Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

Mostrando entradas con la etiqueta mujer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujer. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de junio de 2016

Humanamente soy así.

Admito que amaría conocer a Petronia. Estoy seguro que no me llevaría mal con ese "monstruo". Para mí me parece valiente porque ha seguido defendiendo la verdad, su verdad, más allá de lo que otros puedan creer. 

Lestat de Lincourt 



—Ya carezco de la ingenuidad que poseía cuando era joven. He dejado atrás la inocencia para adentrarme en el dolor y la amargura aceptando la realidad que me ha tocado vivir. De nada vale soñar cuando es imposible cambiar la verdad que cargas como un estigma pesado. Sólo codicio deseos, o pequeños cambios en mi preciado mundo, cuando son posibles o creo que puedo alcanzar la meta. Quizá muchos dirán que soy un ser descontento, pero sólo soy realista—dije en voz alta dictándole a Manfred. Quería dejar constancia de mis sentimientos de una buena vez.

—Petronia, ¿crees que es bueno empezar así tus memorias?—preguntó dejando sobre el folio el bolígrafo entretanto se reclinaba en la silla y me observaba de soslayo.

—Agarra de nuevo el bolígrafo o te lo comes—contesté.

Rápidamente volvió a la postura inicial de escritura mientras pensaba la forma en la cual proseguir. Tenía que contar lo que sentía sin hundirme en la angustia. Así que simplemente me senté a su derecha, usando un pequeño taburete que me ayudaba como mesa auxiliar cuando trabajaba, y apoyé la cabeza en su hombro.

—No soy lo que todos ven. Ni siquiera soy lo que yo quiero ver. Simplemente este monstruo respira esperando que un día alguien, además de su creador, se de cuenta que ama. Sí, poseo bondadosos sentimientos, pero pocos quieren aceptarlos. De hecho, creo que nadie acepta que yo los tenga—él paró dejando de nuevo el bolígrafo sobre el papel, se giró hacia mí y me abrazó besando mi frente. Fue un gesto íntimo y tierno que pocas veces aceptaba.

Cerré los ojos imaginando mi vida de haber sido un hombre normal. Pensé en mi trabajo labrando el campo, pescando o simplemente marchando a la guerra. Nadie me hubiese golpeado, abusado de mí o lanzado contra otro gladiador. Sonreí dibujando en mi mente hijos que no tuve, un mujer a la que amar y un amante masculino al que visitar porque mi sexualidad sí que está definida. También, claro está, me he imaginado como mujer. He aceptado la condición de ese género mil veces en mis fantasías y también poseía familia, una vida digna y momentos agradables. Quizá jamás habría acabado siendo un vampiro, pero al menos habría sido absolutamente feliz. 

Sabía lo que era. Me habían negado desde nacimiento tener un género. Era una hidra con dos géneros que acabó entre gruesos barrotes llorando. Si ya es terrible sentirte despreciado aún lo es más tener que asumir ese dolor siendo esclavo.

Admito que durante siglos en mi despertar deseé ser mujer, pero luego me di cuenta que sólo quería serlo para parecer frágil frente a Arion y conseguir así su amor. Es algo que tengo que aceptar. Mi lado masculino es el más cómodo, con el que más me identifico, pero tengo que combatir la verdad y asumir que no soy ni lo uno ni lo otro. Ahora a todo lo que vivo lo llaman intersexualidad, pero la verdad es que ya estoy cansado de luchar para comprender qué demonios soy. En estos momentos sólo quiero sentir algo de amor y paz. 

Me eché a llorar en silencio y él me rodeó con firmeza. Podía notar la tela de su chaqueta acariciar mis mejillas, su suave colonia golpeaba mi nariz, mientras escuchaba su voz tararear bajo viejas canciones que a veces ponía en el gramófono de la sala. Sé bien que me quiere aunque no me comprenda del todo. El único que logra comprenderme con todas las malditas consecuencias es Arion y justamente no estaba. Hacía algunos días que se había marchado mi maestro porque quería que mis camafeos se vendieran por todo el mundo. Yo sólo quería fabricarlos para él, pero tenía razón que podía ser un buen negocio otra vez justo ahora que volvían a estar de moda para los modistos en las pasarelas más sofisticadas.

—¿Quieres seguir tus memorias?—preguntó.

—Más tarde... ahora sólo abrázame—dije—. Pero como me eches esto en cara dentro de unos días, o incluso dentro de unos años, soy capaz de partirte en dos como una ramita seca—advertí incorporándome para advertirlo mirándole a los ojos, después volví a recostarme sintiendo la calidez de su abrazo.



domingo, 13 de marzo de 2016

Ensayo sobre lo "femenino" en el vampirismo

Un ensayo que puede traer discusión entre hombres y mujeres... Daniel Molloy ha querido dar su opinión sobre el problema del hombre y la mujer. 

Lestat de Lioncourt


Hace unos días fue el “Día internacional de la Mujer” y muchas mujeres alzaron la voz por aquellas que están mudas por el miedo, la muerte o la indefensión. Sin embargo también acudimos a bochornosos espectáculos de mujeres que humillan a hombres en comentarios carentes de respeto. El feminismo ya no posee el mismo valor y respeto en la sociedad debido a la imparcialidad creciente en las últimas décadas. La denominación se ha convertido en un impulso hacia lo obsceno, estúpido y aberrante. Muchas mujeres creen que el sexo débil es el masculino y deben incluso abortar si el ser que llevan en su vientre, que se alimenta de ellas y puede ser fruto de una nueva esperanza, es varón.

En el mundo de los vampiros el feminismo evolucionó hacia otras vertientes. Son muchas las mujeres que se desligaron de lo femenino o clasificado como tal, igual que muchos hombres se atrevieron a destruir las normas que había establecidas a su alrededor. El feminismo no es cosa de mujeres, es cosa de hombres y mujeres. El feminismo es una lucha constante por un equilibrio, por una verdad, por unos valores que aún no se han establecido del todo en la sociedad y por quebrar la frágil línea que hay entre hombre y mujer. Una línea, que todo sea dicho, se inventó alguien en algún momento y ha seguido marcada como si realmente hiciese falta.

¿Qué es lo femenino o lo masculino? ¿Acaso saben algunos hombres, o mujeres, que el color rosa se estableció como masculino en el inicio del siglo XX en una revista de modas? Tal vez no. El rosa es un color más fuerte y por lo tanto se denominó masculino, pero ¿realmente tiene que ser fuerte un hombre y débil una mujer? ¿Qué nos hace fuertes o débiles? ¿Es la fuerza bruta, la inteligencia, la forma de solventar un problema o todo a la vez? Podemos ser fuertes con nuestros brazos pero nuestra mente, o el espíritu de lucha, estar en banca rota. La fortaleza no debería ser juzgada sólo por la resistencia física, pues puedes tener mayor fortaleza mental o espiritual y lograr más metas que alguien que simplemente es bueno usando la fuerza de sus extremidades.

Los hombres son los grandes perjudicados del machismo impuesto en la sociedad. Muchos luchan por la igualdad salarial de la mujer, por su visibilidad en todos los puestos de trabajo, pero se olvidan que hay hombres que aún son insultados, amenazados o vistos como “raros” al elegir profesiones típicamente femeninas. También son vilipendiandos muchos hombres que deciden ser quienes eduquen a los hijos, cuiden del hogar y se dediquen a tareas “femeninas”. Hay miles de leyes que amparan a la mujer a la hora del divorcio cuando el matrimonio no funciona, pero no tantas para el hombre. Y por supuesto, aún la sociedad no castiga de igual modo, con rechazos o manifestaciones públicas, los insultos o golpes de una mujer a un hombre que los de un hombre a una mujer.

El machismo hace ver al hombre como objeto de fortaleza, como alguien que debe ser fuerte incluso mentalmente sin dejarse llevar por sus impulsos primarios de llorar, reír cuando lo desea o mostrar cierta sensibilidad hacia actos terribles. El hombre debe ser una roca que esté contra vientos y tempestades, un ser inamovible que muestre terquedad y firmeza, pero eso no es así. Los hombres que ocultan sus sentimientos son infelices, los que quieren ser fuertes por sí mismos, sólo por haber nacido varones, son arrastrados por la corriente y terminan ahogados. Hay muchos hombres que no piden ayuda porque se les educó que un hombre no pregunta, no pide respuestas, no clama por un salvavidas cuando se está muriendo en mitad de un mar de penurias, pues un hombre debe ser fuerte y ser débiles es de mujeres.

El mayor ejemplo de ruptura de todas esas reglas sociales es Lestat. Lestat ha mostrado a toda La Tribu, la cual incluye a los humanos y otras formas de “vida”, que un hombre debe llorar cuando lo necesita y eso le fortalece. Es el mismo que ha clamado por ayuda incluso a su madre. Poco a poco ha demostrado que la soledad es una enfermedad terrible y siempre desea rodearse de todos los que ama, pues sentirse solo lo debilita y odia sentirse débil. Él necesita amor, ¿y no es una premisa que dicen que sólo busca amor la mujer y que el hombre puede vivir sin él? No. No es así. Si Lestat se ha levantado mil veces es porque se ha apoyado en otros, ha buscado respuestas a sus preguntas y ha hecho que sus lágrimas vacíen de sufrimiento su alma para continuar luchando. También ha demostrado que un verdadero guerrero no busca la el enfrentamiento sino la paz, sin embargo es algo que también podemos ver en otros viejos guerreros.

Así mismo podemos encontrar ejemplos diversos entre hombres y mujeres inmortales. De Avicus o Flavius, por ejemplo, hemos podido observar que hay hombres que aman la literatura y se emocionan con su lectura. Khayman siempre buscaba consuelo en Maharet pese a ser su guardián. Armand ha demostrado fragilidad desde el primer momento pese a la entereza de seguir hacia delante. Louis es el claro ejemplo de la sensibilidad extrema hacia ciertos asuntos. Del mismo modo muchas mujeres han demostrado ser luchadoras y romper los estándares establecidos. Quizás el mayor ejemplo de todos es Gabrielle. Ella ha decidido por sí misma vestir ropa ambigua y recorrer el mundo en solitario durante gran parte de su vida, ha ido y venido escuchando a otros, aprendió a observar y actuar acorde a lo que sentía o creía que debía hacer. Sin embargo, ha mostrado también sentimientos hacia las desgracias de su hijo y cierta ternura cuando se depositó el cadáver de Mekare en su tumba. ¿Y qué decir de Pandora? Ella no fue educada como una mujer. Su padre decidió que tendría los mismos privilegios que un hombre y lucharía con su educación sobre el poder establecido por los varones.

Los sentimientos no saben de género ni de sexo. El género es mental y el sexo es únicamente el símbolo de los genitales. Petronia es el claro ejemplo de ambigüedad. Es un ser que destruye con sus puños todo lo que podemos imaginar. Las ecuaciones no salen con la creación de Arion ni con los preceptos que se han generado en la sociedad. Como bien dijo Benjamín a Armand en “Príncipe Lestat”: No todo es blanco o negro.

Por eso mismo me molesta que se alcen voces el “Día de la Mujer” para clamar sólo por el feminismo hacia el bienestar de la mujer, pero se olvide del yugo que muchos hombres tienen por culpa del machismo y el feminismo mal encaminado. El “Día de la Mujer” debería ser una fiesta para celebrar la vida que da la mujer en la naturaleza, el abanico de color que esta ofrece, y para educar a las futuras generaciones en no caer en errores del pasado. Este día debería ser para recordar que lo femenino no es el rosa, pero que tampoco lo es el azul. Debería hablarse menos de las diferencias entre hombres y mujeres… ¡Pues no existen! Este día debería mostrar mayor acercamiento del hombre a la mujer y la mujer al hombre. Tal vez me gano enemigo al escribir estas líneas pues piensan que desprecio la lucha feminista y no es así. Simplemente os estoy demostrando que lo que tacháis de femenino no lo es y lo que ensalzáis como masculino tampoco lo es.


Quizás la inmortalidad nos hace más libres, más sabios, más poderosos… pero somos igual de débiles si no estamos unidos. Nos hemos unido hombres y mujeres de todas las especies para luchar contra una gran catástrofe. ¿Por qué los humanos no deberían empezar a hacer lo mismo que han leído en nuestros libros? Quizá se acabarían así las absurdas guerras de sexo y dejaríamos de necesitar días especiales para clamar por justicia y respeto. 

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Mi dulce maestro

Petronia es una mujer fuerte, pero también un alma delicada.

Lestat de Lioncourt


Parezco la reina de hielo. Una mujer completamente fría, frívola y cruel. Él me describió como un ser temible al cual no se puede amar. Tal vez lo merezco. Sin embargo, me abrí a él en los últimos momentos en los cuales decidí ser yo misma. Acepté la fragilidad compleja de mi alma. Mi corazón aún tiembla cuando recuerda el dolor que han tenido que contemplar mis ojos. Deseaba tanto ser la heroína que todos amaran, la mujer perfecta y no el estéril monstruo que jamás sería reconocido por otros.

Me miro al espejo y utilizo mil trucos para endurecer mi mirada, afilar mis rasgos o convertirme en una dama adicta a los negocios, pero sensible ante el arte. Arion me confesó hace tiempo que si sigo admirando el arte, sintiendo el dolor ajeno, es que mi alma no se ha endurecido como mi cuerpo, el cual parece cincelado en mármol.

Mis ojos oscuros, de largas pestañas y perfectas cejas delineadas, ofrecen al que me miran un vistazo al apocalipsis más terrible. Mi cuerpo, esbelto y ligeramente delicado, se oculta tras las chaquetas negras que suelo utilizar. Aunque él, mi dulce maestro, ha logrado verme envuelta en las sedas más delicadas, lino blanco o satén. He aceptado vestir ropa interior de encaje, la misma que lograba realzar ligeramente mis escasos pechos, y mostrarme sensual arrojada en la cama como un animal salvaje. Tengo manos de artesano, pero suaves como las de un artista del piano. Las mismas manos que a veces golpean con dureza el mundo.

Quizás soy cruel porque el mundo lo ha sido conmigo, pero sé que en realidad sólo conjuro esa apariencia esperando que nadie me dañe. He creado un muro alto y torturoso. Me he convertido en algo que no soy. Sólo él, Arion, sabe todo acerca de mi alma. Él posee la calma que yo necesito.


Mi alma se divide en dos grandes amores. Un amor conocido por el arte y la orfebrería, el otro es él. Un hombre que todavía me abraza con la ternura necesaria como para mostrarle mi alma, dejar que el mundo se diluya entre nosotros y nos convirtamos en uno.  

sábado, 21 de marzo de 2015

Mujer, reina...

Akasha era algo más que un monstruo, porque era una mujer. El monstruo lo creó el miedo que teníamos a su poder. Ella era una mujer. 

Lestat de Lioncourt 

Detestaba ver que pese a los siglos, así como la sangre derramada, aún la Tierra, mi mundo, se viese afligido por la hipocresía y la imposición de miles que se creían sabios, pero jamás tuvieron sueños. Si un sabio carece de sueños, metas y posibles triunfos, carece del impulso apropiado para fortalecerse y luchar. Frente a mí tenía día tras día a un vampiro arrepentido, un hombre dolido por su propio orgullo, y detestaba la compañía perpetua de mi amante, mi esposo y rey. Allí sentada, en aquel trono de oro que podía alimentar a cientos, me sentía vacía.

Los hombres se habían convertido en hienas, la decadencia había arrasado las hermosas tierras que yo había cultivado con amor y pasión, el olvido había llegado a convertir en dementes a los que una vez me adoraron, la verdad se desvanecía y el sol parecía inocuo en mí. La vida pasaba frente a mí sin formar parte de ella, como si yo no tuviese sentimientos y sólo fuese un trozo de piedra recién esculpido. Quería llorar. Nadie me trataba como una mujer, tan sólo veían a una diosa, una reina, la fuente de poder y me veneraban como a una madre.

Ni bondad ni malicia. Ni diosa ni monstruo. Yo era una mujer. Una mujer que había sido madre. Una madre que había visto crecer a su hijo lejos de sus brazos. Sostenía entre mis manos el vacío de un gran pesar. El amor era tóxico para mí, pues no encontraba la pureza de otras épocas. Pero, para colmo, ese murmullo. Las palabras sutiles, en un idioma antiguo que yo había usado como si fuese nuevo, y en un tono calmo. Me hablaban de pasión, despertar, tambores en medio de la noche, llamaradas por doquier y la verdad yaciendo en el pecho de mis enemigos.

Entonces, él, apareció. Su rostro hermoso, casi perfecto, como si hubiese sido cincelado por el mayor de los artistas. Sus labios carnosos murmuraban dudas que aún no había solventado, las mismas que yo una vez había tenido. Esos ojos profundos, vivos, audaces y llenos de amor se posaron en mí y me preguntó sin necesidad de palabra alguna, sin tener que hacerlo a viva voz, mi nombre. No pude controlarme y lo grité. Grité a su mente mi nombre. Grité la verdad que no había propagado aún a otro ser desde hacía tanto. Me sentí dichosa. Él me amaba como amaría un niño a una flor, simplemente por su belleza natural. No me temía, tampoco me codiciaba. Tan sólo quería estar a mi lado, comprenderme y sentir que yo podía vibrar aún bajo ese cascarón de piedra.


Tardé en percatarme que no regresaría. Él se había marchado. Odié a Marius por su codicia, sus celos, su orgullo herido y sus reproches. Sabía que él mismo se odiaba por ello. Guardé celosamente mi pasión y me hice un juramento. La próxima vez que viese a mi príncipe, ese ángel hermoso dotado con la astucia de los nuevos tiempos, lo haría mi compañero y rompería las ataduras. Igual que rompería el mundo en mil pedazos para crear uno nuevo.  

miércoles, 14 de enero de 2015

Ella mi flor mágica

Quinn ve a Ophelia Inmortal como una de sus flores. ¿Y quién es Ophelia? Pues Mona, claro. ¿Acaso no recuerdan?

Lestat de Lioncourt


Sí la miras verás a una mujer, pero si observas comprenderás que es algo más que unas bonitas curvas y unos ojos profundos. Ella era distinta. Tenía un aura completamente sobrecogedor cuando la vi. Se convirtió en lo único que existía en aquel restaurante. Aquellos ojos profundos, verdes y amargos. Esos que parecían cristalizarse a cada instante mientras me incitaban. Me guiñaban una verdad desconocida. Acabé adentrándome en un valle de placer. Creo que caí en una espiral de desconcierto y amor. Mi corazón no paraba de palpitar y me sentí enfermo. Quizás enfermé aquel día de una locura especial llamada amor.

Su cabello rojo era fuego intenso en mitad de aquel paupérrimo lugar. Muchos enfermos parecían disfrutar de la cubertería de lujo, la comida sofisticada y la compañía de aquellos que les habían ido a visitar. Era el restaurante de un hospital, pero no lo parecía. Ni siquiera pensé que ella pudiese estar enferma, herida de muerte, sino que vi a la mujer de mi vida sentada a pocos metros con una encantadora sonrisa.

Estoy seguro que no acabé de cruzar los límites entre la adolescencia y la madurez hasta ese momento. Creo que en aquel instante me convertí en un hombre. Me arriesgo a pensar que aprendí que era un capricho y un amor a primera vista. Supe que estaría a su lado toda la vida mimándola y consolándola. No sé como sucedió, pero ocurrió. Me dejé arrastrar.

Ahora escucho sus tacones en el piso superior. Camina furiosa. Puedo escuchar sus exasperaciones. Temo ir y preguntar qué ocurrió. El ramo de flores que he adquirido en una pequeña floristería yace entre mis brazos, acariciando mi americana negra y mi corbata perfectamente anudada. Ella está a punto de gritar. La conozco muy bien. Y furiosa, como está en ese momento, me excita. Me enloquece escuchar esos tacones de aguja, saber que viste un traje minúsculo y tiene ese perfume que yo le regalé adquirido en una tienda de lujo en París. Sí, tan hermosa y fatal. Si la considerara una flor posiblemente sería belladona. Es una flor que no tolera en absoluto la exposición al sol, pertenece a las plantas tachadas “hierbas de brujas” y tiene una belleza mágica con unas cualidades mortíferas.

Cuando ella llora mi corazón se retuerce. Siento que me ahogo. No puedo verla infeliz. No es sólo por amor, sino porque su rostro se ensombrece y su belleza parece pecado mayor. Tiemblo cuando la escucho porque sé que me perderé aún más en su deliciosa alma. Pero ahora no va a llorar, sino a estallar. Si no he subido es porque espero a que me llame para acudir, abrazarla y sosegarla entre mis besos.


—¡Quinn!

jueves, 1 de mayo de 2014

Ma mère

Hermosa criatura de ojos profundos,
manos llenas de vigorosa y formidable vida
alzadas hacia los cielos nocturnos.
Tienes un espíritu indomable oculto en tus sonrisa.

Tu delicada piel de porcelana es fresca,
parece irradiar su propia luz en medio de ésta selva
en la cual el asfalto lo cubre todo como yesca
que está a punto de incendiar tu corazón.

Quiero abrir mis brazos antes de partir
pues deseo sentir tu cuerpo junto al mío,
el mismo cuerpo que me hizo vivir
y que yo insuflé la magia de la oscuridad.

Mágica criatura de tiempos oscuros
que asecha entre la frescura del bosque
el derrumbar cualquier imposible muro
con la fuerza de cientos de guerreros.

Mère ... mère ... vous êtes libre et ferme.
Vous êtes la bête qui se cachait avec de la gaze et de tulle.
Vous êtes l'ange gardien de cet condamné...
Je t'aime.  


Dedicado a Gabrielle de Lioncourt 
de parte de su hijo Lestat de Lioncourt 

sábado, 12 de abril de 2014

Mujer y hombre; Adán y Eva

Nash ha decidido dar un toque de atención a muchas mujeres ¿quieren leerlo? Por favor no se pierdan este texto, pues quizás es largo pero su intensidad y mensaje es increíble. 


Lestat de Lioncourt 



Siempre se ha dicho que “Tras un gran hombre hay una gran mujer” sin embargo no es del todo correcto. Muchas veces tras la mujer está el gran hombre; sobre todo actualmente cuando el hombre ha dejado al fin a la mujer deslumbrar, destacar y demostrar que son igualmente fuertes. Las mujeres siempre han mostrado una fortaleza increíble, pues ellas han sido madres, trabajadoras abnegadas y capaces de solventar cualquier problema familiar. Si bien, no sólo trabajaban en el hogar. En muchas tribus, así como en tiempos antiguos y también en otros menos remotos, la mujer ha sido el motor de la agricultura y de pequeños oficios que últimamente parecen olvidados.

Sin duda la figura femenina ha sido musa de muchos. Ha cambiado el concepto de belleza en el hombre como en la mujer, pero sobre todo en ésta última. Los cambios en su figura para los artistas, el color de su piel o las preferencias de sus rasgos han obligado a mujeres a ser fuertes y hermosas, pues ésta dualidad era sin duda apreciada entre féminas; aunque no siempre la fortaleza se ha visto con buenos ojos desde el prisma masculino.

En estos días donde se ha descubierto que hay fragmentos de documentos históricos, pues existiera o no existieran los personajes la documentación data de las fechas en las cuales existieron, donde Jesús habla de una esposa, la cual puede ser su discípula del mismo modo que los hombres y ofrecerle al mundo parte de la fe, esperanza y verdad que él llevaba consigo. Creyentes y algunos no creyentes, de otras religiones o simplemente casados únicamente con la ciencia, creen firmemente que éste documento aportaría mayor igualdad a la mujer y por supuesto respeto de ésta dentro de las filas del núcleo más duro de la iglesia.

No obstante estamos hablando de nuestros Adán y Eva. La sociedad vampírica en la cual nos encontramos inmersos en nuestro universo, ese que ha sido retratado por compañeros como Lestat de Lioncourt, Armand, David Talbot, Louis de Pointe du Lac, Marius Romanus, Pandora de Atenas y Tarquin A. Blackwood. En las historias de la raza vampírica, la cual no está desvinculada de la humana en sus sentimientos y preocupaciones, tiene escasas mujeres pero aquellas que aparecen, sea la época que sea, se muestran fuertes y decididas. Ni una de éstas Evas han aceptado irremediablemente el designio de los hombres.

La primera mujer vampiro que aparece ante ustedes es Claudia. La apariencia de una niña, su belleza y el aspecto inocente cubierta por cintas y encaje. Sin duda era un aspecto idílico de inocencia intacta, pero su verdad era cruel y oscura. Se mostró como una mujer decidida a solucionar su horror y dolor. Ella odió a sus dos amados padres, aquellos que en otra época buscaba para ser colmada de besos, porque su destino se truncó y su mundo se quedó pequeño. Es una mujer con carácter, inteligencia y ambición.

La segunda mujer vampiro es Madeleine, la cual sufrió terriblemente por la muerte de su hija. Sin embargo, ésta mujer desolada, en otros momentos de vida fue una elegante diseñadora y fabricante de muñecas. Ella había logrado ser una gran juguetera con su amante y su pequeña hija fue símbolo de la inocencia de las pequeñas criaturas que ella dio vida. A pesar de su nula cordura tenía ambición y carácter.

La siguiente mujer que apareció es Gabrielle. ¿Qué podemos decir de ella que su hijo no haya dicho? Incluso Armand siente una peculiar atracción por ella, la cual también es odio debido a los problemas en los cuales se vieron inmersos ambos. Una mujer que decidió actuar como un hombre, pues en su época las mujeres no podían tomar decisiones y ella tomó muchas tras sentirse libre por el Don Oscuro. Poco o nada se sabe de su pasado como niña en un país distinto a Francia, la bella Italia, y de su esmerada educación, pues era de noble cuna, pero sí mucho de su carácter. Una mujer que ni la enfermedad calmó su ambición y deseos. Es decidida, aventurera, tiene coraje y más agallas que su hijo.

Las mujeres del teatro, aquellas que estaban alrededor de Armand, habían perdido el juicio o simplemente decidieron tomar un papel secundario. Si bien se nota que algunas de ellas tenían cierta influencia sobre el joven de cabellos de fuego, mirada melancólica y siniestros planes.

Pero si nos centramos en protagonistas como Pandora, la cual dejó atrás el desastre de su familia y buscó la supervivencia en un mundo que se desmoronaba, o Petronia, que tuvo que soportar el juicio precipitado de una sociedad que la tachaba de monstruo, vemos mujeres que en la antigüedad tomaron la fuerza que se tenía prevista sólo para los varones, impusieron sus deseos y cumplieron sus metas. Ninguna de ella se dejó aplastar y alzaron los brazos para decir “Estoy aquí, viva y fuerte. Tú no puedes doblegarme. Tú no tienes poder sobre mi destino y yo sí lo tengo”.

Bianca Solderini se muestra manipuladora y una mujer cuya ambición le dio todo lo que quería, salvo un pequeño detalle. El pequeño detalle era el amor incondicional de Marius, su creador, pero salvo eso tuvo lujo, poder e influencias suficientes para encumbrar o destruirte.

Sybelle es una mujer golpeada por su pasado, ensombrecida por el dolor y que encontró en Armand y Benji cierto amor, luz y coraje. Es tachada por muchos como una obsesionada de una melodía en concreto, pero ella sabe todo lo que ocurre a su alrededor y es esa melodía la que calma sus miedos. En vez de hundirse ha decidido librar la batalla a su modo. Su corazón es tan grande como el de una madre y sabe dar amor a pesar del daño sufrido. No ambiciona nada más que la paz y un poco de felicidad para los suyos. Su belleza ha quedado fijada en la de una muchacha, pero ella vale más por sus silencios que por sus palabras. Del mismo modo que Zenobia fue tomada por débil justo cuando no lo era, pues su aspecto frágil aparentaba todo lo contrario.

Tenemos en la historia también villanas como Eudoxia o Akasha, ambas creían que podrían conseguir todo a su paso arrasando y sin escuchar. Las anteriores lograron sus metas porque también escucharon a sus compañeros, amigos o a otras como ellas. Supieron apreciar el valor de la vida y la muerte. Ellas quedaron cegadas ante el lujo, la ambición y el poder. Al igual que Claudia tuvieron muertes terribles, pero la pequeña regresó como fantasma porque no se dejó amilanar por la muerte. Sin embargo ¿quién puede decir que no eran fuertes? Sin duda alguna lo eran, tan fuertes como sus propios enemigos.

Pero las más fuertes de todas ellas fueron sin duda alguna las Gemelas Pelirrojas, esas que tuvieron descendencia a través de los siglos y legaron su belleza a Jesse, que tras vejaciones, dolor, lágrimas, tiempo y esfuerzo lograron volver a comunicarse como antaño y vencer sobre todos. Ellas son la fuente. La sociedad vampírica ha sido matriarcal desde sus inicios con Akasha y ahora, en estos momentos, con Maharet y Mekare.

La última en acompañar a éstos hombres ha sido Mona Mayfair. Ella ha sido tachada muchas veces de frívola, pero es su inteligencia lo que hizo que despegara y despuntara. Una mujer es fuerte, más si es bruja y Mayfair. Su ambición, inteligencia y terquedad logró llegar lejos y evitar la muerte. La última y la mejor creación de Lestat porque recopila el poder que éste poseía y la inteligencia, fortaleza y ambición de una mujer.

Si bien la literatura basura ha decidido hundir a la mujer en esclavitud por sus hombres, simples esposas que lloran por el amor de sus apasionados “guerreros” y que languidecen mientras ven que todos hacen algo por seguir viviendo. Libros como “50 sombras de Grey” o “Crepúsculo” muestran mujeres vacías que sólo buscan “amor” pero que no se tienen amor y respeto por ellas mismas. Mujeres que me leen hoy, o quizás dentro de unos años, les ruego que no se dobleguen y aprendan a luchar como nuestras compañeras. Si se doblegan pierden, si pierden no se aman y si no se aman no encontrarán sus sueños. Busquen en su interior la fuerza que toda mujer tiene.


martes, 10 de diciembre de 2013

Eres todo

Bonsoir mes amis

En esta noche fría tenemos sentimientos cálidos y recuerdos hermosos. Manfred nos regala una poesía que escribió hace tiempo a Virginia Lee. Espero que les guste tanto como a nosotros. 

Lestat de Lioncourt 


Eres todo


Recuerdo tus mejillas sonrosadas
y tu piel clara como la nieve.
Aquellos ojos de profundas miradas
aún me persiguen allá donde esté.

Te enseñé los atardeceres más hermosos
y nos besamos como niños inocentes
olvidando el rencor que acumulábamos
mientras recitábamos poemas indecentes.

Me enamoré como un chiquillo
de esa trémula y delicada alma
que yacía en tu pecho de dulce ninfa
pues la necesitaba para entrar en calma.

Tu tacto quema mi alma todavía...
Aún llevo tu sabor en mi boca...
Puedo decirte que eres mi filosofía
pues sigo el rumbo que me dieron tus palabras.



jueves, 15 de mayo de 2008

¿Compañera o Sierva?

Este relato es duro, tiene un lenguaje algo alterado y creo que es por la situación que expresa.
La violencia domestica es uno de los males de la sociedad...todo el mundo conoce y nadie hace nada.
Lo creé para una web de un amigo y hoy la pongo como homenaje a la treintena de mujeres asesinadas por sus parejas, o ex-parejas, los cuales tienen mi profundo rechazo. No son tan sólo mujeres, también hombres y niños. La violencia afecta a todos por igual. Pero es cierto que las mujeres son las que suelen tener más casos, o son más notables estos. Desde aquí mi crespón negro para todas ellas.



Teme mirarse al espejo para encontrar el cadáver que hoy es, una mujer destrozada alejada de sueños que un día obtuvo de tus propios susurros. Ahora, es un objeto, una posesión que agoniza, un futuro encadenado a caricias de espinas. Te ofreció su amor, su incondicional apoyo, su belleza y su don de la sexualidad, para que la convirtieras en esclava de tus deseos. Aún recuerda tus dulces besos, los paseos a la luz de los hilos de la luna, tus caricias envenenadas con el amor y la locura, sus palpitaciones ante palabras de amor descifradas en una pequeña carta. Ella no tiene nada, te aguanta con perseverancia intentando que cambies algún día, vive con esperanzas de ser de nuevo libre ante tu mirada. No te puedo considerar persona, ser humano, pues vilipendias a tu esposa, a tu compañera de alma y cuerpo, por un machismo y una egolatría pasmosa.

Todos los días te despierta con dulzura, tienes el desayuno en la mesa y la ropa planchada, pero no es suficiente y te enfadas sacando la alimaña que eres. Siente tus nudillos en su estómago, aquel que albergó una vez un fruto extraño de vida y que le arrebataste. Quedó como flor marchita, cada día se cae un nuevo pétalo y se siente culpable del algo que no hizo. No cree en dios aunque le ruega que vuelvas al buen camino, camino que nunca emprendiste. La mentiste, la vendiste, la golpeaste, la llenaste de fracturas y aún deseas que sea tuya en la cama vibrando con un goce inexistente. Le echas en cara que no habéis podido tener hijos, una vez estuvo embaraza y por tus golpes lo perdió, sumiéndola en la desesperación y miseria.

Era una joven llena de proyectos, deseaba ser una gran empresaria y tener el mundo a sus pies. Ser madre era una de sus metas, ver crecer a un pequeño que la abrazara cuando tuviera miedo. Sus labios eran jugosos llenos de deseos, creía en los sueños y en que la suerte le daba alas. Era un ángel, una hermosa ninfa del bosque, y la convertiste en maniquí. Solía vestir a la moda, hacer locuras con sus cabellos, maquillarse y vivir la vida sin complejos; ahora tapa tus caricias ruines con kilos de polvos y llena de temores. No suele salir de casa, tan sólo cocina y compra lo necesario pues te gastas todo en alcohol y putas.

Hoy te cansaste, la reventaste en el suelo, la degollaste con tus manos y clavaste mil cuchillos enajenado porque la sopa estaba algo fría. Su mirada se quedó vidriosa, contemplándote con una lágrima que no llegó a brotar. Rememora su última frase “¿por qué me haces esto?, siempre te quise, aún te amo…estas enfermo” y tiemblas, tiemblas porque tiene razón y te aterras. Su cadáver sobre la alfombra que os regalaron en vuestra boda junto con el sofá de terciopelo gris. Su cuerpo aún está cálido, sus labios entreabierto intentando respirar mientras un manto de sangre envuelve su cuerpo y su cuello amoratado. Un hilo de sangre, color carmín, baña sus labios rosados. Lloras, sientes lástima de ti mismo, piensas en huir, pero, tu conciencia no esta limpia. Buscas maneras de sobrevivir, no puedes, lleva dos horas tirada en aquella postura de muñeca rota. Has dado mil vueltas al salón, la sopa sigue sobre la mesa junto al postre especial que siempre te gustó.

Dentro de unos días era vuestro aniversario, un día de gozo y penuria, jamás te acordaste de esa fecha pero a ella no le importó. No te la merecías y te das cuenta de lo que tenías, algo que jamás protegiste, te acercas a ella y la besas como hacías hace años cuando dormía en casa de tus padres, a escondidas. Tus lágrimas manchan su rostro, la tomas entre tus brazos con un falso arrepentimiento, piensas en el suicidio. No eres hombre ni para enfrentarte a tus actos, el suicidio vuelve a dar vueltas en tu materia gris, el balcón de un décimo piso te dará alas hasta el infierno. La dejas a un lado, la miras, sollozas porque todo se te fue de las manos, te giras contemplando la tarde plomiza, tomas carrerilla y saltas.

DIME HIJO DE PUTA, BASTARDO, CERDO, EGOISTA, DESCEREBRADO, INÚTIL Y ASESINO… ¡POR QUÉ NO TE SUICIDASTE Y LA DEJASTE LIBRE! ¡POR QUÉ NO LE DISTE LO QUE SE MERECÍA! ¡MATASTE A VUESTRO HIJO Y ELLA MINTIÓ DICIENDO QUE FUE UN GOLPE MIENTRAS LIMPIABA! ¡SU PERFUME DE VIDA SE ESFUMÓ CONVIRTIENDOSE EN MUERTE! ¡EL LUTO LLENÓ TODO! ¡TÚ DEBISTE VIVIR AHORA! ¡DEBISTE CONTEMPLAR EL RECHAZO DE LA SOCIEDAD Y SUS INCREPACIONES!

¿Dónde está todo aquello que le prometiste?

¿Dónde están las rosas y regalos que un día diste?

¿Dónde quedó el romántico de noches eternas?

¿Querías una compañera o una sierva?

¿Alguna vez pensaste en lo feliz que la hacías cuando te marchabas de casa?

¿Habías probado alguna vez a tomar de tu propia cuchara?

¡Cuándo has estado enfermo ella te ha cuidado, sin importar sus cicatrices!

Le quitaste sus ropas, su juventud, la enjaulaste y la vestiste de buena cristiana.

¡La violaste mil veces, ella no deseaba entregarse a ti, le hiciste daño mil veces y pretendías que te sonriera!

Era la chica más hermosa del instituto, sus profesores decían que llegaría lejos con su inteligencia, todos querían un trozo de su luz, sus cabellos oscuros de noche eran la envidia de muchas chicas junto con su belleza, aprendió a escucharte y darte caprichos, se sentía nerviosa cuando le decías “te quiero cariño”, te dio su primera vez allá por los diecisiete, intentó ser perfecta para ti hasta tener el aniño en vuestra boda allá por los veintidós… hoy con veinticinco tirada como un trapo descansa callada en la alfombra. Tenía un futuro lleno de virtudes, sólo tenías que cuidarla y hacer que contemplara el mundo con sus hermosas alas inexistentes. Carecía de odio hacia ti, te tenía miedo y pena, para ella estabas enfermo y podías curarte con sus cuidados… ¡pobre niña, pobre ilusa, pensó que aún la amabas y ella seguía aguantando…por fidelidad y amor!

Mañana su madre la enterrará, aquella a la que le prometiste que la ibas a cuidar…la lluvia cae en la ciudad por luto…los ángeles lloran…mientras tú has muerto sobre la acera y curiosos se acercan.


Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt