vendrás? Por favor, di que vendrás.

Con amor,

Rose Lioncourt  

jueves, 22 de octubre de 2015

Él, yo y la eternidad

A veces uno sale a la calle sin esperanzas de encontrar algo que te emocione, llame tu atención y provoque que tu corazón lata como nunca. Llevaba años sintiéndome solo. La soledad es terrible y, en ocasiones, no se puede espantar con facilidad. Puedes sentirte solo en mitad de una reunión de amigos, vacío en mitad de una cama rodeado de mujeres que acarician tu pecho y te adulan, humillado ante los aplausos del gentío y olvidado pese a tener el reconocimiento de aquellos que dicen amarte. He descubierto muchos tipos de soledad a lo largo de los siglos. Una soledad aguda y que se convierte en daga que atraviesa mi corazón, enterrándose hasta el puño, mientras siento que pierdo el conocimiento y el aliento.

Por aquellas fechas, cuando había abandonado Europa y me adentraba por las tierras salvajes del nuevo mundo, descubrí una soledad aún más terrible y aciaga. Descubrí la soledad de ser extranjero en un mundo de rostros ligeramente conocidos, con un acento similar y unas ideas mucho más perversas que las mías. En sus almas podía leer la frialdad del dinero, la pasión por la carne y el desprecio por lo distinto. Siempre he tenido un deseo insaciable, por no decir terrible, de conocer nuevas experiencias e información.

Una noche recorría los barrios cercanos al puerto, donde los tugurios eran horribles y los marineros brindaban con las rameras más baratas. Allí, entre la multitud de almas en descomposición, encontré la mirada torva de un joven acaudalado que despreciaba el dinero, su suerte, la vida misma y su belleza. Reconocí a mi viejo amante Nicolas en él. Nicolas siempre despreció su talento, sus dotes, el dinero que una vez tuvo y todo lo que pudo haber sido. Nunca tuvo una motivación real. Aquel muchacho, con unos años más de los que Nicolas y yo disfrutamos como humanos, desprendía un aroma a ron barato, perfume de zorra bien adiestrada y sudor.

Él había estado allí toda la noche, como cada día al atardecer, jugándose la fortuna que le había concedido su difunto padre. Podía ver en él el rostro de su hermano mientras se precipitaba por la vidriera, así como esos ojos azules tan similares a los míos y su cabello rubio hondeando al viento antes del impacto. Un impacto que me ensordecía. Era una imagen que le retorcía y contagiaba con dolor, miseria y ruindad. Despreciaba todo lo que era y fue. Él amaba a su hermano más que así mismo, pensaba que era el ideal de hombre que nunca llegaría a ser y disfrutaba llorando frente a su tumba.

Vigilé sus pasos y a la puta que llevaba colgada del brazo. Cuando salieron no me despegué de ellos, fui su sombra, y cuando pude alcanzarlos vi como el chulo que nos acompañaba, pensando que era el único que espiaba a la pareja, se abalanzaba sobre él. Si bien, yo fui quien salió ganando con dos víctimas entre mis colmillos y él en mis brazos.

¡Oh! ¡Qué magnífica sensación de triunfo! La soledad se había evaporado por unos instantes. Sólo existía sus ojos verdes encolerizados y atemorizados. Sus labios carnosos parecían que iban a gritar, pero los callé al morder su cuello y dejarlo inconsciente. ¡Ah! ¡Qué hermoso! Era fabuloso poder sentir su peso junto al mío, como se retorcía dulcemente entre mis brazos y finalmente se abandonaba esperando la muerte. Una muerte que no vino, sino que finalmente, noches más tarde, sería eternidad.

Cuando estoy en su compañía, aún hoy, no me siento solo. Rememoro cada recuerdo, me apoyo en su hombro y tomo sus manos entre las mías. Me gusta jugar con esos largos dedos de marfil y pensar en las correrías que hemos hecho ambos. Conversamos, maldecimos, peleamos hasta lo indecible y después nos estrechamos mientras nos besamos desesperados. Somos las dos caras de una misma moneda. Él es mi antagonista y el único que ha logrado tocar tanto mi corazón. Él, Claudia y mi madre son sin duda mis creaciones más preciadas desde que tengo memoria, aunque ahora en éste círculo estrecho está Rose y Viktor. Rose es mi rosa de sangre, mi hija, y la niña que crié como si fuese mi sobrina dándole todo. Viktor es sangre de mi sangre, es un Lioncourt de pies a cabeza, y es sin duda mi orgullo. Sin embargo, no me siento solo ya gracias a Amel, aunque necesito urgentemente estar codo con codo con mi mártir, mi filósofo... mi Louis. ¡Y por supuesto saber dónde está mi madre! Ella siempre aparece y desaparece.


Doy gracias al destino por habernos unido a Louis y a mí. Nada hubiese sido lo mismo sin él. Ustedes no sabrían de mí, de nosotros, y éste telón jamás se habría alzado dejando nuestra historia en un cofre dorado cuya utilidad sería imposible de averiguar.


Lestat de Lioncourt   

martes, 22 de septiembre de 2015

Amor a primera vista

Ahora comprendo porqué estos dos terminaron juntos... En fin... mi hija adoptiva y mi hijo, ¿se puede considerar incesto?

Lestat de Lioncourt


Llegó a mí tullida, como un jardín arrasado por un salvaje, completamente ciega y con terribles cicatrices. Apareció como si fuese un sueño. Era hermosa, pero frágil. Habían destrozado su vida, arruinado su futuro y convertido su historia en un borrón en mitad de un libro demasiado extenso. Él cretino que había convertido en un infierno sus pasos por éste mundo, tan hermoso como salvaje, estaba muerto. Sin embargo, su muerte no me reconfortó ni me provocó placer alguno. Tan sólo me hizo despreciarlo aún más.

Siempre he sido un hombre impulsivo. Según mi madre tengo a quién parecerme. Soy de ese tipo de chicos poco reflexivos, aunque intento pulirme y comprender el mundo que me rodea. Mi curiosidad no posee límites, pero eso también me hace ser impulsivo y temerario. He vivido a la sombra de miles de recuerdos, libros, música tocada por un diablo en su mejor momento y la fascinación de una figura de leyenda. Sin embargo, frente a mí tenía a alguien que reconocería mis rasgos y me hablaría de él de forma íntima. No pude contenerme y fui a verla. Ella, la rosa más hermosa del Jardín Salvaje, estaba recuperándose como si fuese un ángel que intentaba volver al cielo.

Me senté junto a ella, tomé su mano entre las mías y jugué con sus finos dedos. Algo en mí me pedía quedarme a su lado. Creo que comprendí las miles de novelas románticas que abarrotan algunas repisas de la extensa biblioteca de mi vivienda. Aprendí a amar casi sin conocer, simplemente porque ella tenía un aura distinta a los demás. No era un vampiro. Estaba tibia y olía a vida. Era muy distinta a mi madre, aunque una vez fue como ella. Todos a mi alrededor poseían colmillos, pero ella era una mujer simple con miles de sueños muy similares a los míos, tan comunes como especiales.

El día que despertó algo comenzó. Ella y yo nos conocimos sin la intimidad de un café, aunque sí con la pulcritud de un hospital. Nos sentamos frente a frente. Por supuesto, me habló de él, de mi padre, y comprendí que realmente era algo excepcional. Acepté el hecho de ser su hijo y de parecerme demasiado a él. Nunca se lo había confesado a nadie, pero en parte se convirtió en mi héroe. Hay niños que tienen a Superman, pues yo tengo a Lestat de Lioncourt. Es irónico, ¿verdad? Un padre ausente que siempre ha estado ahí, aunque él lo desconociera.


Recuerdo su cuerpo desnudo bajo el mío, sus besos dulces, sus caricias indecentes y mis salvajes movimientos. Nos amamos como nunca lo habíamos hecho, del mismo modo que nos dejamos llevar por la necesidad de ser amados. El flechazo se convirtió en amor y el amor en un vínculo que perdurará para siempre.  

jueves, 30 de julio de 2015

Hijos de la oscuridad

Viktor y Rose son mis hijos. Yo salvé a Rose cuando era una niña, le di una esmerada educación y llegado el momento le ofrecí mi sangre. Viktor es hijo mío, sangre de mi sangre, genes de mis genes, y de una científica. Ellos son las nuevas flores que han surgido de un edén quemado.

Lestat de Lioncourt


—Todavía no puedo creer que esto haya pasado—dijo abrazándose así misma.

Su figura se vislumbraba a duras penas. La habitación estaba a oscuras y sólo las luces de la ciudad incidían sobre ella. Tenía el cabello suelto, algo desacomodado, y vestía un hermoso vestido de fiesta en color rojo pasión. Parecía una rosa salvaje en mitad de un inmenso jardín. ¿Y no era eso Rose? Una rosa de sangre del hermoso Jardín Salvaje. Su piel tenía un aspecto lozano, pues había consumido sangre hacía tan sólo una hora. Podía percibir aún el aroma de su víctima, una mujer de unos cuarenta años que ya no tenía fuerzas para vivir.

Me encontraba de pie, tras ella, con los brazos cruzados a la altura de mi torso. Mi cabello estaba algo más arremolinado que el suyo. Había estado corriendo por la ciudad tras unos asaltantes. No los maté, pero sí los dejé al borde de esa delgada línea en la cual decides que debes enmendar tus errores, revisas tus fracasos y caes en el abismo de una verdad dolorosa.

—¿Hubieses deseado haber continuado siendo humana?—pregunté con cierto temor.

—Jamás. Fue algo necesario, aunque me hubiese gustado ser madre—repuso girándose suavemente hacia mí—. ¿Nunca lo llegaste a pensar?

—Fareed podrá solucionarlo—expliqué—. No es algo que no podamos hacer.

En ese instante rompió a llorar y corrió hacia mí. Pude escuchar su llanto, pero también olerlo. Era como una pequeña lluvia salvaje que provoca la extraña sensación que algo se rompe. Sin embargo, me tomó del rostro y besó mis labios logrando que olvidara el dolor, el miedo, la preocupación y el llanto. Ella acabó aferrada a mí con firmeza, mientras yo la tomaba de la cintura.


Mi padre había salvado su vida en dos ocasiones. Ella, sin saberlo, había salvado la mía. Había salvado mi vida de una soledad que me aplastaba, del frío del laboratorio, de mi miedo a la oscuridad y los sitios cerrados. Ella había logrado que cualquier lugar fuese un paraíso.

domingo, 12 de abril de 2015

A mi querida niña

Rose, nunca olvides que puedes luchar por tus sueños y salir ganando. 

Lestat de Lioncourt


Sé que no puedes dejar de contemplarme. Ahora sabes qué soy. Llevabas algún tiempo sospechando. Esa fantasía infantil, esas creencias tan dulces y encantadoras, pueden ser una revelación terrible para una mente adulta. Cuando eres pequeño crees que sólo los héroes de comic, los ángeles, las aves, los aviones y Peter Pan pueden volar a través de las estrellas. Sin embargo, aceptar algo insólito como ésto para un adulto, un ser que ya no cree en seres fantásticos de novelas baratas, es imposible.

Siéntate a mi lado, por favor. Hazlo como cuando eras una niña de hermosos cabellos dorados, ojos enormes llenos de ilusión y deseos de escuchar mis locas aventuras, permite que bese tus mejillas y pueda llamarte, en silencio, hija mía. Hace mucho perdí a una hija, provoqué su desgracia y me condené por ello. Tú eres la cura a las heridas. Me has devuelto la fe en una humanidad que camina hacia la destrucción de sí misma. Yo no he dejado de ser humano. Tal vez sea un monstruo terrible, una mezcla inexplicable de dos mundos, pero te juro que mis sentimientos son tan similares a los tuyos.

Mi corazón late, Rose. Mi mente se altera y aterra. Creo que siempre he tenido buenos sentimientos, pese a mi egoísmo y estupidez. Jamás he pensado sobre las consecuencias de mis actos. Soy, quizás, demasiado impulsivo y tú, mi hermosa niña, muy inteligente. Aunque, tal vez debería dejar de llamarte niña. Eres una mujer realmente bella, con una sonrisa dulce y un pasado terrible. Tan fuerte como las rosas que nacen en los desiertos, las flores que surgen en un risco y esas, que sin necesidad de luz, son capaces de vivir durante décadas para dar su mejor fruto.

Te he mentido, pero fue por tu bien. Prometo que ésta pequeña mentira, éste guiño, era para cuidarte de un jardín salvaje que no me pertenece, pero en el cual me comporto como si fuese su jardinero, propietario y flor maldita. Mírame, Rose. Eres la rosa salvaje que tanto esperaba. Tú eres mi descendiente, mi hija, mi pequeña y ahora una joven fuerte. Lucha, Rose. No te detengas. Serás todo lo que quieras ser. Jamás dejes lo que amas. Nunca permitas que otros te digan que eres incapaz. A mí me daban por muerto, asesinado a dentelladas de ocho magníficos ejemplares de lobo, pero sobreviví y ahora he sido coronado como Príncipe de los Vampiros.



Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt